Los médicos irán a la huelga indefinida desde el día 28 de octubre

Los sindicatos médicos han convocado una huelga indefinida a partir del 28 de octubre en toda España para rechazar el Proyecto de Ley del Estatuto Marco aprobado en Consejo de Ministros y exigir una norma propia para el colectivo médico y facultativo.

La decisión, adoptada este viernes por el Comité de Huelga médico, pone fin a semanas de discrepancias internas entre las distintas organizaciones y supone una escalada en el conflicto que ya provocó cinco semanas de paros durante la primera mitad del año.

huelga médica, médicos, Estatuto Marco, CESM, 
Los médicos irán a huelga indefinida desde el día 28 de octubre

La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O'MEGA) acordaron este viernes convocar una huelga indefinida a partir del 28 de octubre en toda España, a la que también se ha sumado la Unión Médica y Facultativa (UMYF). La convocatoria llega diez días después de que el Consejo de Ministros aprobara el Proyecto de Ley del Estatuto Marco, que reforma la normativa vigente desde 2003 y que ahora inicia su tramitación en el Congreso de los Diputados.

El Comité de Huelga criticó en un comunicado conjunto "el empecinamiento del Ministerio de Sanidad en seguir adelante con un Estatuto Marco que cuenta con el rechazo de médicos y facultativos, ignorando meses de huelgas, movilizaciones y reiterados intentos de alcanzar una negociación real". Los sindicatos exigen que el ministerio abandone este proyecto y abra una negociación que permita alumbrar un estatuto propio para el colectivo médico y facultativo, capaz de reconocer las particularidades de la profesión y de garantizar condiciones de ejercicio acordes con su nivel de responsabilidad y formación.

Un conflicto que viene de lejos

La convocatoria es el último episodio de un conflicto que se arrastra desde el inicio de la legislatura. Durante la primera mitad del año, los sindicatos médicos programaron cinco semanas de huelga entre febrero y junio —una por mes—, con seguimientos que oscilaron entre algo menos del 10% y el 25% según las comunidades autónomas, cifras que las organizaciones convocantes justificaron por los "servicios mínimos abusivos" que les impusieron las administraciones. Sin conseguir su objetivo principal —frenar el Estatuto Marco—, los sindicatos se dieron una tregua estival para no agravar el impacto en unos servicios ya mermados por las vacaciones.

El motivo de fondo es la jornada laboral. Los médicos consideran que las guardias les obligan a trabajar significativamente más horas semanales que el resto de categorías sanitarias. El Estatuto Marco aprobado por el Gobierno reduce de facto la duración de las guardias obligatorias de 24 a 17 horas, pero los facultativos consideran esta medida insuficiente. Entre sus reivindicaciones concretas figuran el establecimiento de una jornada de 35 horas semanales, el reconocimiento y compensación del exceso de jornada, la reforma integral del sistema de guardias para garantizar su voluntariedad, una clasificación profesional acorde con la formación y la responsabilidad, y cambios en el modelo de jubilación.

Durante el verano, varias comunidades autónomas —Andalucía, Comunidad Valenciana, Euskadi, Galicia y Asturias— llegaron a acuerdos parciales con los sindicatos médicos, comprometiéndose a rebajar progresivamente la duración de las guardias y mejorar las retribuciones. Asturias llegó a comprometerse a reducirlas a ocho horas. Sin embargo, estos acuerdos autonómicos no disiparon la amenaza de huelga indefinida para el otoño, que se mantuvo latente hasta que este viernes se ha hecho efectiva.

Las divisiones internas

Uno de los factores que había retrasado la convocatoria era la fractura interna del movimiento sindical médico. La CESM, la mayor central del sector, ha ido perdiendo organizaciones territoriales por disputas internas. El martes, CESM mostró su voluntad de ir a una huelga indefinida, aunque reconoció que el interlocutor ya no puede ser el Ministerio de Sanidad, sino los grupos parlamentarios que deberán votar la ley en el Congreso.

Al día siguiente, siete sindicatos —varios de ellos surgidos de escisiones de la propia CESM— se presentaron en Madrid bajo el nombre de Unión Médica y Facultativa (UMYF) y anunciaron su disposición a la huelga, aunque renunciaron a convocarla de forma unilateral e inmediata para alcanzar un acuerdo conjunto con CESM. Ese acuerdo se ha sellado este viernes.

El secretario general de Metges de Catalunya, Xavier Lleonart, explicó el miércoles que se trata de una huelga que apela "a toda la sociedad". "La ciudadanía tiene que tener claro que hay un problema con los médicos de este país. El contrato social está roto porque se ha abusado. Va dirigida a quien corresponda y no se soluciona con un proyecto de ley fallido. Enviamos a los políticos al rincón de pensar", aseguró.

"Un fracaso de todos"

La secretaria general de AMYTS, Ángela Hernández, describió la convocatoria como "un fracaso de todos", aunque subrayó que los paros se hacen "por y como pacientes". "No queremos seguir asistiendo a cómo se degrada paulatinamente la asistencia", afirmó. Hernández explicó que, si se mantiene el Estatuto conjunto, los médicos exigen las "mismas condiciones" que el resto de categorías profesionales sanitarias, y no "un estatuto negociado por los sindicatos generalistas y el sindicato profesional de enfermería, en el que los médicos continuamos con una jornada discriminatoria y una clasificación que empeora nuestras condiciones".

La portavoz de AMYTS señaló además que la sanidad es una competencia compartida entre el Estado y las comunidades autónomas y que la responsabilidad, por tanto, se distribuye entre distintos niveles de la administración. "No es difícil de entender, cada nivel tiene su parte de responsabilidad. El Ministerio coloca el marco, las comunidades lo desarrollan. Nos hemos dado un Sistema Nacional de Salud complejo, pero que no puede seguir soportado por la sobrecarga y el malestar de médicos y facultativos", remachó.

Un callejón sin salida

La convocatoria de huelga indefinida se produce en un momento en el que el futuro del Estatuto Marco es muy incierto, tanto por los plazos parlamentarios como por la previsible falta de apoyos en el Congreso. Seis comunidades gobernadas por el Partido Popular presentaron alegaciones contra la reducción de las guardias de 24 a 17 horas. La Comunidad Valenciana llegó a calificar la medida de "irrealizable". A micrófono cerrado, numerosos actores del sector reconocen que el conflicto no tiene fácil solución ni siquiera con un eventual cambio de gobierno.

Si el Estatuto Marco no prospera en esta legislatura, los sindicatos médicos tendrán que esperar años para conseguir por ley una reducción de las guardias, ya que la tramitación de una nueva norma tendría que comenzar desde cero. En ese contexto, lo que buscan algunos médicos con la huelga indefinida es, ante todo, una llamada de auxilio para que la sociedad tome conciencia de sus condiciones laborales: guardias que a menudo exceden con creces las 35 horas semanales que reclaman como máximo. La CESM ha informado de que está pendiente cerrar el calendario detallado del resto de acciones que acompañarán a los paros indefinidos.

Comentarios