Page, o con España o con Sánchez

Ya no quedan alternativas. Emiliano García-Page no puede seguir refugiándose en el ruido de las palabras para tapar el estruendo de sus hechos. Durante años Page ha construido un personaje político basado en la crítica calculada a Pedro Sánchez, en el amago permanente de la discrepancia y en la teatralización de una supuesta incomodidad moral dentro del PSOE. Todo falsedad e impostura. Pero ha llegado la hora de la verdad. Y la verdad es muy simple: cuando Page ha tenido que elegir, siempre ha elegido sostener a Sánchez. Siempre Sánchez y el PSOE por delante de España.

Ese es Page. Y esta semana ha vuelto a hacerlo cuando sus ocho diputados en el Congreso han tenido la oportunidad de respaldar la exigencia de una cuestión de confianza que el propio Page había reclamado públicamente hasta en dos ocasiones en el último mes, y esos ocho diputados del PSOE de Castilla-La Mancha han votado en contra. O sea, decir una cosa y hacer la contraria: engañar a la gente con las palabras y con los hechos.

Ese es el retrato exacto de Page: decir una cosa en los medios de comunicación y hacer la contraria cuando llega el momento decisivo. El momento de actuar o de votar. Por eso ya no valen ni las entrevistas, ni los corrillos, ni las filtraciones, ni las quejas de salón. Ya no valen los gestos. Solo vale actuar. Page, ya no hay alternativas: España está al límite, hastiada de corrupción socialista y deterioro institucional. Es el momento de elegir de una manera irrevocable: o con España o con el PSOE. O con España o con Sánchez.   

Este sábado, en el Comité Federal del PSOE, Page tiene en su mano las herramientas políticas que durante tanto tiempo ha fingido no tener. Tiene el liderazgo de la federación socialista de Castilla-La Mancha y tiene ocho diputados decisivos para la supervivencia parlamentaria de Pedro Sánchez. Si de verdad considera insoportable la deriva del sanchismo, si de verdad cree que España atraviesa un momento de extrema gravedad institucional y política, su obligación es actuar en consecuencia. Su obligación es exigir la dimisión de Sánchez y reclamar la convocatoria inmediata de elecciones generales.

Page no tuvo el jueves la valentía de forzar con sus ocho diputados la caída política de Sánchez en el Congreso, pero este sábado tendrá otra oportunidad en el Comité Federal del PSOE. Y debe aprovecharla: es su obligación política, institucional, moral.

Y si no lo hace, deberá quedar claro ante todos los españoles que sus críticas no eran valentía, sino coartada; no eran convicciones, sino propaganda; no eran principios, sino puro cálculo político. Quien pudiendo actuar decide no hacerlo, deja de ser parte de la solución para convertirse en parte del problema. Y hoy el problema de España también se llama cobardía política dentro del PSOE. Page, hay que mojarse. No es tiempo de cobardes, es la hora de la valentía.

En este contexto, en el Comité de Dirección del Partido Popular de Castilla-La Mancha hemos aprobado este viernes por unanimidad una resolución clara y contundente con ese mismo horizonte: exigir a Page que abandone de una vez la ambigüedad, que deje de proteger a Sánchez y que sitúe a su partido donde dice situar su conciencia.  Porque en momentos como este no hay término medio posible. No se puede estar a la vez con España y con quien la degrada desde La Moncloa. No se puede denunciar una decadencia y al mismo tiempo apuntalarla con ocho votos. No se puede apelar a la coherencia mientras se practica el engaño. 

Llega el momento de actuar, ya no vale ponerse de perfil. Page aún está a tiempo de demostrar si le queda algo de la honestidad política que tanto predica. Este sábado ya no comparece ante el PSOE solo como un dirigente territorial más. Comparece ante su propia hemeroteca, ante sus propias palabras y ante una nación, España, y una región, Castilla-La Mancha, que necesitan hechos, no imposturas. Ha llegado el momento de retratarse. O está con España o está con el PSOE. O está con España o está con Sánchez.

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