El pistacho de Castilla-La Mancha resiste al desplome mundial

La producción global de pistacho se contraerá hasta las 701.050 toneladas en la campaña 2026/27, el nivel más bajo desde 2019/20, mientras que España prevé recoger unas 11.500 toneladas este año, frente a las 9.500 de 2025, impulsada por la entrada en producción de nuevas plantaciones.

Castilla-La Mancha concentra más de dos tercios de la superficie pistachera nacional —69.441 de las 89.794 hectáreas registradas en 2025—, lo que ha situado a España como quinto productor mundial, con aspiraciones de escalar al tercer puesto por detrás de California y de Irán si logra superar a Turquía y Siria.

Instalaciones de la planta de procesado de pistacho que la empresa 'Pistachos del sol' tiene en el Polígono 'La Vega', de Torralba de Calatrava (Ciudad Real), en una imagen de archivo - EFE/ Mariano Cieza
Instalaciones de la planta de procesado de pistacho que la empresa 'Pistachos del sol' tiene en el Polígono 'La Vega', de Torralba de Calatrava (Ciudad Real), en una imagen de archivo - EFE/ Mariano Cieza

La campaña mundial de pistacho para 2026/27 se perfila como la más corta en seis años. El Consejo Internacional de Frutos Secos y Frutas Deshidratadas (INC), en su congreso anual celebrado en Macao (China), estimó que la producción global de este fruto caerá un 36% hasta las 701.050 toneladas, arrastrada por recortes históricos en los tres grandes productores: California, Irán y Turquía. En el extremo opuesto, España —con Castilla-La Mancha como motor principal— espera superar por primera vez los 11.000 toneladas y consolidar su posición como potencia emergente del sector.

El derrumbe productivo tiene causas climáticas y biológicas. En California (Estados Unidos), primer productor mundial, la cosecha se desplomará un 52% respecto a 2025 y se quedará en 350.000 toneladas a causa de problemas durante la floración. Irán, segundo en el ránking global, sufrirá una caída del 42% —hasta las 130.000 toneladas— como consecuencia de las altas temperaturas registradas durante la campaña anterior. Turquía es la excepción al pesimismo: con 156.000 toneladas previstas, crecerá un 36%, aunque sus datos definitivos están pendientes de evaluar el impacto de una fuerte tormenta sufrida en mayo.

El fenómeno de la vecería —la alternancia natural de los pistacheros entre años de abundante y escasa producción— explica en buena medida el ciclo actual. Así lo subrayó el consejero delegado de Ibero Pistacho (Ciudad Real), Juan Gallego, quien consideró que la bajada del 36% "está dentro de lo normal". Gallego apuntó además que los países productores habitualmente guardan parte del volumen de un año bueno para compensar la caída del siguiente, lo que amortigua los efectos más bruscos en el mercado. "Puede haber una pequeña subida de céntimos, pero a todos los que estamos en este sector nos interesa que el producto siga estable y se siga consumiendo", señaló.

La demanda supera al millón de toneladas y sigue creciendo

El consumo mundial de pistacho supera ya el millón de toneladas anuales y continúa su expansión a un ritmo de dos dígitos, tendencia que se disparó durante la pandemia y no ha frenado desde entonces. La empresa italiana de análisis agroalimentario Areté advirtió en un informe que la producción prevista de 701.050 toneladas representa "el nivel más bajo desde la campaña 2019/20" y anticipa "fuertes tensiones sobre la oferta y los precios" ante una demanda que describe como "estructuralmente creciente".

En ese escenario de presión sobre la oferta, el presidente de Procesados Saba Pistachios —empresa con sede en Villamalea (Albacete)— y miembro del Consejo Europeo de Pistacho, José Miguel Olmeda, no descarta que se produzca "un ajuste de precio acorde con la ley de la oferta y la demanda" con una "evolución alcista". Sus estimaciones para España son incluso más optimistas que las del INC: 11.000 toneladas en 2025 y entre 16.000 y 17.000 toneladas en 2026, año en que calcula que entrarán en producción cerca de 7.000 hectáreas plantadas hace cinco o seis años.

Castilla-La Mancha, motor del auge español

En el congreso de Macao, España fue descrita como "un origen relativamente joven en plena expansión", una etiqueta que encaja con la velocidad a la que el cultivo se ha extendido por la región. Con 89.794 hectáreas de pistacheros en todo el país —de las que 69.441 corresponden a Castilla-La Mancha—, España ya figura entre los cinco mayores productores del mundo. La meta a medio plazo es adelantar a Turquía y Siria para alcanzar el tercer puesto del ránking global, solo por detrás de Estados Unidos e Irán.

El secreto de ese crecimiento reside en que el pistachero se adapta bien a las condiciones de secano de la meseta castellanomanchega —suelos pobres, veranos secos y amplias oscilaciones térmicas entre el día y la noche—, lo que convierte a provincias como Albacete o Ciudad Real en zonas naturalmente idóneas para este cultivo. La entrada escalonada en producción de las hectáreas plantadas en los últimos años garantiza que la oferta española seguirá creciendo independientemente de lo que ocurra en el resto del mundo.

Un producto con recorrido: del snack a la cosmética

El pistacho ha dejado de ser un aperitivo de temporada para convertirse en un ingrediente de múltiples industrias. Su popularización como snack, su integración en productos de repostería —chocolates y dulces de todo tipo— y su incipiente presencia en el sector cosmético han ampliado la base de consumidores y diversificado los canales de venta. Gallego, de Ibero Pistacho, subrayó que el consumo "tiene mucho recorrido todavía" y auguró que España podría llegar a tener entre 230.000 y 240.000 hectáreas de pistacheros en 2040.

De cumplirse esa proyección, el pistacho habría recorrido en pocas décadas el mismo camino que el aceite, el queso o el vino: de producto minoritario a elemento central de la identidad agroalimentaria española. En el horizonte más inmediato, la cosecha española de 2026 comenzará en septiembre, y la entrada en producción de miles de nuevas hectáreas convierte esta temporada en un paso más en la consolidación de un sector que, pese al adverso contexto internacional, no para de crecer.

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