Ylenia Padilla, lo que calla y por qué rompió su amistad con Belén Esteban
Ylenia Padilla reapareció este viernes 27 de marzo de 2026 en una entrevista grabada para Telecinco, conducida por Santi Acosta y Bea Archidona, en la que puso sobre la mesa los principales episodios de su caída y su retirada. El primer asunto de fondo fue el final de su relación con Belén Esteban, a la que conoció en ‘GH VIP 3’ en 2015 y con la que, según recordó, conectó “muchísimo” dentro de la casa. Sin embargo, la propia Ylenia acabó rebajando el alcance sentimental de aquel vínculo al asegurar que, una vez se apagaron los focos y ella dejó la televisión, la amistad también se extinguió. Su explicación fue directa: hubo cariño y apoyo mutuo en plató, pero fuera de la tele apenas compartieron vida real.
La frase es importante porque ordena toda la entrevista: Ylenia no presentó aquella ruptura como una traición puntual ni como una pelea concreta, sino como el síntoma de una relación que, en su opinión, estaba sostenida en gran medida por el propio engranaje del espectáculo. Es decir, no habló de un estallido dramático entre ambas, sino de una amistad que perdió sentido cuando desapareció el contexto televisivo que la alimentaba. Esa lectura encaja con el tono general de su intervención, muy centrada en denunciar cómo la exposición pública acaba deformando los vínculos personales y profesionales.
En ese repaso a su pasado, Ylenia también volvió a ‘GH VIP 3’ como experiencia decisiva. Recordó que entró con mucha ilusión porque era un formato que siempre había seguido, definió el reality como un “experimento sociológico impresionante” y admitió que allí se vio etiquetada como provocadora. También evocó su choque con Ares Teixidó, a la que situó en el papel de villana dentro de aquel relato televisivo. Todo ello refuerza una idea que atraviesa la entrevista: la sensación de haber sido convertida durante años en un personaje más que en una persona.
La salida de la televisión: linchamiento, presión y hartazgo
Si el fin de su amistad con Belén Esteban funciona como el primer gran titular, el núcleo más duro de la entrevista aparece cuando Ylenia explica por qué desapareció. Su versión es que no se marchó por una simple pausa profesional, sino por una mezcla de agotamiento emocional, miedo y desgaste personal. Asegura que llegó un momento en que “ya no podía aguantarlo más” y que dejó de estar feliz en un entorno donde, según sus palabras, no se sentía valorada. En ese punto describe la retirada como una forma de protección.
La excolaboradora vincula ese colapso a la polémica que protagonizó por sus opiniones sobre leyes relacionadas con el colectivo trans. Según relató en ‘¡De viernes!’, ella expresó críticas a unas normas que consideraba defectuosas y sostiene que su intención no era incitar al odio ni a la violencia. Lo que vino después, siempre según su versión, fue una espiral de señalamiento público en la que se la acusó de odiadora y se la asoció con etiquetas extremas. En la entrevista asegura haber recibido insultos, amenazas de muerte y descalificaciones de todo tipo.
Ylenia enmarcó aquel proceso dentro de lo que definió como “cultura de la cancelación”, un mecanismo que, a su juicio, expulsa del debate público a quien se sale de la narrativa dominante. Su tesis es que el castigo no fue solo mediático, sino también humano: dice que el espectáculo acabó pasando por encima de su bienestar y que terminó sintiéndose “humillada y utilizada”. Esa combinación de palabras no es menor, porque sitúa su marcha no solo en el terreno ideológico, sino también en el de la relación con la propia industria televisiva.
De ahí nace otro de los mensajes centrales de su reaparición: el de una mujer que ahora reniega, al menos en parte, del papel que representó en pantalla. En los avances de la entrevista ya había dejado una idea muy clara —que no estaba feliz— y en el desarrollo de la conversación amplía ese argumento con una autocrítica severa hacia el tipo de dinámica en la que participó durante años.
De ‘Gandía Shore’ a Labrador: revisión del personaje que fue
La entrevista también dedicó espacio a sus orígenes televisivos. Ylenia recordó que su salto a la fama llegó en 2012 con ‘Gandía Shore’, un programa al que, según contó, llegó empujada por la ilusión que sentía por Labrador, a quien había conocido por redes sociales y que la animó a presentarse al casting. En su reconstrucción de los hechos, aquel comienzo estuvo atravesado por el enamoramiento, la ingenuidad y una exposición brutal que cambió para siempre su vida pública.
Sobre ese programa dejó una de las valoraciones más duras de toda la noche. No renegó por completo de haberlo hecho, porque entiende que sin aquella decisión no habría aprendido ni evolucionado, pero sí admitió que ahora ve aquel formato y aquella etapa como algo “bastante lamentable”. También contó que su familia encajó su participación lo mejor que pudo y que, una vez dado el paso, le recomendaron aprovechar las oportunidades que pudieran surgir.
En cuanto a Labrador, Ylenia reconstruyó una relación marcada por la toxicidad televisiva. Dijo que él se portó muy mal con ella dentro del programa, que le decía cosas horrorosas y que le resultó especialmente doloroso verle mantener relaciones con otras chicas y después volver a su cama. Aun así, no se presentó a sí misma como una figura inocente y admitió que ella tampoco fue una santa. Su relato actual, sin embargo, es menos bronco que el del pasado: asegura que nunca volvieron a tener nada íntimo después de ‘Gandía Shore’, pero sí han retomado conversaciones en los últimos tiempos y subraya un gesto que ahora valora, que él le pidiera perdón por cómo se comportó.
Ese pasaje encaja con la imagen que Ylenia intenta proyectar en su regreso: la de alguien que mira atrás con distancia, detecta lo que hubo de exceso, reconoce errores propios y ajenos y prefiere interpretar algunos conflictos desde una supuesta madurez ganada fuera de la televisión.
La fe, el silencio y la posibilidad de volver
Otro de los ejes de su intervención fue el espiritual. En la promoción previa de la entrevista y en el propio contenido difundido por Telecinco, Ylenia explicó que durante estos años se ha apoyado en la religión y que ha “vuelto a su fe en Jesús”. No lo planteó como un detalle ornamental, sino como una pieza esencial de su reconstrucción personal tras la etapa de dolor y retirada.
Ese mismo marco ayuda a entender por qué su vuelta se ha vendido como una excepción y no, al menos por ahora, como un regreso pleno al circuito televisivo. Antes de la emisión, Mediaset ya había avanzado que se trataba de una entrevista grabada y otros medios subrayaron que su reaparición tenía algo de gesto extraordinario, incluso contradictorio, porque en el pasado ella había llegado a asegurar que no regresaría a la cadena. El propio anuncio de su vuelta se apoyó precisamente en ese contraste entre la Ylenia que se fue renegando de todo y la Ylenia que ahora acepta volver para explicar por qué se marchó.
Aun así, la puerta no quedó del todo cerrada. Preguntada por la posibilidad de volver como colaboradora, respondió que sí podría planteárselo, dependiendo de la dinámica, porque ponerse a prueba sería también una forma de comprobar lo aprendido. No es una confirmación de regreso estable, pero sí el primer matiz claro a favor de una eventual reconciliación con el medio.
El proyecto que prepara y el mensaje final de su reaparición
Entre los pocos datos concretos sobre su presente, Ylenia desveló que está organizando y escribiendo un libro. Según explicó, quiere abordar en él asuntos relacionados con temas neurológicos y emocionales, además de psicoanálisis, alquimia, hermetismo, mitologías y, muy especialmente, la Biblia. La revelación llama la atención porque se aleja del perfil televisivo con el que se hizo famosa y refuerza la narrativa de transformación personal que ha querido exhibir en esta entrevista.
Con todos esos elementos sobre la mesa, el regreso de Ylenia Padilla deja una conclusión clara: su entrevista en ‘¡De viernes!’ no se construyó como una simple operación nostálgica para rescatar a un personaje de los años dorados del reality, sino como un intento de ordenar su biografía pública desde otra posición. Habla de Belén Esteban para explicar cómo las amistades televisivas pueden no sobrevivir a la vida real; habla de Labrador para revisar el origen sentimental y tóxico de su personaje; habla de la cancelación para justificar su huida; y habla de la fe y de un libro para tratar de demostrar que la mujer que vuelve ya no es exactamente la misma que se fue.
En términos estrictamente mediáticos, su declaración más contundente sigue siendo la que afecta a Belén Esteban, porque desmonta de golpe una amistad que durante años se leyó como una de las alianzas más sólidas de aquel universo televisivo. Ylenia no necesitó relatar una gran traición: le bastó con decir que, apagado el foco, casi no había nada detrás. Esa es, probablemente, la frase que mejor resume toda la entrevista y también el retrato más duro que deja sobre el mundo que la hizo famosa.