Asaja Castilla-La Mancha rebaja la cosecha de cereal un 20 % por el calor de mayo

La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores de Castilla-La Mancha (ASAJA CLM) ha revisado a la baja sus previsiones para la campaña de cereales de invierno y estima una producción de 3,5 millones de toneladas, frente a los 4,4 millones del año pasado, un descenso del 20 % provocado por las heladas de primavera y el calor extremo de mayo.

La organización advierte, además, de una crisis económica paralela que agrava la situación: los precios en origen llevan años estancados o en descenso mientras los costes de producción han subido cerca de un 30 %, lo que obliga a muchos agricultores a vender por debajo de lo que les cuesta producir. ASAJA CLM exige al Gobierno y a la Unión Europea medidas urgentes o anuncia movilizaciones.

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Asaja Castilla-La Mancha rebaja la cosecha de cereal un 20 % por el calor de mayo

La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores de Castilla-La Mancha (ASAJA CLM) alertó este miércoles, 18 de junio de 2026, de que la cosecha de cereales de invierno en la región quedará muy por debajo de lo esperado tras una campaña marcada por una sucesión de adversidades climáticas. La organización rebajó sus previsiones hasta los 3,5 millones de toneladas, casi un millón menos que los 4,4 millones cosechados el año anterior, lo que supone una caída aproximada del 20 %. La causa principal fue el golpe de calor registrado durante mayo, que aceleró el ciclo de los cultivos y redujo de forma significativa su potencial productivo.

La campaña había arrancado con un moderado optimismo que se fue diluyendo conforme la climatología encadenaba contratiempos. Primero fueron las lluvias, que retrasaron las siembras en numerosas zonas productoras. Después llegaron las heladas: una a finales de marzo en Albacete y otra coincidiendo con San Isidro en Guadalajara. Por último, las temperaturas excepcionales de mayo terminaron por comprometer una cosecha que nunca llegó a recuperar el terreno perdido.

"La climatología ha vuelto a demostrar que es uno de los factores más determinantes para nuestro sector. Veníamos de unas expectativas razonables, pero las altas temperaturas de mayo han obligado a revisar las previsiones porque han reducido significativamente los rendimientos en muchas zonas de la región", señaló el presidente de ASAJA CLM, José María Fresneda.

Una región partida en dos

El balance final esconde una enorme variabilidad entre provincias y explotaciones. Mientras algunas comarcas mantienen resultados aceptables, otras registran descensos de producción de entre el 20 % y el 40 %. Albacete sale mejor parada: espera una cosecha algo superior a la de los últimos años, un periodo lastrado por la sequía. Guadalajara, en cambio, se sitúa claramente por debajo de la campaña anterior, que había sido excepcional.

La disparidad se reproduce también a escala de parcela. Algunas fincas de secano alcanzan los 4.000 kilos por hectárea, mientras que otras no superan los 1.000 o 2.000 kilos, una brecha que refleja la desigual distribución territorial del impacto climático.

En cuanto a la recolección, avanza a buen ritmo en Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, mientras que en Guadalajara acaba de comenzar. Los cereales de invierno —trigo, cebada, avena, centeno y triticale— siguen ocupando prácticamente toda la superficie cerealista regional. La cebada es el cultivo predominante, con más de la mitad de la superficie sembrada. En los forrajes, especialmente en avenas forrajeras y paja, la situación es también complicada: al efecto del calor se suman precios bajos y una demanda reducida.

Precios hundidos y rentabilidad en riesgo

Más allá del volumen de producción, ASAJA CLM denunció la grave situación económica que atraviesan los cerealistas por el desplome de los precios en origen. Según la organización, mientras los costes de producción han subido en torno a un 30 % durante los últimos años, las cotizaciones del cereal permanecen estancadas o han retrocedido hasta niveles similares a los de hace décadas.

"Nos encontramos ante el peor escenario posible para la liquidez de las explotaciones. Los agricultores están vendiendo el cereal por debajo de sus costes de producción. Es una situación insostenible porque, además de poner en peligro la continuidad de miles de explotaciones familiares, pone en riesgo la soberanía alimentaria", advirtió Fresneda.

ASAJA CLM atribuye buena parte de esta presión sobre los precios a la entrada masiva de cereal procedente de terceros países, que genera una sobreoferta en el mercado europeo y arrastra a la baja las cotizaciones. "Se trata de una competencia desleal. El cereal importado no está obligado a cumplir las mismas exigencias sanitarias, fitosanitarias, laborales y medioambientales que se imponen a nuestros agricultores. Nos quieren comprar a precios de ruina mientras saturan el mercado con grano más barato producido con otras reglas de juego", denunció el presidente regional de la organización.

A esa presión exterior se suman otros factores que erosionan la rentabilidad de las explotaciones: el elevado coste de los insumos, los daños causados por la fauna silvestre —especialmente los conejos—, la reducción de la superficie sembrada por la falta de expectativas económicas y las restricciones derivadas de los recortes en el acceso al agua.

Exigencias al Gobierno y a la Unión Europea

Ante este escenario de doble golpe —menor producción y precios insuficientes—, ASAJA CLM reclamó una respuesta inmediata tanto del Gobierno de España como de las instituciones europeas. Las reivindicaciones de la organización se articulan en cuatro ejes.

En primer lugar, el control efectivo de las importaciones y la prioridad de la producción nacional frente al cereal procedente de terceros países. En segundo lugar, el establecimiento de aranceles disuasorios al cereal importado o, como alternativa, una actualización de los precios de intervención que permita estabilizar el mercado. En tercer lugar, la implantación real de cláusulas espejo que impongan a todos los productos que entren en la Unión Europea (UE) las mismas exigencias sanitarias, fitosanitarias, laborales y medioambientales que se exigen a los productores europeos. Por último, medidas urgentes para reducir los costes de producción, con especial atención a los fertilizantes y otros insumos estratégicos.

Fresneda cerró su intervención con un tono de advertencia directa a las administraciones: "No podemos ser los paganos de una crisis que no hemos provocado. Se nos exige producir con los estándares más altos del mundo y luego se nos obliga a competir, sin defensa alguna, con grano que no cumple ninguno de ellos. Si no se adoptan medidas urgentes, el sector volverá a movilizarse. El futuro de nuestra agricultura pasa necesariamente por proteger la soberanía alimentaria de Europa y garantizar el acceso al agua para producir alimentos. Sin agricultores, sin producción y sin recursos hídricos suficientes, estaremos poniendo en riesgo nuestra capacidad para alimentar a la población y la supervivencia de nuestro medio rural."

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