La UCLM detecta bacterias inmunes a antibióticos en el río Tajo

Un equipo de investigadoras de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha detectado bacterias resistentes a antibióticos y genes asociados a esa resistencia en los 19 puntos de muestreo analizados a lo largo del tramo medio del río Tajo, en un estudio que abarca 300 kilómetros del cauce. Los resultados han sido publicados en la revista científica Environmental Research y constituyen la primera evaluación completa de este tipo realizada en este tramo del río.

El hallazgo, impulsado por la Cátedra del Tajo UCLM-Soliss, detectó microorganismos resistentes a antibióticos de uso habitual como la ampicilina y el sulfametoxazol, así como genes capaces de transmitir esa resistencia a otras bacterias, lo que convierte al río en un potencial vector de expansión de un fenómeno que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera uno de los mayores retos para la salud pública mundial.

La UCLM detecta bacterias inmunes a antibióticos en el río Tajo
La UCLM detecta bacterias inmunes a antibióticos en el río Tajo

Investigadoras del Campus de Toledo de la UCLM han confirmado la presencia de bacterias resistentes a antibióticos en todos los puntos del tramo medio del río Tajo analizados durante el estudio, el primero que aborda de forma completa esta problemática en ese tramo del cauce. Los resultados, publicados en la revista científica Environmental Research, revelan que ninguna de las 19 estaciones de muestreo monitorizadas quedó libre de contaminación microbiológica con capacidad de resistencia antimicrobiana, incluidas las zonas protegidas bajo la Red Natura 2000.

El estudio se desarrolló entre el verano de 2022 y la primavera de 2023, con tomas de muestra cada tres meses en un total de 19 puntos distribuidos a lo largo de 300 kilómetros del curso medio del Tajo. En todas las muestras se identificaron microorganismos resistentes a antibióticos de uso común, como la ampicilina y el sulfametoxazol, así como genes que permiten a las bacterias transferir esa resistencia a otros microorganismos presentes en el entorno.

Este segundo hallazgo —la presencia de genes de resistencia transmisibles— es considerado por las investigadoras especialmente relevante desde el punto de vista sanitario y ecológico. No solo evidencia contaminación biológica, sino también la existencia de mecanismos activos capaces de propagar la resistencia en el medio natural, ampliando el riesgo más allá de los microorganismos ya identificados.

Qué es la resistencia antimicrobiana y por qué preocupa

La resistencia antimicrobiana es la capacidad de ciertos microorganismos de sobrevivir frente a los medicamentos diseñados para eliminarlos. Cuando esa capacidad se generaliza, infecciones que hasta hace poco se trataban sin complicaciones pueden volverse difíciles o imposibles de controlar con los fármacos disponibles. La OMS sitúa este fenómeno entre los mayores desafíos globales para la salud pública, con una incidencia vinculada a cientos de miles de muertes cada año en todo el mundo.

Los ríos, en particular los que atraviesan cuencas con intensa actividad urbana, agrícola e industrial, actúan con frecuencia como vías de transmisión y acumulación de bacterias resistentes. El Tajo, uno de los ríos más largos de la Península Ibérica y sometido a una presión humana sostenida a lo largo de todo su recorrido, no es una excepción.

Más bacterias en primavera y mayor dilución en invierno

Junto a los genes de resistencia, el estudio detectó niveles elevados de bacterias totales y coliformes, indicadores clásicos de contaminación fecal, cuya presencia varió según la estación del año. En invierno, el aumento del caudal del río favoreció la dilución de la carga bacteriana, lo que redujo las concentraciones detectadas. En primavera, en cambio, se registraron los valores más altos de genes de resistencia antimicrobiana, lo que apunta a una estacionalidad en la dinámica del problema que deberá tenerse en cuenta en futuros sistemas de vigilancia.

Una investigación bajo el enfoque One Health

El marco teórico del estudio se inscribe en la perspectiva conocida como One Health —una sola salud—, que considera la salud humana, la salud animal y la salud ambiental como partes interdependientes de un mismo sistema. Desde esta visión, la vigilancia de lo que ocurre en los cauces fluviales no es solo una cuestión de protección del medio ambiente, sino también un instrumento de prevención sanitaria.

Los resultados refuerzan la necesidad de establecer sistemas de monitorización ambiental más completos y continuados que incorporen la resistencia antimicrobiana como uno de los indicadores estándar del estado ecológico de los ríos, junto a los parámetros físicos y químicos ya habituales.

El equipo investigador y la financiación

La investigación fue impulsada y financiada por la Cátedra del Tajo UCLM-Soliss y el departamento de Química Analítica y Tecnología de los Alimentos de la UCLM, con el respaldo del Ministerio de Ciencia e Innovación, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y los fondos europeos FEDER.

El equipo científico está integrado íntegramente por investigadoras del Campus de Toledo: Cristina de los Reyes-Ramos, Susana Seseña, María Rodríguez, Beatriz Larraz, Rosa Carmen Rodríguez Martín-Doimeadios y M. Llanos Palop. Su trabajo sitúa al tramo medio del Tajo en el mapa científico europeo de la resistencia antimicrobiana en ecosistemas fluviales, y abre la puerta a nuevas líneas de investigación sobre la salud del río y su influencia en las poblaciones ribereñas.

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