EAPN Castilla-La Mancha sitúa la vivienda como eje de exclusión

El acceso a una vivienda digna, la precariedad laboral, las trabas burocráticas y la brecha digital se consolidan como los principales obstáculos para la inclusión social en Castilla-La Mancha, según un análisis cualitativo presentado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España (EAPN) en la región.

El informe, elaborado a partir de experiencias en primera persona recogidas en procesos participativos, advierte de que el estrés sostenido y la ansiedad derivados de la pobreza generan un daño emocional estructural que agrava aún más la situación de las personas en riesgo de exclusión.

EAPN Castilla-La Mancha ha presentado su análisis cualitativo sobre pobreza y exclusión social a partir de experiencias en primera persona.
EAPN Castilla-La Mancha ha presentado su análisis cualitativo sobre pobreza y exclusión social a partir de experiencias en primera persona.

La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España (EAPN) en Castilla-La Mancha ha presentado un análisis cualitativo sobre pobreza y exclusión social en la región que concluye que el acceso a la vivienda, la precariedad laboral, las barreras burocráticas y el desgaste emocional constituyen los cuatro grandes desafíos estructurales a los que se enfrentan a diario miles de ciudadanos de la comunidad autónoma. El estudio, enmarcado en el proyecto de Fomento de la Participación Social, combina datos cuantitativos con testimonios directos de personas en situación de vulnerabilidad para ofrecer una radiografía más completa de la realidad social de Castilla-La Mancha.

La coordinadora de participación de EAPN Castilla-La Mancha, Adelina Román, subrayó que el acceso y el mantenimiento de una vivienda digna se han consolidado como uno de los principales factores de exclusión en la región. Según Román, esta situación está agravada por el encarecimiento del alquiler, la pobreza energética y el aumento del coste de los suministros básicos y de la alimentación. El informe añade que muchas personas encuentran trabas adicionales incluso cuando cumplen los requisitos económicos exigidos, al toparse con exigencias administrativas o carecer de las garantías formales que demandan los propietarios.

El análisis se presenta como un informe intermedio que complementa los últimos datos del XV Informe El Estado de la Pobreza con experiencias, testimonios y propuestas recogidas a través de procesos participativos desarrollados en la comunidad, en palabras de la propia entidad, como "una mirada social más profunda sobre fenómenos como la pobreza".

El empleo precario no protege frente a la pobreza

Uno de los hallazgos más significativos del estudio es que el mercado laboral ha dejado de ser un escudo frente a la exclusión. El informe evidencia que "tener empleo no siempre protege frente a la pobreza", ya que la precariedad, la temporalidad, la edad, la falta de conciliación y las dificultades para homologar la formación adquirida en el extranjero continúan limitando las trayectorias de inclusión reales de muchas personas. Estas condiciones cronifican situaciones de vulnerabilidad que se perpetúan incluso entre quienes mantienen una relación activa con el mercado de trabajo.

La problemática afecta de manera especial a colectivos que acumulan varios factores de riesgo simultáneamente, como personas mayores desempleadas, familias monoparentales o migrantes con titulaciones no reconocidas en España, situaciones todas ellas documentadas en los testimonios recogidos durante el proceso participativo.

La burocracia y la brecha digital, freno para las ayudas

El estudio pone el foco de manera específica en las barreras de acceso al sistema de garantía de ingresos. La excesiva burocratización, la brecha digital y la falta de información generan lo que los expertos denominan 'non take-up': personas con derecho potencial a prestaciones económicas o sociales que, sin embargo, no llegan a solicitarlas ni a beneficiarse de ellas. Esta realidad supone, en la práctica, que quienes más necesitan el apoyo del sistema son con frecuencia quienes menos lo reciben.

La desconexión digital resulta especialmente grave en un contexto en el que la tramitación de ayudas y prestaciones se realiza cada vez de forma más habitual a través de plataformas y portales electrónicos, inaccesibles para una parte significativa de la población más vulnerable, que carece de los conocimientos, los dispositivos o la conectividad necesarios.

Pobreza y salud mental, un vínculo estructural

El informe subraya también el fuerte impacto emocional de la pobreza. El estrés sostenido, la ansiedad y la incertidumbre aparecen en los testimonios como consecuencias directas y recurrentes de la exclusión, lo que establece un vínculo de naturaleza estructural entre pobreza y salud mental. Según EAPN, este daño emocional "reduce la capacidad de afrontamiento de problemas sociales o situaciones cotidianas, arrastrando aún más a las personas a situaciones de exclusión y vulnerabilidad".

La entidad alerta de que este deterioro psicológico no es un efecto secundario aislado, sino un mecanismo que retroalimenta y profundiza la exclusión, creando un círculo difícil de romper sin intervención externa especializada.

El acompañamiento profesional, clave para la inclusión sostenible

Frente a este diagnóstico, el estudio concluye que el acompañamiento profesional y los proyectos de intervención social constituyen herramientas "clave" para mejorar la calidad de vida de las personas en situación de vulnerabilidad, facilitar el acceso efectivo a sus derechos y fortalecer procesos de inclusión sostenibles en el tiempo.

EAPN Castilla-La Mancha insiste en que comprender la pobreza exige ir más allá de los indicadores económicos tradicionales y escuchar también las realidades complejas que atraviesan a diario miles de personas en la región, un enfoque que considera imprescindible para diseñar políticas sociales verdaderamente eficaces.

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