Las tormentas arrasan 276.000 hectáreas de cultivo en cuatro meses

Las tormentas, inundaciones y otros fenómenos climáticos han dañado más de 276.000 hectáreas de cultivo en el primer cuatrimestre de 2026, lo que supone un incremento del 82 % respecto al mismo periodo del año anterior, según el último informe de Agroseguro consultado por Efeagro.

A pesar del fuerte aumento en la superficie siniestrada, las indemnizaciones previstas se mantienen en niveles similares a las del ejercicio anterior: 184,4 millones de euros, apenas un 1,8 % más, debido a que los daños se han concentrado en cultivos extensivos de menor valor unitario.

En la imagen de archivo cultivos de cereal afectados por el pedrisco tras las fuertes tormentas
En la imagen de archivo cultivos de cereal afectados por el pedrisco tras las fuertes tormentas

Las tormentas convectivas, las borrascas atlánticas y los episodios de granizo han dejado en apenas cuatro meses una huella sin precedentes en el campo español: más de 276.000 hectáreas de cultivo resultaron siniestradas entre enero y abril de 2026, un 82 % más que en el mismo periodo de 2025, según el informe de seguimiento de Agroseguro publicado esta semana. El aumento no se explica por una mayor intensidad de los fenómenos, sino por la localización de los eventos: esta primavera las borrascas golpearon con especial intensidad las dos Castillas, donde predominan los cultivos extensivos de cereal y viñedo, que ocupan grandes superficies pero generan indemnizaciones unitarias más bajas.

El director general de Agroseguro, Sergio de Andrés, explicó a Efeagro que el año arrancó "bastante revuelto", con una sucesión de borrascas en enero y febrero que dio paso a una primavera marcada por la inestabilidad y las tormentas de pedrisco. Ese encadenamiento de episodios adversos, y no un único evento catastrófico, es lo que explica la magnitud de la superficie afectada.

Un enero histórico abre una primavera difícil

El periodo comenzó con el enero más lluvioso de los últimos 25 años. Las sucesivas borrascas atlánticas dejaron lluvias persistentes, vientos fuertes y pedrisco en el valle del Guadalquivir, Andalucía interior, Castilla-La Mancha, Extremadura y el levante y sureste peninsular. La mayoría de los cultivos leñosos se encontraban en reposo vegetativo y sufrieron daños limitados, pero sí resultaron afectadas producciones más expuestas o próximas a la recolección: cítricos, hortalizas —alcachofa, patata, espinaca, brócoli y zanahoria—, frutos rojos y plátano.

Febrero combinó temperaturas inusualmente altas con un régimen de precipitaciones excepcionalmente húmedo, con especial incidencia de nuevo en Andalucía. Marzo registró tres episodios de marcada inestabilidad con lluvias torrenciales, tormentas eléctricas, granizo y rachas de viento intenso. Abril, pese a ser en términos generales un mes cálido y seco, no fue más benigno: una elevada inestabilidad atmosférica generó tormentas convectivas intensas que causaron daños en varios cultivos.

Las indemnizaciones se estabilizan pese al alza en superficie

A pesar de que el número de hectáreas siniestradas se ha disparado, el impacto económico estimado es proporcionalmente menor. Agroseguro cifra las indemnizaciones previstas en 184,4 millones de euros, apenas un 1,8 % más que en el mismo cuatrimestre de 2025. La clave está en la composición del daño: las producciones más afectadas en términos de compensación económica son frutales, hortalizas, cítricos, uva de vinificación, herbáceos, frutos rojos y frutos secos, con un total de 112,83 millones de euros del montante global.

La diferencia entre el repunte de la superficie y la relativa estabilidad de las indemnizaciones refleja que gran parte del daño recayó sobre cereales y viñedo en zonas extensivas, cultivos con menor valor por hectárea. Cuando los siniestros se concentran en frutales o hortalizas —producciones intensivas con alto valor unitario—, el impacto económico es sensiblemente mayor.

Récord esperado en contratación de seguros

El informe de Agroseguro también recoge una tendencia positiva: los productores agrarios son cada vez más conscientes del riesgo climático y, en consecuencia, la contratación de seguros apunta a un nuevo récord en 2026, según De Andrés.

Una de las líneas con mayor crecimiento es la de ganadería, sector expuesto a enfermedades que están impactando de forma creciente, como la peste porcina africana, la dermatosis nodular contagiosa en el vacuno —detectada en España en octubre de 2025— o la gripe aviar. El plan de seguros agrarios para 2026, cuyo convenio de ejecución pasó el pasado 12 de mayo por el Consejo de Ministros, incorpora nuevas coberturas en enfermedades animales y actuaciones para el perfeccionamiento técnico de las líneas de seguro existentes.

El plan incluye además estudios orientados a futuras mejoras, entre ellos los relacionados con la dermatosis nodular contagiosa y la peste porcina africana, con el objetivo de posibilitar su inclusión futura en el seguro para explotaciones de ganado vacuno y porcino, respectivamente. Para sostener este sistema de protección, el Gobierno destinará en 2026 315 millones de euros para subvencionar la contratación de pólizas, una inversión que busca consolidar la red de seguridad del sector ante una climatología cada vez más impredecible.

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