Castilla-La Mancha activa su Estrategia de Infraestructura Verde

La Junta de Castilla-La Mancha da un paso formal hacia la protección y conexión de sus espacios naturales con la publicación de un instrumento que, por primera vez, articula en una sola herramienta los conceptos de biodiversidad, cambio climático y restauración ecológica a escala regional.

La estrategia entrará en vigor en mayo, veinte días después de su publicación en el Diario Oficial. Se trata de la primera vez que la comunidad autónoma cuenta con un marco propio integrado en la red nacional de infraestructura verde.

Imagen de archivo del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel - SEO/BIRDLIFE
Imagen de archivo del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel en la provincia de Ciudad Real

El Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) publicó este lunes el decreto de la Consejería de Desarrollo Sostenible por el que se aprueba la Estrategia Regional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológica de Castilla-La Mancha. El texto establece que la norma entrará en vigor a los veinte días de su publicación oficial, lo que sitúa su aplicación efectiva en el mes de mayo de 2025.

La estrategia nace con vocación de ser el primer instrumento que articula de forma conjunta y transversal los grandes conceptos que rigen la política ambiental contemporánea: biodiversidad, cambio climático, conectividad, multifuncionalidad, soluciones basadas en la naturaleza, resiliencia, restauración ecológica y servicios ecosistémicos. Hasta ahora, estos principios operaban de manera dispersa en distintas normativas y planes sectoriales. El decreto los reúne en una única herramienta de gestión territorial.

Un marco europeo y nacional como punto de partida

El decreto sitúa la estrategia regional en un marco normativo más amplio. Las estrategias Europea y Nacional de Infraestructura Verde fijan una serie de conceptos clave para su configuración e implementación que, según figura en el texto, "deben trasladarse físicamente al medio que nos rodea" a través de la identificación de los elementos que integran el territorio.

La Estrategia Nacional de Infraestructura Verde, Conectividad y Restauración Ecológica establece tres pilares de conocimiento que deben desarrollarse de manera coordinada en el conjunto del territorio nacional: biodiversidad, provisión de servicios ecosistémicos y conectividad ecológica. La estrategia regional aprobada esta semana en Castilla-La Mancha asume esos tres pilares y los adapta a las particularidades propias de la región.

El texto señala expresamente que la estrategia "aspira a ser un instrumento que, partiendo de las particularidades propias de la región castellanomanchega, contribuya a la consolidación de una infraestructura verde que sea plenamente integrable con la homóloga del resto del territorio nacional". Se trata, por tanto, de un ejercicio de coherencia territorial: lo que se protege en CLM debe conectar, física y conceptualmente, con lo que se protege en las regiones vecinas y en el conjunto del Estado.

Una herramienta metodológica como base técnica

Para evitar que distintas administraciones identificasen de forma contradictoria los elementos de la infraestructura verde —lo que generaría incoherencias ambientales o espaciales—, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico elaboró en 2021 una Guía metodológica para la identificación de los elementos de Infraestructura Verde de España. Ese documento, puesto a disposición de las administraciones y de la ciudadanía, ofrece metodologías prácticas y comunes para la incorporación de elementos a la red básica de infraestructura verde.

La guía fue concebida como un instrumento dinámico, susceptible de ser actualizado periódicamente en función de los avances en el conocimiento. En 2024 se publicó una nueva edición revisada que actualizó su contenido y completó partes que no habían podido abordarse en la primera versión.

La estrategia regional aprobada parte precisamente de las propuestas de esa guía e incorpora las adaptaciones metodológicas realizadas para la evaluación de los tres descriptores principales que deben regir la identificación de la red básica de infraestructura verde en Castilla-La Mancha. El decreto no detalla en su texto introductorio cuáles son esos tres descriptores, aunque se enmarcan en los pilares de biodiversidad, servicios ecosistémicos y conectividad ecológica definidos a nivel nacional.

Una gestión compartida del territorio

Más allá de los criterios técnicos, el decreto subraya la dimensión política y de gobernanza de la estrategia. Su finalidad no es únicamente cartografiar los espacios naturales o los corredores ecológicos de la región, sino "sentar las bases de la gestión compartida y consecuente del territorio", acordando soluciones que garanticen que los cambios en los usos del suelo —uno de los principales factores de presión sobre la biodiversidad— se realizan de manera acorde tanto a los beneficios socioeconómicos que generan como a los recursos y valores que se pierden, en muchas ocasiones de carácter intangible.

Esta perspectiva supone un salto cualitativo respecto a los instrumentos de planificación ambiental tradicionales: la estrategia no se limita a identificar qué debe protegerse, sino que aspira a condicionar cómo se gestiona el conjunto del territorio, incluidas las áreas productivas o transformadas. Castilla-La Mancha, con más de 79.000 kilómetros cuadrados de superficie y una enorme diversidad paisajística —desde las llanuras manchegas hasta las serranías de Cuenca o Guadalajara—, cuenta desde este lunes con una hoja de ruta propia para articular esa ambición de forma coherente con el resto del país.

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