Intervienen ocho toneladas de cocaína en una industria de Toledo

La Guardia Civil, la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera han desmantelado un macrolaboratorio de cocaína en una nave industrial de Gerindote (Toledo) y han detenido a 13 personas que integraban una red criminal internacional dedicada al tráfico de cocaína entre Sudamérica y Europa, en el marco de la operación Sircan.

El dispositivo, que se desarrolló en tres fases entre abril de 2025 y marzo de 2026, permitió incautar en total cerca de una tonelada de cocaína, entre siete y ocho toneladas de harina de maíz impregnada con la droga, y 3.500 kilos de precursores. Paralelamente, se han adoptado medidas cautelares sobre siete inmuebles, 17 vehículos y once cuentas bancarias vinculadas al blanqueo de capitales.

Intervienen ocho toneladas de cocaína en una industria de Gerindote (Toledo)
Intervienen ocho toneladas de cocaína en una industria de Gerindote (Toledo)

La Guardia Civil, junto con la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, desmanteló en febrero de 2026 un macrolaboratorio clandestino de extracción y procesamiento de clorhidrato de cocaína ubicado en el interior de una nave industrial de un polígono de Gerindote (Toledo), un municipio de la provincia de Toledo de apenas 600 habitantes. La instalación, que operaba en turnos ininterrumpidos las 24 horas del día, estaba servida por expertos "cocineros" colombianos traídos expresamente desde Colombia por la organización para procesar la sustancia estupefaciente. La operación, bautizada como Sircan, culminó con 13 detenidos en cinco provincias españolas y actuaciones simultáneas en Colombia.

La investigación arrancó en 2022, cuando la Guardia Civil detectó indicios del tráfico de cocaína desde Sudamérica a Europa mediante su ocultación en contenedores marítimos con destino al puerto de Rotterdam (Países Bajos), desde donde la droga era redistribuida a España y a otros puntos del continente. Cuatro años de seguimiento permitieron trazar la estructura completa de la red y localizar el núcleo de su producción en suelo castellanomanchego.

El laboratorio: una fábrica de cocaína en pleno polígono industrial

La nave estaba integrada con naturalidad en el tejido empresarial del polígono, entre otros negocios e industrias que le conferían una apariencia completamente lícita. En su interior, sin embargo, se habían habilitado distintas dependencias con una función exclusiva: la extracción y transformación de cocaína base en clorhidrato de cocaína, la forma más pura y comercializable de la sustancia.

El área principal de producción estaba estructurada en tres zonas diferenciadas: extracción, precipitación y filtrado, y prensado y empaquetado. En cada una de ellas se desarrollaba una actividad continua y especializada. El producto final era presentado en forma de "ladrillos" y sellado con los logotipos propios de la organización, con los que diferenciaban su mercancía en el mercado ilícito.

Cuando las fuerzas de seguridad irrumpieron en la instalación, el laboratorio se encontraba en plena producción, con sustancia en distintas fases del proceso: desde mezclas líquidas de cocaína base con disolventes hasta clorhidrato de cocaína ya finalizado. Entre los efectos intervenidos figuraban entre siete y ocho toneladas de harina de maíz empleada como soporte y medio de ocultación durante el transporte, impregnada con cocaína base, y nueve kilos de cocaína ya procesada y empaquetada para su venta, con una pureza próxima al 93%.

Durante el desmantelamiento se requisaron, además, 3.500 kilos de precursores químicos, tanto sólidos como líquidos, empleados en las distintas fases del proceso de extracción. El laboratorio disponía de todos los útiles y equipos necesarios para una producción estable y sostenida, lo que lo convertía en una infraestructura autónoma y de alto rendimiento para la organización criminal.

Junto al clorhidrato de cocaína, se incautaron cantidades menores de otras sustancias: cocaína rosa, MDMA, popers, marihuana, 90 comprimidos para la disfunción eréctil y bolsas de paprika idénticas a las halladas en el contenedor intervenido en el puerto de Cartagena (Colombia), que transportaba cerca de una tonelada de cocaína.

Tres fases operativas entre Colombia y cinco provincias españolas

La operación Sircan se articuló en tres fases sucesivas. La primera tuvo lugar en abril de 2025 en Cartagena (Colombia), donde la Policía Antinarcóticos colombiana, en colaboración con los investigadores españoles, efectuó la inspección y aprehensión en el puerto de origen de cerca de una tonelada de clorhidrato de cocaína. Las bolsas de paprika halladas en el laboratorio de Gerindote coincidían exactamente con las del contenedor colombiano, lo que consolidó el vínculo entre ambos extremos de la red.

La segunda fase, y la más relevante por su alcance, se ejecutó en febrero de 2026 en España. En ella se procedió al desmantelamiento del laboratorio de Gerindote y se realizaron cuatro registros adicionales en distintas localidades de la Comunidad de Madrid. En el transcurso de estas actuaciones fueron detenidas siete personas, entre ellas el líder de la organización criminal. Los registros permitieron incautar alrededor de 100.000 euros en efectivo, cinco armas de fuego, cientos de cartuchos de munición de distintos calibres, tres chalecos antibalas, dos pistolas eléctricas incapacitantes, una máquina de contar dinero, teléfonos móviles, documentación de interés policial, una gran cantidad de sustancias estupefacientes y tres vehículos de alta gama.

La tercera y última fase se desarrolló en marzo de 2026 con intervenciones en las provincias de Málaga, La Rioja y Bizkaia. En ellas se incautaron alrededor de 70.000 euros en efectivo procedentes del tráfico de drogas, relojes de marcas de lujo y otros efectos de valor. Esta fase culminó con la detención del resto de integrantes de la red, completando el total de 13 arrestados.

Blanqueo de capitales: medidas cautelares sobre 35 bienes e inmuebles

En paralelo a la investigación policial, la Unidad Operativa de Toledo del Servicio de Vigilancia Aduanera llevó a cabo un análisis exhaustivo de las relaciones patrimoniales y económicas entre los investigados. Los resultados condujeron a la adopción de medidas cautelares sobre siete inmuebles, 17 vehículos y once cuentas bancarias, con el objetivo de preservar los activos presuntamente vinculados al blanqueo de los beneficios del tráfico de drogas.

Cooperación internacional en varios continentes

La investigación fue dirigida por la Policía Judicial de la Guardia Civil en Toledo, en coordinación con la Jefatura Superior de Policía de Madrid y el Servicio de Vigilancia Aduanera. En el plano internacional, la operación contó con la cooperación de cuerpos policiales de varios países de América del Norte y del Sur —Estados Unidos, Colombia, Perú y Uruguay— y de Europa —Francia, Países Bajos y Portugal—. Se llevaron a cabo incluso actuaciones operativas sobre el terreno en Colombia, Perú y Portugal, cuya contribución resultó determinante para el resultado final de la operación.

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