CESM califica de "muy elevado" el apoyo a la huelga médica en Castilla-La Mancha

El Sindicato Médico de Castilla-La Mancha (CESM) ha valorado como "muy elevado" el seguimiento de la huelga nacional de médicos y facultativos que ha concluido este jueves, 30 de abril, tras cuatro jornadas de paro —los días 27, 28, 29 y 30 de abril— en todo el territorio nacional.

El sindicato ha advertido de que la conclusión de esta fase de la huelga "no supone, en ningún caso, el fin del conflicto", y ha exigido al Gobierno central la apertura de un proceso de negociación "real y efectivo" que incluya la aprobación de un Estatuto Propio de la Profesión Médica y Facultativa.

CESM califica de "muy elevado" el apoyo a la huelga médica en Castilla-La Mancha
CESM califica de "muy elevado" el apoyo a la huelga médica en Castilla-La Mancha

El Sindicato Médico de Castilla-La Mancha (CESM) dio por concluida en la medianoche de este jueves la huelga nacional de médicos y facultativos convocada durante cuatro jornadas consecutivas —del lunes 27 al jueves 30 de abril— en todo el territorio español, con un seguimiento que el propio sindicato calificó de "muy elevado" en la región y que, según CESM, refleja "el respaldo mayoritario del colectivo médico y facultativo" a las reivindicaciones del sector.

La organización sindical subrayó que esta participación "ha puesto de manifiesto la firme determinación de la profesión para defender su dignidad, sus condiciones laborales y el futuro del sistema sanitario", y recurrió a una fórmula que resume su discurso de fondo: "Cuando la profesión se une, se hace visible, se escucha y se respeta".

La huelga, "un punto de inflexión", no el final

CESM fue explícita al marcar el tono con el que afronta la recta final de este pulso con las administraciones: la finalización de esta fase de la huelga "no supone, en ningún caso, el fin del conflicto". El sindicato la definió como "un punto de inflexión", y no como una retirada ni como el inicio de una tregua. En ese sentido, el comunicado lanzó una advertencia directa a los responsables políticos: "Si no se producen avances reales, las movilizaciones continuarán".

La nota de prensa del sindicato también reconoció el "impacto" que un paro sanitario genera sobre la ciudadanía, a la que agradeció "su comprensión, apoyo y respeto durante estos días". Al mismo tiempo, defendió que la decisión de convocar la huelga "no fue tomada a la ligera" y la calificó de "acto de responsabilidad orientado a defender no solo las condiciones laborales de los profesionales, sino también la calidad, la seguridad y la sostenibilidad de la Sanidad Pública".

Servicios mínimos "superiores a lo razonable"

Uno de los puntos más críticos del comunicado de CESM fue la referencia a los servicios mínimos impuestos durante la huelga. El sindicato quiso reconocer "de manera expresa el compromiso de los médicos, facultativos y residentes que han secundado esta convocatoria con una participación ejemplar, incluso en un contexto marcado por la imposición de servicios mínimos en muchos casos superiores a lo razonable". Esta expresión apunta a una de las fricciones habituales entre los sindicatos médicos y la Administración en los períodos de huelga: la fijación de servicios mínimos que, a juicio del sector, vacían en la práctica el derecho a la huelga.

Las cuatro demandas estructurales del sindicato

CESM articuló sus exigencias en torno a cuatro ejes que, según el sindicato, no admiten más demora. El primero y más simbólico es la aprobación de un Estatuto Propio de la Profesión Médica y Facultativa que "reconozca sus singularidades" respecto al resto del personal sanitario, una reivindicación histórica del colectivo que hasta ahora no ha encontrado respuesta legislativa.

El segundo eje se centra en la regulación de la jornada laboral y las guardias, reclamando "límites claros, voluntariedad y una retribución acorde a su responsabilidad y penosidad". Esta demanda conecta directamente con el debate sobre el agotamiento profesional y la cronificación de la sobrecarga asistencial en la sanidad pública española.

El tercer punto exige el dimensionamiento de las plantillas en función de "las necesidades reales del sistema sanitario", con el objetivo de garantizar la calidad asistencial. Y el cuarto, y más inmediato, es la apertura de "un proceso de negociación real, efectivo y con interlocución directa" entre el Gobierno central y la profesión médica, sin intermediarios ni procesos formales que, a juicio de CESM, no desembocan en acuerdos concretos.

Un conflicto de fondo estructural

El mensaje político del sindicato fue directo: "La Sanidad Pública no puede seguir gestionándose desde la inacción ni desde la falta de diálogo. El conflicto actual es consecuencia de decisiones prolongadas en el tiempo y de la ausencia de una voluntad real para abordar las reformas estructurales que el sistema necesita". Con esa lectura, CESM encuadra el conflicto no como una disputa salarial puntual, sino como la consecuencia acumulada de años de gestión que, según la organización, ha sostenido el sistema sobre "la sobrecarga estructural de sus profesionales", con condiciones laborales que "dificultan la cobertura de plazas y comprometen la calidad asistencial".

La huelga de esta semana se inscribe en un ciclo de movilizaciones del colectivo médico que responde a la exigencia de ese Estatuto Propio y a la demanda de una mejora real de las condiciones de trabajo de los facultativos en la sanidad pública. CESM reiteró su "plena disposición al diálogo", pero dejó claro que esa disposición tiene un límite: si la negociación no se abre y no produce resultados tangibles, el conflicto seguirá escalando.

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