La DOP Azafrán de La Mancha alerta: el sector necesita inversión
La presidenta de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Azafrán de La Mancha, Valentina Cabra Carrasco, ha reclamado una estrategia pública decidida para revertir el declive de uno de los productos agroalimentarios más emblemáticos de Castilla-La Mancha.
En un artículo de opinión, Cabra Carrasco advierte de que el sector no puede fiarse de supuestas oportunidades derivadas de conflictos geopolíticos internacionales y señala como causas del retroceso la falta de mecanización, los problemas sanitarios de los cormos, el cambio climático y la ausencia histórica de apoyo institucional.
La presidenta de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Azafrán de La Mancha, Valentina Cabra Carrasco, lanzó un llamamiento público a las administraciones para que articulen políticas reales de apoyo al azafrán manchego, un cultivo que, según denunció, ha pasado de ser un referente productivo a encontrarse en niveles "casi testimoniales" por la acumulación de problemas estructurales no atendidos durante décadas.
Cabra Carrasco publicó su reflexión a raíz del debate generado en medios de comunicación en torno a la escalada de tensiones en Oriente Medio y el impacto que la inestabilidad iraní —principal productor mundial de azafrán— podría tener en el mercado español. Frente a quienes presentaron la crisis internacional como una oportunidad automática para el campo manchego, la presidenta de la DOP reclamó rigor y advirtió de que ese relato "desvía la atención de los verdaderos problemas".
"Los mercados del azafrán no funcionan como vasos comunicantes inmediatos", subrayó. A su juicio, el producto importado y el azafrán amparado por la marca de calidad DOP responden a lógicas distintas en cuanto a calidad, trazabilidad y posicionamiento, por lo que equipararlos resulta, en sus palabras, "como poco, precipitado".
La caída de productores, síntoma de un problema estructural
La presidenta de la DOP trazó un diagnóstico del sector que no deja lugar a la complacencia. El número de agricultores que trabajan el azafrán en La Mancha lleva años reduciéndose y el cultivo ha sido tratado históricamente como un "complemento a la renta agraria" en lugar de como un sector estratégico. Mientras tanto, el mercado de importación —que opera, en sus propias palabras, "a veces con picaresca"— ha seguido cubriendo la demanda y ganando cuota.
Entre los factores que han llevado al sector a esta situación, Cabra Carrasco enumeró la enorme dependencia de mano de obra en periodos muy cortos, la falta de mecanización, los problemas sanitarios de los cormos, el impacto del cambio climático y, de manera destacada, "la ausencia de una apuesta decidida por parte de las administraciones". Un problema multicausal que, a su juicio, exige una respuesta igualmente integral.
Inversión, automatización y relevo generacional
La presidenta de la DOP concretó las líneas que, a su criterio, debería contemplar esa apuesta pública: inversión en innovación, avances en la automatización de procesos, mejora de la sanidad vegetal y medidas que hagan atractivo el cultivo para las nuevas generaciones. Igualmente, reclamó un refuerzo de los controles de mercado para garantizar que el consumidor "sabe lo que compra", en referencia a las prácticas fraudulentas que afectan a la denominación de origen.
"El Azafrán de La Mancha no necesita conflictos internacionales para justificar su valor. Necesita compromiso, visión de futuro y una apuesta real por un cultivo que forma parte de nuestra identidad", concluyó Cabra Carrasco.
La DOP Azafrán de La Mancha, cuya área de producción se extiende principalmente por las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, ampara uno de los productos con mayor reconocimiento internacional dentro de la gastronomía española, aunque su volumen de producción ha caído de forma sostenida en las últimas décadas hasta quedar muy lejos de los registros históricos de la región.