La empresa familiar genera el 85% de la riqueza de Castilla-La Mancha
La Asociación de la Empresa Familiar de Castilla-La Mancha (AEFCLM) celebró este martes en Toledo su Asamblea General, en la que su presidente, Rafael Ruiz Alonso, reivindicó el papel central de este modelo empresarial en la economía regional: las compañías familiares generan más del 85% del valor añadido bruto de la comunidad autónoma y emplean a la práctica totalidad del tejido productivo privado.
El acto contó con la clausura del consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, quien reafirmó el apoyo del Gobierno de Castilla-La Mancha a la empresa familiar y avanzó mejoras fiscales en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones para este tipo de compañías, una de las principales demandas históricas del sector.
La Asociación de la Empresa Familiar de Castilla-La Mancha (AEFCLM) puso en valor este martes, durante su Asamblea General celebrada en Toledo, el peso determinante que tienen las compañías familiares en la economía regional. Su presidente, Rafael Ruiz Alonso, recordó que más del 85% del valor añadido bruto de Castilla-La Mancha procede de este modelo de empresa, donde más del 90% de las compañías de la región tienen carácter familiar, y reclamó para ellas un papel de liderazgo social y económico que vaya más allá de sus cifras macroeconómicas.
"No solo debemos ser el motor económico, sino que debemos liderar y ser ejemplo dentro de la sociedad castellano-manchega", afirmó Ruiz Alonso durante su intervención. El presidente de la AEFCLM señaló que la asamblea nació con la vocación de trasladar a los asociados y al conjunto de la sociedad las principales incertidumbres que afrontan estas compañías: la volatilidad geopolítica internacional, la necesidad de ganar tamaño y acometer procesos de internacionalización, la seguridad jurídica y el absentismo laboral, un problema que describió como creciente y de impacto directo en los costes y la cadena productiva.
Ruiz Alonso también puso en valor una serie de atributos que, a su juicio, distinguen a la empresa familiar de otros modelos: el arraigo territorial, la generación de empleo estable, la visión a largo plazo, la fiabilidad y la estabilidad. Añadió que estudios de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) avalan la calidad de la gestión de estas compañías en ámbitos como la financiación, la solvencia o la igualdad en los órganos de gobierno. Actualmente, la AEFCLM agrupa a cerca de 80 empresas asociadas que aspiran a convertirse en referentes en sus respectivos sectores.
En cuanto a los buenos indicadores laborales de la región, el presidente de la asociación los vinculó directamente al comportamiento de las empresas familiares. Castilla-La Mancha registra, según señaló, menores niveles de absentismo y mayores índices de compromiso laboral que la media nacional, una situación que atribuyó al "buen hacer y al ejemplo que dan las empresas de la región".
Banco Santander: resiliencia y apertura exterior
El director territorial del Banco Santander en Castilla-La Mancha, Enrique Piña, tomó también la palabra durante la asamblea y puso el acento en el papel del tejido empresarial familiar como generador de "casi tres cuartas partes de la riqueza privada" de la comunidad autónoma. Piña valoró la oportunidad que ofrecen este tipo de encuentros para conocer de primera mano las preocupaciones del empresariado.
El responsable territorial de Santander ahondó en los desafíos que plantea el actual contexto internacional. "Son temas que antes eran muy lejanos a la empresa cotidiana, pero que hoy son una realidad que impacta directamente tanto en sus costes como en su cadena productiva", señaló en referencia a la incertidumbre geopolítica y a problemas como la captación de talento o el absentismo. Al mismo tiempo, destacó la capacidad de respuesta de las empresas castellanomanchegas, que "están demostrando una notable resiliencia" y compiten con éxito en mercados internacionales. Como ejemplo de esta transformación, citó al sector agroalimentario, que lidera la apertura exterior y coloca a las compañías de la región "en la punta de vanguardia" de la economía nacional.
Ruiz Molina avanza mejoras fiscales para la empresa familiar
La clausura del acto corrió a cargo del consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, quien reafirmó el apoyo del Ejecutivo autonómico al tejido empresarial familiar "como generadora de riqueza y empleo". Junto a él estuvieron presentes la delegada de Hacienda en Toledo, María Castaño, el presidente de la AEFCLM, Rafael Ruiz, y el director territorial del Banco Santander en Castilla-La Mancha, Francisco Piña.
Ruiz Molina aprovechó su intervención para detallar los instrumentos con los que el Gobierno regional trabaja en los mismos ejes debatidos durante la jornada. En materia de internacionalización, recordó que la Junta elabora actualmente el Plan Estratégico de Internacionalización 2026-2030 junto a empresas, colectivos y sectores exportadores, y que destina cerca de 900.000 euros a impulsar la presencia de las compañías castellanomanchegas en mercados exteriores. En cuanto al absentismo, destacó el reciente convenio firmado entre la Consejería de Sanidad, la Seguridad Social y las mutuas para agilizar la recuperación de pacientes con procesos traumatológicos y facilitar su reincorporación laboral.
El consejero dibujó a continuación un amplio cuadro de los avances económicos de la región en la última década. Castilla-La Mancha cuenta hoy con un 23% más de empresas que hace diez años, con más de 25.000 nuevas sociedades creadas desde 2015. Las exportaciones regionales han crecido un 86% en ese periodo y, en el primer trimestre de 2026, la comunidad se situó como la segunda región española con mayor incremento de las ventas al exterior. El sector turístico, por su parte, cerró 2025 con más de seis millones de pernoctaciones y superó por segunda vez los tres millones de viajeros alojados.
El impacto en el mercado de trabajo ha sido igualmente notable: el número de ocupados ha aumentado un 30% en la última década, mientras la tasa de paro se ha reducido a la mitad, pasando del 27% al 13%. La población de la región ha crecido un 5,5% desde 2015, situando a Castilla-La Mancha entre las comunidades con mayor dinamismo demográfico. El consejero sintetizó todos estos datos en un único indicador: el Índice de Confianza Empresarial, en el que, según trasladó, la región "seguimos liderando en España, con 10 puntos por encima de la media nacional".
Fiscalidad y financiación: dos frentes abiertos
En el plano fiscal, Ruiz Molina reiteró el compromiso del Gobierno de García-Page de mantener los impuestos congelados desde 2015, sin subidas, y de reducir la presión tributaria "con bisturí" mediante desgravaciones orientadas a incentivar la actividad empresarial, especialmente en zonas despobladas. En este marco, adelantó que se están ultimando nuevas medidas que incluirán una mejora de la tributación en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones para las empresas familiares, respondiendo así a una de las demandas más reiteradas del sector.
El consejero también abordó la cuestión de la financiación autonómica y defendió la necesidad de un modelo que "garantice la igualdad entre territorios" y ponga el acento en el "coste real" de los servicios prestados por Castilla-La Mancha, una propuesta que describió como "diametralmente diferente" al modelo negociado entre el Gobierno central y ERC. Repasó asimismo las principales líneas de apoyo empresarial impulsadas por la Junta: los 180 millones de euros movilizados a través del programa 'Adelante Inversión', que ha beneficiado a más de 5.200 empresas; la segunda convocatoria de la Tarifa Plana Plus, dotada con 22 millones de euros; y la puesta en marcha de la II Estrategia de Impulso al Trabajo Autónomo de Castilla-La Mancha 2026-2030, con una inversión de 100 millones de euros.
Ruiz Molina cerró su intervención con un mensaje de confianza dirigido a los empresarios: "Cuanto mejor les vaya a ustedes, creceremos más y dispondremos de mayores recursos para compartir entre todos". Una declaración que condensó la filosofía del Ejecutivo autonómico ante un tejido productivo que, en palabras del propio consejero, es en última instancia "responsable de que dispongamos de un Estado del Bienestar potente".