Guadalajara instala un sistema que frena toallitas en el río Henares

El Ayuntamiento de Guadalajara ha puesto en marcha un sistema de retención de residuos sólidos en el aliviadero del barranco del Alamín, el punto donde el colector desemboca en el río Henares, con una inversión de 50.000 euros ejecutada a través de Guadalagua, la concesionaria del ciclo del agua en la ciudad.

La actuación, presentada conjuntamente por el tercer teniente de alcalde y concejal de Infraestructuras, Santiago López Pomeda, y el concejal de Medio Ambiente, José Luis Alguacil, pone fin a un problema medioambiental que se arrastraba desde hace más de 30 años y que había convertido el cauce y las riberas del Henares en un depósito de toallitas húmedas y otros plásticos no biodegradables.

Guadalajara instala un sistema que frena toallitas en el río Henares
Guadalajara instala un sistema que frena toallitas en el río Henares

El Ayuntamiento de Guadalajara ha instalado un filtro de gruesos —compuesto por un peine retenedor y un conjunto de mallas— en el aliviadero del barranco del Alamín, en su conexión con el río Henares, con el objetivo de retener toallitas y otros residuos sólidos que, durante los episodios de lluvias intensas, eran arrastrados por el colector hasta el cauce fluvial. La intervención, valorada en 50.000 euros, ha sido presentada este jueves, 10 de abril, por el tercer teniente de alcalde y concejal de Infraestructuras, Santiago López Pomeda, y el concejal de Medio Ambiente, José Luis Alguacil.

López Pomeda subrayó que se trata de "una medida aparentemente sencilla, pero de enorme trascendencia medioambiental y de sostenibilidad, que da respuesta a un problema histórico y refuerza el compromiso de la alcaldesa, Ana Guarinos, con el cuidado de nuestras infraestructuras y del entorno natural". El concejal enmarcó la actuación en un plan global de inversiones hidráulicas que ya se ejecutan en distintos puntos de la ciudad, entre ellas la nueva depuradora de Iriépal, las obras del colector de la calle Salazaras y los sistemas de alcantarillado en los barrios de Manantiales y Chopera.

El sistema entra en funcionamiento cuando el colector del Alamín se desborda —es decir, únicamente durante los episodios de lluvias torrenciales— reteniendo los residuos antes de que sean arrastrados al río. Según los datos aportados por los ediles, más del 95% de los residuos detectados son toallitas húmedas no biodegradables, que durante décadas han quedado atrapadas en la vegetación de ribera o enterradas en el lecho del Henares.

Treinta años de contaminación histórica

Alguacil fue explícito al valorar el alcance de la medida: "Con esta actuación ponemos fin a un problema medioambiental que arrastrábamos desde hace más de 30 años". El concejal explicó que el sistema contará con un mantenimiento periódico—limpieza mensual de las mallas— coordinado con Guadalagua, la empresa concesionaria, para garantizar su eficacia tras cada episodio de lluvia intensa.

Junto al anuncio del nuevo filtro, Alguacil avanzó que en breve dará comienzo una segunda limpieza intensiva del río Henares, que abarcará el tramo comprendido entre el puente de Julián Besteiro y la zona de Los Manantiales. Esta intervención dará continuidad a la llevada a cabo el año pasado, en la que se retiraron más de 250 toneladas de residuos en el tramo entre el Puente Árabe y Julián Besteiro. "Queremos completar la integración del río en la ciudad y devolverle el protagonismo que merece", señaló el edil.

Campaña ciudadana contra el mal uso del inodoro

Los dos concejales coincidieron en que la eficacia del nuevo sistema depende también de un cambio de hábito en los hogares. Desde el Ayuntamiento se pondrán en marcha campañas de concienciación para recordar que las toallitas húmedas y productos similares no son biodegradables y no pueden tirarse por el inodoro. "Cada vez que se tiran, acaban en el medio natural", advirtió Alguacil, quien recordó que estos residuos persisten durante años en el ecosistema fluvial.

La ZBE, en el margen de la polémica

Al hilo de un vídeo político de Vox en el Ayuntamiento —donde gobiernan PP y Vox— y las declaraciones de ese partido contrarias a la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), Alguacil prefirió no entrar en la polémica: "Cada uno es responsable de sus declaraciones". El edil defendió que la ZBE aprobada "cumple estrictamente la ley" y precisó que únicamente se activará cuando los niveles de contaminación superen los umbrales fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). "Hemos planteado un modelo equilibrado, basado en datos, que protege tanto el medio ambiente como los intereses de comerciantes y ciudadanos", concluyó.

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