Preocupación en Castilla-La Mancha por el posible embargo de Trump

El sector agroalimentario y empresarial de Castilla-La Mancha observa con incertidumbre la amenaza de Estados Unidos de romper relaciones comerciales con España y el impacto económico de la guerra con Irán.

Queso manchego, vino o cereales podrían verse afectados, mientras el Gobierno regional asegura que está “preparado” para tomar decisiones si la situación se agrava.

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En la imagen de archivo una envasadora de vino en una de las bodegas de la región

El sector agroalimentario de Castilla-La Mancha y el tejido empresarial regional afrontan con preocupación e incertidumbre la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un embargo o incluso romper relaciones comerciales con España, así como las posibles consecuencias económicas de la escalada bélica con Irán en Oriente Próximo. Representantes de distintos sectores y organizaciones empresariales coinciden en señalar que, aunque todavía es pronto para evaluar el alcance real de estas declaraciones, la falta de estabilidad internacional ya está generando inquietud en el comercio y en los costes de producción.

Desde el Gobierno de Castilla-La Mancha, la consejera portavoz del Ejecutivo autonómico, Esther Padilla, ha reconocido este miércoles la inquietud por el “caos internacional” derivado de la situación en Oriente Medio y su potencial impacto en España y en la región. No obstante, ha asegurado que el Ejecutivo regional cuenta con mecanismos de análisis, como el observatorio de aranceles impulsado tras la implantación de aranceles estadounidenses en etapas anteriores, para “tomar decisiones si hubiera que tomarlas”.

Padilla ha recordado que el mercado estadounidense es “importante pero no determinante” para las exportaciones castellanomanchegas, aunque ha apelado a mantener una vigilancia constante ante una situación internacional que calificó de “volátil”.

El queso manchego, clave en las exportaciones a Estados Unidos

Uno de los sectores más atentos a la evolución del conflicto es el del queso manchego, considerado la principal punta de lanza de las exportaciones agroalimentarias regionales al mercado estadounidense.

El presidente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Queso Manchego, Antonio Martínez, ha advertido de que las últimas declaraciones de Trump “echan más leña al fuego” y generan una gran incertidumbre en el sector, ya que todavía se desconoce cómo podría materializarse un eventual embargo.

En los últimos años, el queso manchego se ha consolidado en Estados Unidos como un producto gourmet de gran prestigio, lo que ha permitido consolidar su presencia en el mercado norteamericano. Además de ser el principal alimento castellanomanchego exportado al país, este producto también actúa como “cuña de entrada” para otros quesos elaborados en la región que no están amparados por la denominación de origen.

Actualmente, el mercado estadounidense consume cerca de 9 millones de kilos de queso manchego, con una valoración económica estimada en 120 millones de euros, lo que representa más del 30 % de la producción anual.

Ante este escenario, Martínez ha expresado su confianza en que “impere el sentido común” y se mantengan las buenas relaciones comerciales entre ambos países. En caso de que finalmente se materializara un embargo, ha señalado que espera una respuesta adecuada por parte de la Unión Europea.

El vino teme el encarecimiento de costes por la guerra

El sector vitivinícola también observa con inquietud el contexto internacional, especialmente por las repercusiones económicas que puede tener el conflicto con Irán.

El presidente de la cooperativa El Progreso, Jesús Julián Casanova, ha subrayado que la guerra ya está teniendo consecuencias negativas en el comercio mundial y está provocando un aumento de los costes de producción.

Según ha explicado, el incremento del precio del petróleo ya comienza a trasladarse a las materias primas, algo que podría afectar a toda la cadena productiva. “Al comercio lo que le gusta es la estabilidad y las buenas relaciones diplomáticas”, ha afirmado, insistiendo en que la incertidumbre siempre resulta negativa para la actividad económica.

Casanova ha advertido de que podría repetirse una situación similar a la vivida en 2021, cuando se registraron importantes subidas en los precios de las materias primas.

Respecto a la amenaza de embargo por parte de Estados Unidos, el dirigente cooperativo ha pedido cautela y ha recordado que en ocasiones las tensiones políticas se elevan en un primer momento y posteriormente se suavizan. “Llevamos un montón de tiempo en que las cosas se calientan mucho y luego ya no son tan duras”, ha señalado.

Preocupación en otros sectores agroalimentarios

La inquietud no se limita al queso o al vino. Otros sectores clave de la cadena agroalimentaria también siguen con atención la evolución del conflicto internacional y las posibles decisiones de Estados Unidos.

En el ámbito del aceite de oliva, las organizaciones sectoriales han preferido no realizar valoraciones por el momento, aunque a nivel empresarial el grupo Dcoop ya ha anunciado que paraliza la operación para hacerse con el control total de su filial estadounidense Pompeian tras la amenaza de embargo a España.

Por su parte, la patronal cárnica Anice ha expresado su preocupación, aunque ha señalado que, por ahora, las palabras de Trump son “manifestaciones de carácter político cuyo alcance concreto debe clarificarse”.

En el caso del cerdo ibérico, el sector productor e industrial considera prematuro anticipar impactos, mientras que la Asociación de Comerciantes de Cereales y Oleaginosas (Accoe) ha advertido de que, si el encarecimiento del gas y del petróleo se prolonga durante mucho tiempo, el sobrecoste terminará trasladándose a toda la cadena agroalimentaria, aumentando además la volatilidad de los mercados.

Cecam alerta del impacto para el comercio exterior

La preocupación también se extiende al conjunto del tejido empresarial de la región. El secretario general de la Confederación de Empresarios de Castilla-La Mancha (Cecam), Mario Fernández, ha advertido de que la posibilidad de que Estados Unidos rompa relaciones comerciales con España es “muy preocupante”.

Fernández ha reaccionado así después de que Trump amenazara con cortar las relaciones comerciales tras el desacuerdo con España por el uso de las bases militares de Rota y Morón para una posible ofensiva contra Irán.

Que Estados Unidos te señale con el dedo diciendo que va a cortar cualquier tipo de relación comercial, cuanto menos es muy preocupante”, ha señalado el portavoz de la organización empresarial.

Según ha explicado, una decisión de este tipo podría tener un impacto negativo no solo en el comercio exterior, sino también en sectores como las entidades financieras, las telecomunicaciones o las empresas energéticas, que mantienen vínculos comerciales con el mercado estadounidense.

Aunque ha insistido en que todavía es necesario ver cómo se concretaría una medida de este tipo, Fernández ha recalcado que el simple anuncio ya genera inquietud.

Impacto energético y riesgo de subida del IPC

Desde Cecam también se observa con atención el impacto económico del conflicto en Oriente Próximo. Según Fernández, las primeras repercusiones ya se están notando en el precio de los carburantes y de la electricidad, lo que puede terminar afectando a los costes de producción de las empresas.

El dirigente empresarial ha señalado que el futuro de estos precios dependerá en gran medida de la duración del conflicto bélico y de la situación en el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para el comercio internacional de petróleo.

Si el conflicto se prolonga a medio y largo plazo, ha advertido, los precios de la energía acabarán trasladándose al coste de cualquier proceso productivo, lo que podría provocar un incremento del IPC.

Críticas a la falta de ayudas en crisis anteriores

Fernández también ha valorado la declaración institucional del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien aseguró que el Ejecutivo está estudiando escenarios y posibles medidas para ayudar a hogares, trabajadores, empresas y autónomos si el conflicto tiene impacto económico.

Sin embargo, el secretario general de Cecam ha respondido con escepticismo, recordando el refrán “obras son amores y no buenas intenciones”. A su juicio, no basta con anunciar posibles ayudas, sino que estas deben materializarse en medidas concretas.

“Está muy bien que el presidente tenga esas ayudas en la cabeza, pero lo que queremos es que lo tenga en el BOE”, ha afirmado, reclamando apoyo real para autónomos, pymes, micropymes y ciudadanos.

Fernández ha recordado además que durante el fuerte incremento del IPC registrado entre 2021 y 2022 apenas se aprobaron ayudas significativas y el Estado terminó obteniendo una mayor recaudación fiscal al no deflactar los niveles de renta, algo que, en su opinión, podría haberse utilizado para aliviar la presión económica sobre la ciudadanía.

Empresarios ante una cadena de crisis

En su análisis de la situación económica, el dirigente de Cecam también ha aludido a la sucesión de crisis que están afrontando las empresas en los últimos años. Aunque ha reconocido que el contexto es complejo, ha señalado que los empresarios “no pueden estar cansados” y deben seguir adelante con su actividad.

No obstante, ha advertido de que muchas empresas perciben que “son el enemigo”, algo que atribuye a los mensajes procedentes del Gobierno central.

Fernández ha criticado que los costes laborales continúan aumentando, con subidas del salario mínimo interprofesional, mientras, a su juicio, el diálogo social es inexistente. A esto se suma una bajada de la productividad y un absentismo laboral que considera “desbocado”, sobre el que, según ha lamentado, nadie quiere investigar sus causas.

“Las empresas lo que están viendo es a un Gobierno nacional que lo único que hace es atacar, atacar y atacar a las empresas, con una ministra de Trabajo al frente”, ha concluido.

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