El absentismo laboral costó 2.020 millones a Castilla-La Mancha en 2025

El absentismo laboral supuso un coste de 2.020 millones de euros para la economía de Castilla-La Mancha en 2025, según el XV Informe Adecco sobre Empresa Saludable y Gestión del Absentismo, publicado este martes. La tasa regional se situó en el 7,3% de las horas pactadas, la séptima más baja del conjunto autonómico, aunque creció tres décimas respecto al año anterior.

El estudio, elaborado por The Adecco Group Institute, constata que el absentismo alcanzó en España su máximo histórico en 2025, con una tasa media del 7,6% y un coste total de 59.109 millones de euros, un 11,7% más que en 2024 y casi el doble que en 2019. La salud mental emerge como el principal factor de riesgo: las bajas por trastornos psicológicos han crecido un 111% en cinco años.

El absentismo laboral en Castilla-La Mancha fue en el 2020 el más alto en 20 años, según Adecco
El absentismo laboral costó 2.020 millones a Castilla-La Mancha en 2025

El absentismo laboral generó un coste de 2.020 millones de euros en Castilla-La Mancha durante el año 2025, según los datos de la decimoquinta edición del Informe Adecco sobre Empresa Saludable y Gestión del Absentismo, presentada este martes por The Adecco Group Institute, el centro de estudios y divulgación de The Adecco Group. La tasa de absentismo regional se situó en el 7,3% de las horas pactadas, tres décimas por encima del ejercicio anterior, aunque se mantuvo como la séptima más reducida de España. El informe, que analiza periódicamente la evolución del fenómeno y sus causas con el objetivo de aportar claves para prevenirlo y gestionarlo, dibuja un escenario de máximos históricos tanto a nivel nacional como regional.

En el conjunto de España, la tasa media de absentismo alcanzó el 7,6% de las horas pactadas en 2025, 0,34 puntos porcentuales por encima de 2024 y el registro más elevado desde que se elabora la serie. El componente de incapacidad temporal explica la mayor parte del fenómeno: representa cerca del 78% del absentismo total y alcanzó una tasa propia del 5,95%, también máximo histórico.

Traducido a euros, el impacto económico en el conjunto del país fue de 59.109 millones, una cifra que creció un 11,7% sobre 2024 y que casi duplica el coste registrado en 2019, cuando se situaba en 30.171 millones. El encarecimiento del coste laboral y el propio aumento de la tasa explican conjuntamente esta escalada.

El informe constata que España afronta 2026 con el absentismo estructuralmente instalado en niveles históricamente elevados. Así lo confirman los datos avanzados del primer trimestre del año, que sitúan previsiblemente la tasa nacional de nuevo en el 7,6%, lo que supone un incremento de 0,2 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2025. En el caso de la incapacidad temporal, la tasa avanzada alcanzará el 5,9%. Para Castilla-La Mancha, el avance trimestral apunta a que la tasa se mantendrá cerca del 7,3%, en los mismos valores medios del ejercicio anterior.

El director de The Adecco Group Institute, Carlos Arcas, subrayó que el problema del absentismo exige mirar más allá de las bajas laborales e identificar sus causas profundas: el envejecimiento de la población activa como fenómeno estructural, la gestión reactiva —y no preventiva— de la salud mental, la mayor duración de los procesos de incapacidad temporal por la creciente presión sobre la atención primaria, la persistencia de condiciones físicas exigentes en determinados sectores y la coordinación insuficiente entre el sistema sanitario, las mutuas y las empresas. "La elevada tasa de absentismo observada en 2025 debe interpretarse como el resultado de una interacción compleja entre factores empresariales, demográficos, sanitarios y organizativos", señaló Arcas. "La mejora de la productividad y la reducción sostenible del absentismo exigirán un enfoque integral que incluya reformas en la gestión de los servicios públicos de salud, una mayor coordinación institucional y una apuesta decidida por la prevención y la salud laboral", añadió.

El coste económico del absentismo varía significativamente entre comunidades autónomas. Las regiones con mayor impacto en términos absolutos fueron Cataluña, con 11.557 millones de euros; la Comunidad de Madrid, con 10.290 millones; y Andalucía, con 7.410 millones. En el extremo opuesto, los menores costes correspondieron a La Rioja (332 millones), Cantabria (838 millones) y Extremadura (839 millones). Castilla-La Mancha, con sus 2.020 millones, se sitúa en una posición intermedia dentro del mapa autonómico.

El absentismo por comunidades autónomas

En cuanto a tasas de absentismo, País Vasco, Canarias y Cantabria registraron los valores más elevados de 2025, todas con una media del 9,6%. El mayor incremento interanual correspondió a Cantabria, con +1,3 puntos porcentuales, el más alto de todo el conjunto autonómico, seguida de Canarias (+0,6 p.p.) y País Vasco (+0,2 p.p.).

En el extremo opuesto, Baleares registró la tasa más baja, del 6,2% (+0,3 p.p. interanuales), seguida de la Comunidad de Madrid (6,6%, +0,3 p.p.) y La Rioja (6,7%, -0,3 p.p.). Castilla-La Mancha, con su 7,3%, se situó en la séptima posición más favorable del ranking autonómico, aunque no logró escapar a la tendencia alcista general.

El absentismo por sectores

El análisis por sectores revela que la industria es la actividad con mayor tasa de absentismo en España, con un 8,18% en 2025, seguida de los servicios (7,62%) y, a cierta distancia, la construcción (6,25%). Los tres sectores registraron incrementos respecto a 2024: +0,34 puntos porcentuales en la industria, +0,33 p.p. en los servicios y +0,43 p.p. en la construcción.

En términos de coste económico, son los servicios quienes concentran el mayor impacto, con 45.096,1 millones de euros en 2025, lo que supone un aumento del 13,12% interanual. La industria sumó 11.087,9 millones (+16,21%) y la construcción, 2.924,6 millones (+11,04%).

Al desagregar por divisiones de actividad, las ramas con mayor tasa de absentismo en 2025 fueron las actividades postales y de correos (13,0%), los servicios de edificios y jardinería (12,5%) y las actividades de juego y apuestas (12,2%). También registraron tasas elevadas los servicios sociales (11,93%), la recogida y tratamiento de residuos (11,89%) y la asistencia residencial (11,83%). En el polo opuesto, las menores tasas correspondieron a las actividades relacionadas con el empleo (3,0%), las actividades jurídicas y de contabilidad (3,7%) y la edición, las actividades inmobiliarias y la programación y consultoría informática (todas ellas en el 4,0%).

La salud mental, detrás del absentismo

Uno de los elementos más destacados del informe es el papel creciente de la salud mental como vector del absentismo laboral. El estudio la sitúa ya como la segunda causa de incapacidad temporal por número de episodios y la primera por duración media. En los últimos cinco años, las bajas por trastornos psicológicos han crecido un 111%.

El informe advierte de que estas bajas presentan una probabilidad de cronificación superior a las de causa física: una baja por trastorno mental dura, de media, entre dos y cuatro veces más que una de origen físico, lo que multiplica su peso en el coste total del absentismo pese a no encabezar el ranking por número de episodios.

En este contexto, el burnout gana peso como fenómeno asociado al estrés laboral crónico en un momento de transformación marcado por la inteligencia artificial. El informe señala que la tecnología puede ayudar a reducir cargas repetitivas, pero también generar nuevos factores de presión si se implanta sin el acompañamiento, la formación y la gestión del cambio adecuados.

El estudio pone además el foco en el presentismo, una dimensión que las estadísticas oficiales no recogen: el trabajador acude a su puesto, pero rinde por debajo de su capacidad habitual por un problema físico o psicológico. Frente a ello, el informe apunta a la prevención, la detección temprana, el acompañamiento en la reincorporación y la gestión de los riesgos psicosociales como elementos clave para abordar el fenómeno en su conjunto.

Un marco legal en transformación

El informe dedica también un capítulo a las principales novedades legales que afectan a la gestión de la incapacidad temporal y permanente. Destaca, en primer lugar, la Ley 2/2025, que elimina la extinción automática del contrato por incapacidad permanente y refuerza la necesidad de analizar cada caso desde la perspectiva de la adaptación del puesto y la continuidad laboral.

A esta reforma se suma el Convenio INSS-INGESA 2025-2028, orientado a reforzar el control y seguimiento de los procesos de incapacidad temporal. En un contexto de máximos históricos de absentismo, estas medidas apuntan a una mayor coordinación institucional y a una gestión más rigurosa de las bajas, especialmente en aquellos procesos que requieren evaluación, acompañamiento y reincorporación al puesto de trabajo. El conjunto de cambios normativos refleja la creciente preocupación institucional por un fenómeno que, según el propio informe, se ha convertido en uno de los principales desafíos estructurales de la economía española.

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