Exhuman en Madridejos restos de 13 fusilados tras la Guerra Civil

La Asociación 'Manuel Azaña' ha concluido en el cementerio del Santo Ángel de la Guarda de Madridejos (Toledo) la exhumación de los restos mortales de al menos trece republicanos fusilados el 31 de julio de 1939, semanas después de que finalizara la Guerra Civil.

Los trabajos, iniciados el 29 de julio, han permitido recuperar los huesos de trece hombres que vivían mayoritariamente en Villafranca de los Caballeros y en el propio Madridejos, según el Registro Civil. Los restos presentan heridas de bala en el tórax y las extremidades superiores, compatibles con fusilamientos en pelotón.

José Luis Córdoba de la Cruz (d), responsable de la excavación y el antropólogo Víctor Barrera trabajan en el cementerio de Madridejos (Toledo), donde la Asociación Manuel Azaña ha exhumado los restos mortales de trece fusilados tras la Guerra Civil - EFE/Ismael Herrero
José Luis Córdoba de la Cruz (d), responsable de la excavación y el antropólogo Víctor Barrera trabajan en el cementerio de Madridejos (Toledo), donde la Asociación Manuel Azaña ha exhumado los restos mortales de trece fusilados tras la Guerra Civil - EFE/Ismael Herrero

La Asociación 'Manuel Azaña' ha completado esta semana en el cementerio del Santo Ángel de la Guarda de Madridejos (Toledo) la exhumación de los restos mortales de al menos trece republicanos fusilados el 31 de julio de 1939, una vez concluida ya la Guerra Civil. Los trabajos arqueológicos, que arrancaron el 29 de julio, han sacado a la luz un arcón de madera con los huesos "revueltos sin posición anatómica", junto a objetos personales que los investigadores esperan que ayuden a identificar a las víctimas.

Así lo ha explicado a EFE el jefe de investigación histórica de la asociación, Ignacio Cabello, quien ha precisado que todos los fallecidos eran hombres y que sus nombres figuraban inscritos en las lápidas de la fosa, coincidiendo con los datos del Registro Civil de Madridejos. "Tenemos nombres y apellidos de los trece", ha subrayado el investigador.

La fosa exhumada no es, sin embargo, la original. Los restos habían sido trasladados en febrero de 1964 desde el antiguo camposanto de San Sebastián, cuando ese espacio quedó colmatado. El traslado, según Cabello, no se realizó con el cuidado necesario: los huesos fueron depositados en un arcón sin respetar la posición anatómica de los cuerpos, y no se puede descartar que en ese proceso se añadieran restos adicionales a los trece que figuraban en el enterramiento original.

El partido judicial de Madridejos, epicentro de los consejos de guerra

El investigador ha puesto en contexto la relevancia histórica del municipio: Madridejos era la cabeza del partido judicial de una comarca que agrupaba los municipios de Villafranca de los Caballeros, Camuñas, Consuegra, Urda y el propio Madridejos. Desde 1939, en esta localidad se celebraban los consejos de guerra de toda la comarca judicial.

"La mayor parte de la gente que había tenido cargos públicos y que había estado al frente de la República fueron traídos a Madridejos a la cárcel del Pretil, en el convento de San Francisco", ha señalado Cabello. Esos presos fueron sometidos a juicios sumarísimos de urgencia militar que derivaron en 280 fusilamientos documentados, ejecutados en 18 sacas de presos y registrados en las defunciones del Registro Civil de Madridejos.

La exhumación ahora concluida corresponde a la saca once, una de las dieciocho identificadas por la Asociación 'Manuel Azaña' en su investigación histórica sobre la represión franquista en esta comarca de La Mancha.

El detonante: la petición de un nieto de Villafranca de los Caballeros

La iniciativa partió de la solicitud que un familiar de uno de los fusilados —originario de Villafranca de los Caballeros— elevó a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, con el objetivo de recuperar los restos de su abuelo y trasladarlos a su localidad natal. Esa petición fue el punto de partida para poner en marcha el proyecto de exhumación.

El proyecto está financiado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM) a través de una línea de ayudas de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, y cuenta con la supervisión científica de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).

Heridas de bala en el tórax y las extremidades superiores

El arqueólogo responsable de la exhumación, José Luis Córdoba, ha relatado que cuando levantaron la losa de la fosa no sabían lo que iban a encontrar, al tratarse de una "reinhumación" procedente del antiguo cementerio. Finalmente, los profesionales hallaron los huesos depositados en un arcón de madera, sin ningún orden anatómico. Junto a los restos óseos aparecieron objetos personales: "zapatos, algún botón y un crucifijo, que pueden poner en contexto con las personas que estaban aquí dentro", ha destacado Córdoba.

El antropólogo de la exhumación, Víctor Barrera, ha confirmado que los restos "vienen con heridas de bala, especialmente en la zona torácica y extremidades superiores", que son los sitios "más comunes donde se realizaban los disparos en pelotón de fusilamiento". Una vez recuperados los huesos desde el campo, el equipo ha aplicado tratamientos de conservación en los casos en que ha sido necesario.

Pruebas de ADN para devolver cada nombre a su familia

El siguiente paso del proyecto será el trabajo en laboratorio para la individualización de los restos óseos y la recogida de muestras de ADN de los familiares que deseen identificar a sus parientes entre los fallecidos. La comparación genética permitirá determinar con certeza si los restos recuperados corresponden a sus antepasados.

Aunque el número exacto de individuos exhumados aún no ha podido determinarse —la mezcla de huesos en el arcón complica el recuento—, los investigadores trabajan con la cifra de al menos trece personas, que son las cuyos nombres figuran en la lápida de la fosa y en el Registro Civil. El proceso de identificación científica aclarará si en el traslado de 1964 se incorporaron restos adicionales a ese grupo original.

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