El INE prevé un vuelco demográfico en Castilla-La Mancha con 173.000 vecinos más

Castilla-La Mancha ganará más de 173.000 habitantes en los próximos quince años y alcanzará los 2,3 millones de personas en 2041, según las proyecciones de población publicadas este miércoles por INE. El crecimiento, cifrado en un 8% sobre la población actual, se sustentará de forma determinante en la llegada de inmigrantes, ya que el saldo vegetativo —la diferencia entre nacimientos y defunciones— será negativo durante todo el periodo proyectado.

El saldo migratorio internacional aportará a la región 9.443 personas netas en 2040, mientras que la movilidad entre comunidades autónomas también dejará un resultado positivo de 2.661 personas en ese mismo año. España, en su conjunto, superará los 53,8 millones de habitantes en 2041 y podría rozar los 54,6 millones en 2051, aunque la tendencia se invertirá a partir de entonces.

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El INE prevé un vuelco demográfico en Castilla-La Mancha con 173.000 vecinos más

El INE publicó este miércoles sus Proyecciones de Población 2024-2074, un análisis que traza el horizonte demográfico de España y de cada comunidad autónoma bajo el supuesto de que se mantienen las tendencias actuales en materia de fecundidad, mortalidad y migraciones. Para Castilla-La Mancha, el organismo estadístico cifra el tránsito desde las 2.154.740 personas registradas en 2026 hasta las 2.327.836 en 2041, lo que supone una ganancia neta de 173.096 habitantes en tres lustros.

El motor de ese avance es la inmigración. El INE proyecta que el saldo migratorio internacional de la comunidad será positivo a lo largo de todo el periodo, con un aporte neto estimado de 9.443 personas en el año 2040. A ello se suma un saldo migratorio interautonómico igualmente favorable: 2.661 personas más llegarán a CLM procedentes de otras regiones españolas que las que la abandonarán ese año. Estos dos flujos son los encargados de compensar el déficit que genera la diferencia entre los fallecimientos y los nacimientos registrados en la región.

La migración, único motor del crecimiento en España

El escenario regional refleja con nitidez la tendencia nacional. A nivel de España, el INE prevé que el conjunto del país gane 4.251.150 habitantes en los próximos quince años —un 8,6%— hasta superar los 53,8 millones en 2041. La curva continuaría ascendiendo hasta los 54,6 millones en 2051, para luego iniciar un descenso que llevaría la cifra hasta los 53 millones en 2076.

El propio INE subraya que "el aumento poblacional se deberá, exclusivamente, a la migración internacional". El saldo vegetativo será negativo durante todo el horizonte proyectado, lo que significa que los fallecimientos superarán a los nacimientos año tras año durante las próximas cinco décadas. En 2024, España registró 1.288.562 inmigraciones frente a 662.294 emigraciones, lo que arrojó un saldo migratorio de 626.268 personas. El INE proyecta una cifra similar para 2026, aunque con tendencia decreciente a partir de ese año: la ganancia neta acumulada por migraciones ascenderá a 2,7 millones en el primer quinquenio proyectado, a 6,3 millones hasta 2040 y a 15,5 millones hasta 2075.

En términos de composición de la población, el porcentaje de ciudadanos nacidos en España pasará del actual 79,8% al 59,6% dentro de cincuenta años.

Más longevidad, menos nacimientos

La fecundidad experimentará una leve recuperación, aunque insuficiente para revertir el déficit vegetativo. El INE estima que el número medio de hijos por mujer ascenderá de 1,10 en 2024 a 1,16 en 2040. Entre 2026 y 2040 nacerán en torno a 5,3 millones de niños en España, un 6,2% menos que en los quince años anteriores. El organismo anticipa que a partir de 2061 los nacimientos podrían retomar una senda alcista, impulsados por la llegada a las edades más fértiles de generaciones más numerosas procedentes de la inmigración, aunque "siempre estarían por debajo de las defunciones".

Por el contrario, la esperanza de vida seguirá avanzando. En 2075, los hombres vivirán de media 87 años —cinco años y medio más que ahora— y las mujeres 90 años, tres años y medio más. Para quienes lleguen a los 65 años en ese horizonte, la esperanza de vida adicional será de 23,5 años en el caso de los hombres y de 26,3 en el de las mujeres. Sin embargo, ese alargamiento de la vida no evitará que el número de defunciones continúe creciendo hasta alcanzar su máximo en 2064, el año más crítico del ciclo proyectado.

El peso creciente de los mayores

El envejecimiento progresivo de la población alterará de forma sustancial la pirámide demográfica. El porcentaje de personas de 65 años o más, que actualmente representa el 21,1% del total, alcanzará el 30,9% en 2076. En sentido inverso, la población en edad activa —entre 20 y 64 años— pasará del 60,9% actual al 54,5% en 2052.

El crecimiento de la población centenaria ilustra con especial claridad la magnitud del cambio: los mayores de 100 años se multiplicarán por 13 en los próximos cinco décadas, pasando de 19.301 en 2026 a 259.810 en 2076. Como consecuencia directa, la tasa de dependencia —la relación entre la población menor de 16 años o mayor de 64 y la población en edad de trabajar— alcanzará su valor máximo en 2076, situándose en el 73,2%.

Castilla-La Mancha, en el grupo de comunidades que crecen

La proyección autonómica sitúa a Castilla-La Mancha entre las trece comunidades que ganarán habitantes en los próximos quince años, aunque con un incremento del 8% que la aleja de los crecimientos más intensos. Los mayores avances relativos corresponden a la Comunitat Valenciana (16,4%), Baleares (16,2%) y la Comunidad de Madrid (14,4%), territorios con fuerte atracción migratoria y actividad económica consolidada.

En el extremo opuesto, cuatro comunidades perderán población. Extremadura encabeza los descensos con un -4,5%, seguida del Principado de Asturias (-1,6%) y Castilla y León (-1%). El contraste entre ambas Castillas es significativo: mientras la comunidad manchega avanza de forma moderada pero sostenida, su vecina del norte pierde efectivos en un proceso de despoblación que el INE no anticipa que se revierta en el horizonte proyectado.

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