Asofacam exige un decreto de acogida "valiente" y con presupuesto
Las familias de acogida de Castilla-La Mancha reclamaron este jueves en las Cortes regionales que el nuevo decreto de acogimiento familiar sea "valiente" y cuente con dotación presupuestaria "real" y plazos "que se cumplan". La Asociación de Familias de Acogida Castilla-La Mancha (Asofacam) trasladó sus demandas en el segundo pleno social consecutivo celebrado en el Parlamento regional en vísperas del Día Internacional de las Familias.
La directora general de Infancia y Familia, Inmaculada Tello, respondió que la región destina más de 4,9 millones de euros anuales al acogimiento familiar y que el borrador del nuevo decreto está avanzado, aunque reconoció que la inversión "seguramente no sea suficiente y tengamos que aumentar este año".
Las Cortes de Castilla-La Mancha acogieron este jueves, 14 de mayo de 2026, el segundo pleno social organizado junto a Asofacam para dar voz a las familias que cuidan de menores que no pueden convivir con sus familias biológicas. El acto, celebrado en el Salón de Plenos en la antesala del Día Internacional de las Familias del 15 de mayo, reunió a acogedores de las cinco provincias, representantes de la Administración regional y los tres grupos parlamentarios —PSOE, PP y Vox— en un formato que el presidente de las Cortes, Pablo Bellido, definió como un espacio para "escuchar, aprender y hablar de cuestiones que preocupan y que podemos mejorar".
La presidenta de Asofacam, Dionisia Segovia, abrió las intervenciones con un mensaje exigente dirigido a la Administración. Reconoció los avances producidos en el último año, pero advirtió que el nuevo decreto de acogimiento familiar —cuyo borrador está en tramitación— solo será útil "si viene acompañado de compromisos sostenidos, de medios suficientes y de una voluntad clara de situar a la infancia en el centro". "Si el año pasado desde Asofacam pedimos compromiso, este año venimos a preguntar qué ha pasado con él", subrayó Segovia, que reclamó también mecanismos de participación real para que familias, menores y entidades "tengan voz antes de que las decisiones estén tomadas".
En su diagnóstico, Segovia señaló la brecha entre los tiempos burocráticos y la urgencia vital de los niños. "Con demasiada frecuencia el engranaje burocrático avanza a una velocidad que no se corresponde con la urgencia vital de estos niños y niñas. La infancia no se detiene mientras esperamos. Un niño crece, vincula, sufre y espera en tiempo real", afirmó. Su apelación final fue directa: "Ojalá llegue un día en que hablar de desinstitucionalización ya no sea una reivindicación, sino una realidad".
Entre las demandas concretas, Asofacam reclamó la equiparación de las familias acogedoras extensas —aquellas formadas por parientes del menor— con las ajenas en "apoyos, en acceso a recursos, en formación y en acompañamiento profesional", así como una mejora de la coordinación entre los sistemas de protección, educación, sanidad y servicios sociales.
Las voces de las familias
El acto, concebido para dar protagonismo a la experiencia vivida, reservó buena parte de su tiempo a los testimonios de familias de distintas provincias y modalidades de acogimiento.
Antonia Martínez, acogedora de Albacete, subió al estrado como portavoz de las familias extensas para reclamar "apoyo y seguimiento continuo" y "que no nos dejen solos en este camino". Pidió formación específica para afrontar "situaciones complejas del acogimiento". Su hija de acogida, Andrea, de once años, tomó la palabra con una demanda directa: "Me gustaría que a los niños tuviéramos un voto de confianza para cuando decimos que no a algo que nos hace daño".
Elena Manzano Jiménez, madre acogedora de Talavera de la Reina (Toledo), denunció los "obstáculos" que encuentra el sistema y rechazó que los menores sean tratados como "números o expedientes". "Para las familias de acogida, estos niños son parte de nuestra familia. Pero cuando no se toman decisiones pensando en ellos, perdemos credibilidad de cara a esa confianza que ellos necesitan", advirtió. Su hija de acogida, Lucía, pidió que se fomente el acogimiento y que "la Administración trabaje codo con codo con las familias y no les ponga impedimentos en su día a día".
Celeste y Daniela, las dos hijas mayores de una familia de Campo de Criptana (Ciudad Real) que ha acogido a once menores hasta la fecha, reivindicaron el enriquecimiento personal que conlleva esta experiencia. "Hemos aprendido a no ser tan egoístas, a entender otras realidades y a comprender que no es necesario ir a los confines del mundo para ayudar. Ser una familia de acogida es una aventura que merece ser vivida", dijeron, y añadieron un llamamiento a "las instituciones y a la sociedad" para que respalden esta opción.
María Luisa Sánchez, de Sonseca (Toledo), centró su intervención en la agilidad administrativa: pidió que los trámites se simplifiquen y que las familias puedan acudir a congresos nacionales e internacionales sobre acogimiento acompañadas de sus técnicos de referencia. Su mensaje a quienes se lo plantean fue claro: "Es posible acoger y no hay que tener miedo".
Alberto Sánchez Ramírez, padre de acogida de Toledo, describió el acogimiento como "maravilloso" pese a reconocer que "no siempre es fácil". "Hay días difíciles y días que te planteas si estás haciéndolo todo lo bien que puedes y, sobre todo, está lleno de incertidumbre", señaló, atribuyendo parte de esa incertidumbre a los "fallos del sistema".
Por último, Paz Torres, madre de acogida de Guadalajara, destacó el amor como "aprendizaje más importante" obtenido en este camino y definió el acogimiento como "una escuela de vida, de formación continuada y permanente, especialmente en paciencia, calma y confianza", aunque identificó la burocracia como uno de los principales problemas a resolver.
Los datos del sistema en CLM
La directora general de Infancia y Familia, Inmaculada Tello, aportó las cifras que enmarcan el debate. Castilla-La Mancha cuenta actualmente con casi 600 niños, niñas y adolescentes en acogimiento familiar: 321 acogidos por su familia extensa —abuelos, tíos u otros parientes— y 269 por familias ajenas. Detrás de esas cifras hay 443 familias acogedoras: 251 extensas y 192 ajenas.
Bellido, por su parte, indicó que en la región hay actualmente 669 menores en acogimiento familiar frente a 520 en recursos residenciales, una proporción que calificó de "muy buena" y que refleja el avance hacia modelos de protección más desinstitucionalizados.
Tello subrayó que el acogimiento familiar "no puede sostenerse solo sobre la buena voluntad de las familias" y que necesita "respaldo institucional, acompañamiento técnico y apoyo económico suficiente". En ese sentido, detalló que el Gobierno regional destinó en 2025 un total de 4,9 millones de euros entre subvenciones y ayudas vinculadas al acogimiento: 3,19 millones en ayudas directas a familias acogedoras y 1,74 millones en subvenciones a entidades colaboradoras como Acofam, Actia, Colabora, Mensajeros de la Paz, Aldeas Infantiles y Agintzari. La directora general admitió abiertamente que esa cifra "seguramente no sea suficiente y tengamos que aumentar este año".
El nuevo decreto y los manuales provinciales
Tello avanzó que la Consejería de Bienestar Social está ultimando el borrador de un nuevo decreto de acogimiento familiar y adopción que, según defendió, "dará respuesta a muchas de las demandas planteadas por las familias". El texto se completará con nuevos manuales de acogimiento —uno de familia extensa y otro de familia ajena— diseñados para que los procedimientos sean homogéneos en las cinco provincias. "Estamos probando cosas nuevas que la teoría dice que son buenas para el vínculo entre los chicos y las chicas", indicó la directora general, consciente de la necesidad de unificar el modelo regional.
Asofacam acogió el anuncio con cautela. Segovia aceptó que la normativa es "una herramienta necesaria para reforzar el acogimiento", pero insistió en que por sí sola "no cambiará la realidad si no viene acompañada de compromisos sostenidos y medios suficientes". La presidenta de la asociación reclamó que el texto sea "valiente" y que en su elaboración participen las familias, los menores y las entidades antes de que las decisiones estén tomadas.
El reconocimiento institucional
Antes del inicio del pleno social, Asofacam mantuvo una reunión con la Comisión de Bienestar Social de las Cortes, presidida por Fran Barato, para exponer las necesidades del acogimiento familiar. El presidente de las Cortes también recibió en su despacho a las familias participantes.
En su intervención de cierre, Bellido agradeció a los acogedores su "plus de responsabilidad" y su ejemplo para promover una solución "segura, afectiva y estable" para los menores que no pueden vivir con sus familias biológicas. Recordó que la Ley de Infancia y Adolescencia, aprobada por unanimidad hace tres años, "hace mención expresa al acogimiento y apuesta por los entornos familiares", y calificó ese texto como "una de las leyes más importantes que se han aprobado en este parlamento". La sociedad castellanomanchega, concluyó, tiene una "deuda de gratitud" con quienes acogen.
Tello cerró con un mensaje que resume la filosofía que la Administración regional dice defender: "El acogimiento cambia vidas, la de los niños, niñas y adolescentes que encuentran protección y estabilidad, y también la de las familias que acogen, acompañan y descubren que cuidar también transforma a quien cuida".