Brecha de 260 euros: El déficit que ahoga a residencias de mayores

La Asociación de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores de Castilla-La Mancha (Artecam) ha reclamado una actualización urgente de las tarifas de concierto en las residencias de la región, que llevan años congeladas pese al incremento sostenido de los costes de personal, suministros y exigencias normativas.

La organización ha aprovechado el Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones para denunciar que la plaza concertada en Castilla-La Mancha ronda los 1.897 euros al mes, frente a los 2.060 euros de la privada, una diferencia que no obedece a mejoras del servicio sino al desfase estructural entre el coste real de la atención y la financiación pública.

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La Asociación de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores de Castilla-La Mancha (Artecam) ha alzado la voz este martes con motivo del Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones para exigir una revisión de las tarifas de concierto que rigen en los centros residenciales de la comunidad. La entidad denuncia que esas tarifas acumulan años de inmovilismo mientras los costes del sector no han dejado de crecer, lo que amenaza la viabilidad del modelo de cuidados de larga duración en la región.

Según los datos manejados por Artecam, el precio medio de una plaza residencial privada en Castilla-La Mancha se sitúa en torno a los 2.060 euros mensuales, mientras que la plaza concertada ronda los 1.897 euros. La diferencia de aproximadamente 260 euros al mes por plaza no responde, según la asociación, a una prestación de mayor calidad en el ámbito privado, sino al desfase acumulado entre lo que cuesta realmente atender a una persona mayor y lo que la Administración abona a los centros que tienen acuerdo con ella.

"Este desequilibrio tiene su origen en un problema estructural: las tarifas de concierto llevan años sin actualizarse en muchas comunidades y no reflejan el incremento de costes que ha experimentado el sector, especialmente en personal, suministros y exigencias normativas, en un entorno claramente inflacionista", subrayó la organización en su comunicado.

La situación se agrava, añade Artecam, por el actual régimen de desindexación de precios en la contratación pública, que impide el ajuste automático de estas tarifas conforme evolucionan los costes reales. En un sector cuya principal partida de gasto es la mano de obra, esta limitación tiene, a juicio de la entidad, un impacto directo sobre la sostenibilidad del sistema.

El edadismo, en el debate

El presidente de Artecam, Juan Carlos Vereda, vinculó el problema de financiación con una cuestión de fondo más amplia: la escasa visibilidad social de las personas mayores y su repercusión en la agenda política. "Cuando un ámbito no ocupa un lugar central en la agenda pública, tampoco lo hace en la asignación de recursos", advirtió Vereda.

Para la asociación, el edadismo sigue condicionando la priorización de las políticas públicas y la distribución del gasto social. La organización considera que una sociedad verdaderamente intergeneracional exige reconocer a las personas mayores —también a quienes viven en residencias— como miembros activos, visibles y con voz dentro del conjunto social, independientemente de su lugar de residencia.

En ese sentido, Artecam lamentó que la falta de protagonismo social de este colectivo "influye directamente en el nivel de recursos que se destinan a sus cuidados", lo que genera un círculo difícil de romper sin un cambio en la percepción colectiva.

Un llamamiento a la comunidad

Más allá de la reclamación económica, Artecam lanzó un llamamiento explícito a asociaciones, centros educativos y entidades sociales para que participen activamente en la vida cotidiana de las residencias, visiten los centros y compartan tiempo con las personas que viven en ellos.

"Las residencias no son espacios aislados, son parte de la vida social de nuestros municipios. Cuanto más se conozca el trabajo que se realiza dentro, mayor será también el reconocimiento y el compromiso con los cuidados", defendió Vereda.

La apertura de los centros a la comunidad, argumenta la organización, no solo sirve para combatir estereotipos y prejuicios sobre el envejecimiento, sino que refuerza la conciencia colectiva sobre el valor social de los cuidados. Artecam recuerda que avanzar hacia un modelo de atención más sólido y sostenible pasa, necesariamente, por ese reconocimiento previo de las personas mayores como parte esencial del tejido social.

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