El campo toma Toledo bajo la lluvia para exigir frenar la PAC y el acuerdo Mercosur
El campo castellanomanchego volvió a hacer oír su voz este jueves en Toledo, en una jornada marcada por la lluvia persistente y por una contundente imagen de unidad del sector agrario. Cientos de agricultores y ganaderos, acompañados por decenas de tractores, recorrieron el centro de la capital regional hasta llegar a la plaza de Zocodover para reclamar soluciones ante lo que consideran una situación límite provocada por los recortes previstos en la Política Agraria Común (PAC), los acuerdos comerciales internacionales —con especial rechazo al pacto entre la Unión Europea y Mercosur— y otros problemas estructurales que amenazan la viabilidad de las explotaciones.
La movilización, convocada por Asaja y UPA, contó con el apoyo de COAG y Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha. Bajo el lema “No más mentiras”, los convocantes quisieron lanzar un mensaje claro a las instituciones europeas, nacionales y autonómicas: el sector primario no está dispuesto a seguir soportando decisiones que, a su juicio, se toman “de espaldas al campo”.
Desde primera hora de la mañana, a las 10:00 horas, comenzaron a concentrarse los tractores en el Recinto Ferial de La Peraleda, desde donde iniciaron un recorrido perfectamente coordinado por la Carretera de La Peraleda, la avenida de Barber, la calle Duque de Lerma, General Villalba y Marqués de Mendigorría. El objetivo era enlazar con la manifestación a pie que partía desde las inmediaciones de la Plaza de Toros y avanzar juntos hacia el Casco Histórico.
Una protesta pasada por agua y cargada de simbolismo
La lluvia, intensa durante buena parte de la mañana, no logró frenar la participación. Cencerros, pitidos y pancartas acompañaron a los manifestantes en una marcha que los propios organizadores calificaron como “un buen día para el campo”, precisamente por la respuesta masiva del sector en condiciones meteorológicas adversas. En torno a las 12:30 horas, la entrada de los primeros tractores en la plaza de Zocodover fue recibida con aplausos, en una imagen poco habitual que convirtió el corazón turístico de Toledo en epicentro de las reivindicaciones agrarias.
Las cifras de asistencia volvieron a reflejar la habitual diferencia entre las estimaciones oficiales y las de los convocantes. La Delegación del Gobierno cifró la participación en 1.400 personas y 66 tractores, mientras que Asaja y UPA elevaron el número hasta más de 3.000 agricultores y ganaderos y alrededor de un centenar de vehículos agrícolas. En cualquier caso, ambas partes coincidieron en destacar el carácter pacífico de la protesta y la ausencia total de incidentes, gracias al dispositivo de seguridad coordinado por Policía Nacional y Guardia Civil.
Presencia política y aviso de continuidad
La manifestación estuvo respaldada por representantes políticos de PP, Vox y Sumar, una presencia que las organizaciones agrarias agradecieron, aunque con matices. Los convocantes dejaron claro que el apoyo simbólico debe traducirse ahora en hechos concretos en las instituciones donde se toman las decisiones. En este sentido, insistieron en que esta movilización es solo la primera de un ciclo de protestas que continuará mientras no se atiendan sus demandas.
Asaja: “El campo ha dicho basta”
El presidente de Asaja Castilla-La Mancha, José María Fresneda, fue uno de los más contundentes en sus declaraciones. “El campo no va a soportar más”, afirmó, subrayando que los agricultores y ganaderos están cansados de “mentiras” en cuestiones clave como Mercosur, la PAC o la falta de soluciones frente a la plaga de conejos, que está causando graves daños en cultivos de cereal y otras producciones.
Fresneda puso el acento en el esfuerzo realizado por el sector para acudir a la protesta pese al mal tiempo y reclamó compromisos reales y ejecutables por parte de la clase política. “Necesitamos decisiones que se puedan llevar a cabo en todos los parlamentos: en el europeo, en el nacional y en el de Castilla-La Mancha”, insistió, antes de advertir de que “nadie nos va a engañar más” y de que el sector continuará movilizándose hasta obtener respuestas.
El dirigente agrario también defendió el papel social del campo, recordando que los agricultores son “el alma de la alimentación” y los garantes de la soberanía alimentaria, un concepto que, a su juicio, se pone en riesgo si las explotaciones dejan de ser rentables o desaparecen.
UPA: rechazo al recorte del 23 % de la PAC
Por su parte, el secretario general de UPA Castilla-La Mancha, Julián Morcillo, centró buena parte de su intervención en la Política Agraria Común. Denunció que, tras las anteriores movilizaciones, las instituciones europeas aseguraron haber entendido el mensaje del campo, pero que la primera decisión del nuevo ciclo comunitario haya sido plantear un recorte del 23 % en el presupuesto agrario.
“No vamos a aceptar ni ese recorte ni la renacionalización de los fondos”, afirmó Morcillo, quien advirtió de que este modelo supondría “enterrar la PAC que hoy conocemos”. A su juicio, la Unión Europea debe ser “fuerte” y actuar como solución, no como problema, garantizando reglas claras y estabilidad para un sector estratégico.
El dirigente de UPA insistió en que no puede hablarse de seguridad alimentaria si se sigue perdiendo tejido productivo: “No podemos perder ni un agricultor más; las explotaciones deben seguir siendo viables”. En este contexto, reclamó que el sector agrario sea prioritario en las políticas comunitarias.
Mercosur, agua y costes: los grandes frentes abiertos
Más allá de la PAC, uno de los ejes de la protesta fue el rechazo al acuerdo entre la UE y Mercosur. Las organizaciones agrarias denunciaron la falta de reciprocidad, al considerar que los productos importados no cumplen las mismas exigencias medioambientales, sanitarias y laborales que se imponen a los productores europeos. Exigieron cláusulas de salvaguarda efectivas, cupos para los sectores sensibles y una aplicación inmediata de las medidas de protección.
La planificación hidrológica fue otro de los asuntos que más preocupación generó entre los manifestantes. Agricultores y ganaderos alertaron de que los recortes en las dotaciones de agua y en las superficies de regadío previstos para distintas cuencas pueden tener un impacto especialmente negativo en Castilla-La Mancha, agravando la falta de rentabilidad y acelerando el abandono de explotaciones.
A ello se suman otros problemas cotidianos: el aumento de los costes de producción, la presión de la fauna silvestre, la incertidumbre sobre el futuro de cultivos estratégicos como el viñedo y la falta de relevo generacional en el medio rural.
Cooperativas: preocupación por el futuro industrial
Desde Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha, su director general, Juan Miguel del Real, expresó el respaldo del cooperativismo a la protesta y puso el foco en el impacto que estas políticas pueden tener también en la industria agroalimentaria. Alertó de las dudas que genera la nueva PAC sobre las intervenciones sectoriales del vino y las inversiones en las industrias transformadoras, pilares económicos de muchas comarcas rurales.
Del Real insistió en que, aunque la lluvia acompañara la jornada, el agua sigue siendo un problema estructural y que la política hidráulica anunciada “consolida limitaciones y restricciones” que pueden hacer desaparecer explotaciones si no se revisa.
Un mensaje claro a Europa y a España
La movilización concluyó con un mensaje unánime: el campo castellanomanchego seguirá presionando hasta que sus reivindicaciones se traduzcan en decisiones concretas. Las organizaciones recordaron que la presión del sector ya logró cambios de actitud en Bruselas tras la manifestación del 18 de diciembre, y advirtieron de que mantendrán la estrategia de protestas “paso a paso, medida a medida y administración por administración”.