Retiran cargos al médico por el joven muerto en Corral de Almaguer; la enfermera sigue

La familia del joven fallecido en 2018 durante un partido en Corral de Almaguer (Toledo) exculpa al médico del equipo de avisos.

Mantiene, sin embargo, la acusación contra la enfermera por un presunto delito de omisión del deber de socorro en la segunda jornada del juicio en la Audiencia Provincial.

El médico y la enfermera a los que se juzga en la Audiencia provincial de Toledo por un delito de omisión del deber de socorro a un joven de 21 años que se desmayó mientras jugaba un partido de fútbol en Corral de Almaguer (Toledo) en enero de 2018 y que falleció al día siguiente - EFE/Ismael Herrero
El médico y la enfermera a los que se juzga en la Audiencia provincial de Toledo por un delito de omisión del deber de socorro a un joven de 21 años que se desmayó mientras jugaba un partido de fútbol en Corral de Almaguer (Toledo) en enero de 2018 y que falleció al día siguiente - EFE/Ismael Herrero

La acusación particular en el juicio por la muerte de C.P.M., el joven de 21 años que falleció el 27 de enero de 2018 tras sufrir una parada cardiorrespiratoria mientras jugaba un partido de fútbol en Corral de Almaguer (Toledo), ha retirado la acusación contra el médico A.M.A. y la mantiene únicamente contra la enfermera V.M.F., a la que considera “autora individual y única” de un delito de omisión del deber de socorro. Así se ha puesto de manifiesto este miércoles en la segunda jornada del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Toledo.

El abogado de la madre y el hermano del fallecido ha explicado en sus conclusiones definitivas que “no existe prueba suficiente” para sostener una petición de condena contra el facultativo, por lo que renuncia a la acción penal frente a él. En cambio, ha elevado a definitivas sus conclusiones respecto a la enfermera, reafirmando su responsabilidad penal en los hechos.

La forense descarta mala praxis

Durante la sesión han declarado testigos presenciales, forenses y peritos propuestos por las partes. La médica forense encargada del caso se ha ratificado en su informe, en el que concluye que “no hubo mala praxis” en la atención sanitaria prestada a C.P.M., atribuyendo su fallecimiento a “un infortunio” y descartando una actuación sanitaria incorrecta.

La especialista ha señalado que no ha podido determinar con claridad si el joven estaba “desfallecido o consciente” en los primeros momentos tras el desplome, ni tampoco precisar el tiempo exacto de inasistencia hasta que se avisó al 112. Según ha explicado, el “revuelo y el susto” generado por la situación pudieron influir en la falta de concreción de los datos.

Asimismo, ha apuntado que pudo existir un “sesgo de información” en los primeros momentos para los profesionales sanitarios. “No se ha sabido precisar si estaba consciente o inconsciente, si se priorizó la brecha o la consciencia, y en ningún momento parece que inicialmente se citara la cardiopatía que tenía”, ha declarado.

En relación con el funcionamiento del centro de salud rural, ha recordado que “suele haber dos equipos” y que, en principio, el centro “no debe quedar nunca desatendido” porque existe un equipo de servicios. En este caso, ha considerado que, una vez solicitada la UVI móvil y sabiendo que su tiempo de reacción iba a ser corto, “lo más lógico era esperar a que llegara”.

Aviso de prioridad máxima

El médico que formaba parte del equipo de avisos ha relatado que él y una enfermera se encontraban atendiendo un domicilio en Lillo (Toledo) cuando recibieron una llamada del 112 alertando de “un chico que se había desplomado en el polideportivo” de Corral de Almaguer. El aviso fue calificado como Prioridad Cero, la máxima escala de gravedad.

Aunque reconoció que el simple hecho de tratarse de un joven desplomado durante la práctica deportiva ya implicaba una prioridad “absoluta”, indicó que posteriormente recibieron una segunda llamada en la que se amplió la información sobre la cardiopatía del joven y otra de la propia acusada para confirmar la recepción del aviso.

Según su testimonio, tanto el equipo desplazado como la enfermera en el centro de salud tenían conocimiento de que se trataba de un caso urgente. “La prioridad, por ética profesional, es atender”, afirmó.

Ya en ruta entre Lillo y Corral de Almaguer, recibió una llamada de V.M.F., que les preguntó por su ubicación y les informó de que había enviado a unos amigos del joven a la entrada del pueblo para guiarles hasta el polideportivo, lo que facilitó la llegada.

La enfermera que acompañaba al médico corroboró que recibieron dos llamadas del 112 y una tercera desde el centro de salud, en la que se les indicó que un coche blanco les esperaría a la entrada para conducirles hasta el lugar exacto.

La UVI llegó en 15 minutos

El médico de la UVI móvil que acudió al aviso declaró que recibieron comunicación de “una persona inconsciente, caída en el suelo en el polideportivo de Corral de Almaguer” y salieron desde su base en Quintanar de la Orden (Toledo), tardando 15 minutos en llegar.

A su llegada, el joven estaba tumbado en el suelo y, según su testimonio, “nadie lo atendía”. Confirmaron que se encontraba en parada cardiorrespiratoria, sin pulso y con el corazón parado, iniciando maniobras de reanimación que se prolongaron durante aproximadamente una hora, hasta recuperar pulso.

Posteriormente, fue activado un helicóptero medicalizado que trasladó al joven al Hospital de Toledo. La enfermera integrante de este equipo corroboró esta versión.

“Necesitaba que fueran a socorrerlo”

Uno de los jóvenes que acudió inicialmente al centro de salud relató que avisó a “dos personas” que se encontraban allí —a las que identificó como sanitarios— de que había “un chico en el pabellón desplomado, inconsciente y con muchísima sangre en el suelo” y que necesitaban que fueran a socorrerlo. Según su versión, la petición fue denegada.

Otro testigo afirmó que, al llegar en su vehículo, manifestó que el joven “se estaba poniendo mal” y preguntó si iban a tardar mucho, ya que tenían “la sensación de que no venía nadie”. Recordó que una mujer le dijo que no podían salir “porque no tenían vehículo”, momento en el que ofreció el suyo.

La madre del fallecido declaró que al llegar al pabellón vio a su hijo “en el suelo, moradito” y se dirigió al centro médico. Allí, según su testimonio, la enfermera le indicó que el soporte vital “venía en camino”. La madre le comunicó que su hijo padecía una cardiopatía y pidió que le ayudaran. “Me dijo que no, que no podía salir”, aseguró.

La cuñada del joven relató que lo vio “inconsciente, con los ojos en blanco y pálido” y que acudió también al centro de salud, donde V.M.F. le habría indicado que ya había un equipo en camino.

Fiscalía y defensa piden la absolución

Tras la práctica de la prueba, las partes elevaron sus conclusiones a definitivas. La acusación particular mantiene la imputación exclusivamente contra la enfermera por omisión del deber de socorro.

Por su parte, la Fiscalía se ha reafirmado en su petición de absolución para V.M.F., al considerar que no se acredita el delito. La defensa de la enfermera sostiene que no existió omisión y que su actuación fue “diligente” conforme a la información disponible en ese momento.

El juicio queda visto para sentencia tras una segunda jornada marcada por la retirada de la acusación contra el médico y por el debate sobre si la actuación de la enfermera fue o no constitutiva de delito.

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