Ecologistas denuncia contaminación en tres pueblos de Toledo

Ecologistas en Acción ha denunciado ante la Consejería de Desarrollo Sostenible y el Seprona episodios reiterados de contaminación atmosférica en las localidades toledanas de Cobeja, Pantoja y Alameda de la Sagra, donde los vecinos llevan más de año y medio padeciendo malos olores, humos visibles y diversas afecciones a la salud. La organización apunta como posible foco a un centro de reciclaje ubicado en Cobeja.

Los afectados describen episodios especialmente intensos en horario nocturno que les obligan a permanecer encerrados en sus domicilios. Ecologistas en Acción ha pedido a las autoridades la inspección de las instalaciones industriales de la zona y la identificación y sanción de los responsables.

En la imagen de archivo el Ayuntamiento de Cobeja (Toledo)
En la imagen de archivo el Ayuntamiento de Cobeja (Toledo)

Ecologistas en Acción Toledo ha presentado denuncias formales ante la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Castilla-La Mancha y ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Toledo por los reiterados episodios de contaminación atmosférica que sufren, desde hace al menos un año y medio, los vecinos de Cobeja, Pantoja y Alameda de la Sagra, tres municipios de la comarca de La Sagra, en la provincia de Toledo. La organización ecologista señala que las investigaciones de los propios residentes apuntan de forma preliminar a una o varias instalaciones industriales del entorno, entre las que destaca el centro de tratamiento e inertes (CTI) de reciclaje ubicado en Cobeja.

Según la nota de prensa emitida por la organización, los vecinos de estas localidades han alertado de la presencia constante de malos olores y polución atmosférica visible que, en los momentos de mayor intensidad, resulta "hasta el punto de producir severas molestias en momentos concretos del día y la noche, llevándoles a la necesidad de quedar muchos de ellos voluntariamente confinados en sus domicilios sin la posibilidad de realizar actividades normales al aire libre". Los episodios de mayor incidencia se concentran de forma preferente en horario nocturno, entre las 22.00 y las 9.00 horas, y se repiten a diario incluso durante los fines de semana.

Más allá de las molestias olfativas y respiratorias, Ecologistas en Acción recoge testimonios de vecinos que describen síntomas físicos concretos: cefaleas, afecciones cutáneas como pruritos y picores, irritación ocular y otras alteraciones relacionadas con la salud mental derivadas de la imposibilidad de llevar una vida cotidiana normal. La organización señala que estas circunstancias generan "cansancio generalizado, malestar emocional e irritabilidad" entre los residentes afectados.

Un centro de reciclaje, en el foco de las sospechas

Aunque Ecologistas en Acción subraya que el origen exacto de las emisiones permanece por determinar, indica que "desde el momento en el que se detectaron las incidencias, una parte importante de las manifestaciones públicas y de las respuestas de las administraciones locales han señalado como posible origen de las emisiones al centro de reciclaje de Cobeja (CTI) situado en la zona objeto de investigación". Sin embargo, la propia organización matiza que la empresa responsable de dicho centro asegura que su actividad "se limita al tratamiento y trituración de escombros", operaciones que, según declara, se realizan exclusivamente en horario diurno.

La entidad ecologista reconoce desconocer si las instalaciones de la zona cumplen en la actualidad "los condicionados ambientales que debieran disponer en sus respectivas autorizaciones ambientales integradas o declaraciones de impacto ambiental", lo que refuerza su petición de una inspección exhaustiva.

Una comarca ya castigada por otros contaminantes

El problema descrito no se circunscribe únicamente a las emisiones industriales presuntamente localizadas. Ecologistas en Acción recuerda que esta comarca toledana padece también, de forma recurrente y especialmente durante el verano, episodios de contaminación asociados a la superación de los niveles de alerta de ozono troposférico —provocado por la proximidad a la zona metropolitana de Madrid y a la carretera CM-42, donde se concentran los precursores de este contaminante— y, más recientemente, a la presencia de partículas PM2,5 y PM10 derivadas de las emisiones de humos y cenizas de los incendios que en los últimos días han afectado al noroeste de la provincia de Toledo —concretamente al entorno de Almorox—, a la provincia de Ávila —con el incendio de Burgohondo— y a la sierra suroeste de Madrid.

Las peticiones a las autoridades

Ecologistas en Acción Toledo ha trasladado a las administraciones competentes un conjunto de peticiones concretas. En primer lugar, solicita que se activen "todos los mecanismos y protocolos de inspección que fueren necesarios" para determinar la naturaleza de los contaminantes presentes en la atmósfera de estos municipios, su origen y la identidad de los responsables, con vistas a su posterior sanción. La organización pide también que se verifique el cumplimiento de los condicionados medioambientales recogidos en las declaraciones de impacto ambiental y en las autorizaciones ambientales integradas de las industrias que operan en la zona.

Por último, Ecologistas en Acción ha solicitado formalmente ser considerada parte interesada en los posibles expedientes sancionadores que pudieran incoarse, así como ser informada de cuantos resultados o conclusiones se deriven de la instrucción de las denuncias presentadas. La organización advierte de que la situación supone "un riesgo para la salud pública y una significativa reducción de la calidad de vida" de los vecinos afectados, quienes llevan más de dieciocho meses reclamando, hasta ahora sin respuesta efectiva, el fin de unos episodios que condicionan su vida cotidiana.

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