Jessica Bueno estalla: del desplante de Isabel Pantoja a la vida de Kiko

La modelo Jessica Bueno responde en Telecinco a los ataques de Kiko Rivera y relata los episodios más tensos vividos con Isabel Pantoja.
En el fotomontaje Jessica Bueno y el padre su hijo, Kiko Rivera
En el fotomontaje Jessica Bueno y el padre su hijo, Kiko Rivera

Según recoge CHIC, la modelo y empresaria Jessica Bueno ha roto definitivamente un silencio de más de una década. En una extensa y reveladora entrevista en el programa ¡De Viernes! de Telecinco, la sevillana ha decidido dar un paso al frente tras años de discreción, motivada principalmente por los recientes ataques públicos de Kiko Rivera. Lo que durante trece años se gestionó desde la contención para proteger la estabilidad de su hijo en común, ha saltado por los aires debido a lo que ella considera una falta de respeto sistemática y una manipulación de la realidad por parte del DJ.

Para entender la postura de Jessica, es necesario remontarse a sus inicios en la esfera pública tras su paso por Supervivientes, donde comenzó su romance con el hijo de Isabel Pantoja. En aquel momento, la modelo optó por no entrar en guerras mediáticas: "En aquella época yo era una niña, tenía 20 o 21 años, y yo simplemente decidí no hablar porque, además de que sentía una vergüenza ajena terrible, me sentía muy pequeña por todas las críticas, estaba asustada". Esta actitud, que muchos interpretaron entonces como debilidad, hoy es para ella un motivo de orgullo: "A pesar de ser una niña, creo que actué con responsabilidad y después de los años y ahora mirando el pasado, me siento orgullosa de cómo actué. Porque también gracias a no haberme defendido en esa época o no haber actuado como él, hoy en día, pues me siento orgullosa".

Jessica confesó que durante mucho tiempo tuvo la convicción de que el silencio erosionaría el interés mediático: "Yo es que tenía metido en la cabeza que si yo no entraba, pues que se terminaría acabando. Y lo que a mí me había metido en la cabeza era eso: 'Si tú no entras, si no hablas, se acabará'". Este hermetismo también fue una cuestión de amor propio, pues se negaba a dar alas a los rumores de infidelidad y desatención que rodeaban a Kiko Rivera en aquella época: "No quería, ya por orgullo, por mi propia dignidad, no quería darles la razón a esas personas. Y lo que quería era que acabase y seguir con mi vida".

La ruptura definitiva y su posterior traslado fuera de Andalucía también fueron abordados con crudeza. Jessica describió un escenario de soledad y presión mediática mientras Kiko Rivera continuaba con su ritmo de vida habitual: "Cuando decidí irme porque estaba ya harta de estar allí en mi pueblo y él haciendo su vida y yo amargada allí, cuidando de mi hijo, con toda la prensa todos los días en mi casa, saturada. Y él haciendo lo que le daba la gana". Además, desveló que el interés de Kiko por el niño no era el que proyectaba: "Encima cuando mi hijo tenía que estar con él, no estaba con él. Estaba con su familia paterna. Yo tenía derecho también de rehacer mi vida. Y es lo único que quise: rehacer mi vida alejándome de todo".

El polémico parto y la brecha con Isabel Pantoja

Uno de los episodios más tensos relatados por la modelo ocurrió el día del nacimiento de su hijo. Jessica, que se define como una mujer de valores tradicionales, deseaba un parto íntimo: "Él quería estar en el parto de su hijo. Yo no quería que estuviera nadie, solo el padre. Yo soy tradicional y para mí lo lógico y tradicional es que estuviera el padre, ni mi madre ni nadie". Sin embargo, la jornada se vio empañada por filtraciones familiares y el control excesivo de Isabel Pantoja.

Según relató, Anabel Pantoja filtró datos en televisión mientras ella aún estaba en el hospital, pero el conflicto estalló por una fotografía privada. El hermano de Jessica se tomó una foto con su sobrino recién nacido, lo que provocó una reacción desmedida de la tonadillera: "A mi hermano se le reclamó que borrara esa foto. A mí me entró una cosa que le dije que mi hermano se podía hacer todas las fotos que quisiera con su sobrino, que yo era la madre y yo decidía. Que por la mañana había estado Anabel contando todo y que por qué ella sí podía y mi hermano no podía tener en su teléfono una foto con su sobrino". La firmeza de Jessica aquel día provocó que Isabel Pantoja abandonara el hospital y no regresara: "Yo, por echar fuego por la boca y plantarle cara, yo era la peor del mundo... Y allí no volvió".

La modelo también puso en duda la faceta de padre responsable que Kiko ha intentado vender recientemente. Recordó que tras su regreso de Supervivientes, descubrió que el DJ no se había ocupado de las necesidades básicas del niño: "Me encontré con que no había estado mucho con nuestro hijo, no había estado tan atento ni lo había estado llevando a sus citas de extraescolares, médico, dentista. Y no se había ocupado de esas cosas". Aunque en su momento aceptó las excusas de Kiko por el estrés de la separación, su percepción cambió radicalmente tras la última entrevista de él.

Jessica se siente especialmente dolida por cómo Kiko Rivera ha gestionado los encuentros familiares recientes con fines mediáticos. Asegura que el DJ usó el último cumpleaños de su hijo para ganar puntos ante la opinión pública: "Me siento también un poco utilizada porque creo que él ya en el scoop que hizo para esa entrevista ya mencionó lo de que iba a ir al cumpleaños de nuestro hijo cuando yo todavía no sabía nada... Él ya sabía que yo le iba a decir que sí, porque yo siempre he aceptado todo lo que él quiera".

La influencia de Irene Rosales y el entorno Pantoja

Sobre Irene Rosales, la actual mujer de Kiko, Jessica admitió haber notado un cambio positivo inicial en la comunicación: "Sí que siento y noto un cambio a raíz de que ellos afianzan su relación... Ahí sí que empecé yo a notar un cambio. Cuando volvimos a España, tengo mensajes de ella pidiéndome la dirección para mandarme un regalo para Fran". Sin embargo, no comprende cómo Kiko puede arremeter ahora contra las madres de sus hijos: "A quien le va a hacer daño es a su hijo. Cuando el día de mañana sienta que la persona con la que ha estado conviviendo también durante muchísimos años, pues parece que va a pensar que no le ha querido y eso me parece innecesario".

En cuanto a la relación del niño con la familia Pantoja, Jessica desveló que durante los primeros meses tras la separación, su propia madre acompañaba al bebé a Cantora para asegurar su bienestar: "Incluso mi madre se iba allí para ayudar a su abuela. Tenía 3 meses... Mi madre era la que dormía con mi hijo y la que se despertaba por las noches y la que le cuidaba". También destacó el fuerte vínculo con Agustín Pantoja: "Viendo con los años por lo que me contaba mi hijo, pues que su tito Agu era todo. Adoraba a su tito Agu".

El conflicto de la Comunión y el presente

Incluso en los momentos de aparente paz, Jessica afirma haber llevado todo el peso de las responsabilidades parentales. La comunión de su hijo fue un ejemplo de ello: "Si yo no me hubiera encargado de que mi hijo estuviera dando catequesis, de que hiciera la comunión... es que mi hijo no estaba bautizado. Si yo no hubiera tenido la iniciativa, a lo mejor mi hijo hoy en día todavía no estaría ni bautizado". Durante la organización, Kiko se desentendió de los detalles e incluso olvidó promesas previas a su prima Anabel Pantoja sobre el padrinazgo, además de intentar invitar a amigos ajenos a la familia en un momento de aforo restringido: "Se mosqueó un poquillo, pero bueno, al final lo aceptó... en ningún momento él me pidió que invitase a su madre".

Actualmente, la relación está totalmente fracturada. Jessica llamó a Kiko Rivera tras su última entrevista incendiaria para reprocharle su actitud: "Le dije que me parecía fatal lo que había hecho... Él me escuchó. Es que no dijo nada... Y luego me dijo que iba a intentar solucionarlo el viernes. Y lo empeoró aún más". La modelo concluye con una reflexión sobre el aguante que ha tenido durante más de una década: "La que ha tenido que aguantar en el pasado he sido yo. Debería valorarme, debería respetarme. Creo que su forma de actuar, para él justificar sus actos, intenta dejarnos mal a nosotras, y eso es lo que no quiero permitir más".

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