Sabrido alerta en Castilla-La Mancha del auge de discursos de odio

El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, participa en la colocación de la bandera del Orgullo LGTBI en la sede de la delegación en Toledo.

La Delegación del Gobierno de España en Castilla-La Mancha desplegó este miércoles la bandera LGTBI en la fachada de su sede en Toledo con motivo del Día Internacional del Orgullo, en un acto en el que participaron representantes institucionales, sindicales y asociaciones del colectivo de toda la región.

El delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido, advirtió sobre los discursos de odio que, a su juicio, buscan "poner en cuestión la igualdad y la dignidad de las personas", y confió en que la sociedad española no permitirá retrocesos en derechos conquistados. El manifiesto del acto, leído por el coordinador del grupo trans de la asociación toledana Bolo Bolo, denunció que los ayuntamientos de Toledo, Guadalajara o Ciudad Real no cuelgan la bandera arcoíris en sus balcones.

La Delegación del Gobierno de España en Castilla-La Mancha celebró este miércoles 24 de junio el Día Internacional del Orgullo LGTBI con un acto en su sede de Toledo en el que desplegó la bandera del colectivo en la fachada del edificio. El delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido, protagonizó la comparecencia con un encendido alegato contra los discursos de odio y en defensa de la igualdad, rodeado de los subdelegados provinciales, representantes sindicales y miembros de distintas asociaciones LGTBI de la región.

Sabrido no esquivó el contexto político en su intervención. "Hoy en día estamos viendo cómo determinados sectores, también políticos, quieren poner en cuestión lo que es la igualdad y la dignidad de las personas por motivos diferentes a los que cada uno pensamos. Y esto es insoportable y no lo debemos tolerar", afirmó el delegado ante los medios de comunicación.

El representante del Gobierno central en la región se mostró además orgulloso de la trayectoria del país en materia de derechos: "Me siento orgulloso de pertenecer a un país que ha luchado mucho por la igualdad y que es un referente en la libertad de las personas. Y me siento orgulloso de representar a un Gobierno que es referente en la defensa de la igualdad y de la libertad de todos, con independencia de cuál sea su sentir racial, de pensamiento, de religión y, por supuesto, de sexo".

Sabrido cerró su intervención llamando a "no tolerar que haya un paso atrás en la defensa de los derechos de todos los ciudadanos, con independencia de lo que piensen y sean", y expresó su confianza en que la sociedad española "no va a permitir" los retrocesos que, a su juicio, se pretenden desde algunos sectores.

La representación institucional del acto

El acto reunió a todos los subdelegados provinciales del Gobierno central en la región: David Broceño (Ciudad Real), Mari Luz Fernández (Cuenca), Susana Cabellos (Guadalajara) y Carlos Ángel Devia (Toledo). Junto a ellos, participaron Adrián Carbajo, portavoz del departamento LGTBI de UGT Castilla-La Mancha, y Valle Cervantes, secretaria de formación sindical de CCOO Castilla-La Mancha, además de miembros de la corporación municipal toledana y representantes de distintas asociaciones LGTBI de la región.

"Orgullo, memoria y democracia": el manifiesto

La lectura del manifiesto corrió a cargo de David Rey, coordinador del grupo trans de la asociación toledana Bolo Bolo, cuyo texto se articuló en torno a tres palabras que abrieron su intervención: "Orgullo, memoria y democracia".

Rey defendió que "la igualdad no es una promesa abstracta ni una fórmula amable de los discursos institucionales; es la posibilidad concreta de vivir sin miedo y sin tutela moral", y añadió que "la libertad no puede depender del código postal, del tamaño del municipio, del clima político local o de la mirada de una comunidad que a veces protege y a veces vigila".

El manifiesto puso también el foco en la relación entre derechos y democracia: "El Orgullo LGTBI nos recuerda que los derechos humanos no pueden depender de mayorías cambiantes, pactos incómodos ni silencios oportunos. Nos recuerda que una democracia se degrada cuando empieza a tratar la dignidad ajena como un asunto negociable". Y apuntó hacia la historia reciente de España: "España ha avanzado porque entendió que los derechos no se heredan intactos. Se conquistan, se legislan, se protegen y se defienden cuando vuelven a ser cuestionados".

La bandera que no ondea en tres capitales

Uno de los pasajes más contundentes del manifiesto fue la denuncia explícita de que los ayuntamientos de Toledo, Guadalajara y Ciudad Real —las tres gobernadas por el Partido Popular— no colocan la bandera LGTBI en sus balconadas con motivo del Día del Orgullo. Rey advirtió que esa ausencia "no es una anécdota protocolaria ni una decisión sin consecuencias; es una posición política que envía un mensaje a vecinos y vecinas que forman parte de la vida cotidiana de la ciudad, que trabajan, estudian, cuidan, pagan impuestos, crean cultura y sostienen comunidad".

Frente a esa omisión, celebró el gesto de la Delegación del Gobierno: "Esa bandera dice que el Estado reconoce a quienes durante demasiado tiempo fueron obligados a vivir en los márgenes de la representación pública". Y concluyó con una apelación a la memoria de quienes impulsaron los derechos del colectivo, reivindicando "una democracia que entienda, de una vez, que reconocer a todas las personas no divide la sociedad: la hace más decente, habitable y verdadera".