Page rechaza en Bruselas el recorte de la PAC: "Es como aguar el vino"
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha rechazado en Bruselas la reforma de la PAC por “agresiva” y por diluir su peso presupuestario, y ha anunciado que pedirá una moratoria de la Directiva Marco del Agua para evitar la revisión de derechos hídricos en la región.
El Ejecutivo autonómico defiende además el blindaje del sector vitivinícola, apuesta por reforzar la reestructuración del viñedo y rechaza arranques indiscriminados que pongan en riesgo cooperativas y empleo rural.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha calificado de “agresiva” la propuesta de reforma de la futura Política Agraria Común (PAC) planteada por la Comisión Europea y ha reclamado “arreglar” el modelo antes de debatir únicamente sobre cifras. Desde Bruselas, durante su intervención en el Diálogo de Alto Nivel sobre la PAC y el Desarrollo Rural del Comité de las Regiones, ha criticado que se pretenda “disfrazar” la reducción de recursos financieros dentro del conjunto presupuestario europeo, una estrategia que ha comparado con “aguar el vino”.
García-Page ha lamentado que Europa plantee una reducción “de ahora y para el futuro”, modificando el modelo de financiación y desplazando parte de la responsabilidad hacia los Estados miembros. A su juicio, esta orientación supone “abocarlo a que con el tiempo fuera cada vez menos el dinero que se destinara” a la PAC, debilitando progresivamente una de las políticas estructurales más relevantes de la Unión Europea.
El jefe del Ejecutivo autonómico ha mostrado su rechazo frontal al planteamiento comunitario, al que ha definido como una “enmienda global” que relativiza el peso de la PAC en el seno de la Unión. “Lo que hay que rechazar es el modelo, el regreso a la nacionalización y, sobre todo, la mezcla con objetivos que hacen de la PAC una PAC muy confusa y, por tanto, menos compacta”, ha afirmado.
“Como echar agua al vino”
Durante su intervención, García-Page ha afeado a la Comisión Europea que intente “disfrazar” la reducción de fondos agrarios en el marco financiero general. “En mi tierra diríamos que es como echar agua al vino, como aguar el vino”, ha expresado gráficamente, para denunciar que, aunque el montante global pueda mantenerse en apariencia, el peso específico de la PAC quedaría diluido.
En este sentido, ha insistido en que el problema no se limita a la cuantía económica. “Si no se arregla el modelo, el concepto, la distribución, de poco servirá hablar de cuánto es el conjunto del dinero y de algunos matices que tienen que ser mejorados”, ha advertido, poniendo el foco en la arquitectura misma de la política agraria.
Seguridad y agricultura: “Que no paguen los agricultores”
El presidente regional también se ha referido al contexto internacional, especialmente al conflicto entre Estados Unidos e Irán, y ha defendido que la Unión Europea debe hacer un mayor esfuerzo en materia de seguridad. No obstante, ha rechazado que ese refuerzo presupuestario pueda ir en detrimento del sector primario.
“Si Europa quiere más seguridad, tendrá que poner más dinero en conjunto al bloque europeo o estado miembro por estado miembro”, ha aseverado, subrayando que los agricultores y ganaderos no pueden convertirse en víctimas colaterales de la necesidad de reforzar la defensa.
Para García-Page, la seguridad alimentaria debe considerarse un elemento estratégico dentro del concepto amplio de seguridad europea. En esta línea, ha defendido que desde Castilla-La Mancha se ha trabajado teniendo en cuenta “la seguridad alimentaria como un factor de seguridad estratégica”, reforzando así el papel esencial del sector agrario.
Una propuesta “agresiva, disruptiva e incoherente”
El presidente autonómico ha asegurado que nadie esperaba una propuesta de estas características. Según ha señalado, se trata de una iniciativa “agresiva, que cambia por completo la estructura y el enfoque de la PAC” y que resulta incoherente con algunos de los objetivos estructurales de la Unión Europea.
Entre las contradicciones señaladas, ha citado el objetivo comunitario de alcanzar el 25% de la producción en agricultura ecológica, que a su entender quedaría comprometido con el nuevo planteamiento. Asimismo, ha advertido de que se dificulta un objetivo clave para el futuro del campo europeo: la incorporación de jóvenes al sector.
García-Page se ha preguntado por qué se impulsa una propuesta “disruptiva” que no responde a un modelo de transición progresiva, sino que es directamente “rupturista”. En su opinión, el cambio no solo altera el equilibrio financiero, sino que modifica profundamente la filosofía de la política agraria común.
En definitiva, el presidente castellanomanchego ha defendido la necesidad de preservar una PAC fuerte, cohesionada y claramente definida, frente a lo que considera un intento de diluir su peso político y presupuestario dentro de la Unión Europea.
Moratoria a la Directiva Marco del Agua
En el mismo foro europeo, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha anunciado que pedirá una moratoria de la Directiva Marco del Agua recogida en la ley, al considerar que su aplicación en los términos actuales podría afectar a los derechos hídricos de la región. Así lo ha trasladado desde Bruselas el vicepresidente segundo, José Manuel Caballero, quien ha confirmado que esta reclamación será defendida por el presidente García-Page ante el Pleno del Comité Europeo de las Regiones.
Caballero ha subrayado que la moratoria está contemplada en la propia normativa y permitiría “continuar con el desarrollo de nuestras actividades y, al mismo tiempo, proteger los espacios naturales”. Aunque el Ejecutivo autonómico comparte los objetivos generales de la directiva y reconoce los avances logrados en materia de reconocimiento de derechos para Castilla-La Mancha, considera que ha llegado el momento de revisarla y establecer una pausa en su aplicación.
El vicepresidente segundo ha sido tajante al asegurar que el Gobierno regional “no contempla la posibilidad de que se puedan revisar y, menos aún, extinguir derechos de agua”. En este sentido, ha explicado que esta postura también ha sido trasladada al Gobierno de España, con el fin de evitar “ajustes o revisiones” que afecten al sector agrario.
Caballero ha defendido que la resiliencia hídrica y la sostenibilidad deben compatibilizarse con el desarrollo socioeconómico, recordando que “el agua es vida” y resulta esencial para la actividad productiva. Asimismo, ha mostrado su confianza en contar con el respaldo de otras comunidades autónomas y regiones europeas ante una posible aplicación “radical” de la norma.
Equilibrio entre conservación y actividad agraria
El vicepresidente segundo ha insistido en la necesidad de trabajar de forma conjunta con agricultores, organizaciones conservacionistas y ayuntamientos para dar respuesta a las dificultades de algunos acuíferos. “Tenemos que buscar soluciones consensuadas que garanticen un desarrollo sostenible y que impulsen el potencial agrícola”, ha afirmado.
En este contexto, ha recordado que el Gobierno de España tiene sobre la mesa propuestas de Castilla-La Mancha para garantizar el equilibrio en espacios sensibles como Las Tablas de Daimiel y el Alto Guadiana, defendiendo la compatibilidad entre la conservación ambiental y una actividad agraria rentable y sostenible.
Caballero ha remarcado que, mientras no existan alternativas viables, no cabe prescindir de una actividad agrícola que considera sostenible, apostando por un modelo que garantice el abastecimiento y aproveche la tecnología disponible para el ahorro y la eficiencia en el uso del agua.
Apuesta por la reestructuración del viñedo
En paralelo, y de cara a la reunión del Intergrupo del Vino, el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, ha defendido que las medidas del denominado Paquete del Vino deben contribuir al “blindaje absoluto de un sector estratégico” para Castilla-La Mancha, que representa en torno al 5 por ciento del PIB regional.
El titular de Agricultura ha rechazado los arranques indiscriminados de viñedo por el riesgo que supondrían para la descapitalización de cooperativas y bodegas, apostando en todo caso por intervenciones “quirúrgicas” y de pequeña dimensión que faciliten salidas individuales sin comprometer la estructura productiva.
Martínez Lizán ha defendido además el refuerzo de las líneas de promoción en terceros países, aprovechando los recientes acuerdos comerciales de la Unión Europea, y ha señalado que la reestructuración del viñedo es la herramienta clave para adaptar la producción a la demanda del mercado. En Castilla-La Mancha, ha destacado, el 70 por ciento de las reestructuraciones se orientan a viñedo de uva blanca, en línea con las preferencias actuales del consumidor.
El consejero también ha abogado por reforzar el presupuesto destinado a esta línea frente a otras actuaciones de la Intervención Sectorial Vitivinícola, así como por potenciar el papel de los subproductos en la fase de destilación y el fortalecimiento de cooperativas y bodegas, como vía para mejorar la rentabilidad de las explotaciones.