La reina Letizia rinde homenaje a Raúl del Pozo, "gigante" de Cuenca

La capilla ardiente del periodista y escritor Raúl del Pozo, fallecido a los 89 años, ha reunido en Madrid a destacadas figuras de la política, la cultura y el periodismo, con la presencia de la reina Letizia.

Compañeros de profesión, amigos y responsables públicos han recordado al columnista como “un ser único”, “figura extraordinaria” y “periodista en estado puro”, destacando su legado en más de seis décadas de trayectoria.

La reina Letizia sale acompañada por el periodista José María García y del director de El Mundo, Joaquín Manso (d), de la capilla ardiente de Raúl del Pozo - EFE/Sergio Pérez
La reina Letizia sale acompañada por el periodista José María García y del director de El Mundo, Joaquín Manso (d), de la capilla ardiente de Raúl del Pozo - EFE/Sergio Pérez

El mundo de la política, el periodismo y la cultura ha despedido este miércoles en Madrid al periodista y escritor Raúl del Pozo, fallecido a los 89 años, en una capilla ardiente instalada en la Casa de la Villa. Personalidades de distintos ámbitos se han acercado para rendir homenaje al veterano columnista, considerado por muchos como “un gigante del periodismo y de la literatura” tras más de sesenta años dedicados a la profesión.

Entre los asistentes ha destacado la presencia de la reina Letizia, que se ha sumado a primera hora de la tarde al último adiós al periodista. A lo largo del día también han acudido numerosas figuras de la vida pública española, desde compañeros de profesión hasta responsables políticos que han querido subrayar el legado informativo y literario de Del Pozo.

Un adiós multitudinario en la Casa de la Villa

Por la capilla ardiente han pasado periodistas como Pedro J. Ramírez, José María García, Arturo Pérez-Reverte, Ana Rosa Quintana, Pilar Cernuda o Marta Flich, además de políticos como el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, o el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. También han acudido personalidades como Elías Bendodo, la portavoz socialista en el Ayuntamiento Reyes Maroto o la ministra de Defensa Margarita Robles.

Junto a ellos se han acercado numerosos representantes del ámbito cultural y empresarial, entre ellos Massiel, Paloma Segrelles, el empresario Ignacio López del Hierro, la responsable de Turismo y Cultura de Madrid Marta Rivera de la Cruz, así como periodistas como Miguel Ángel Aguilar, Lucía Méndez, Esther Palomera, Joaquín Manso, Fernando Garea, Casimiro García Abadillo, Juanma Lamet o Federico Jiménez Losantos.

También han llegado a la capilla ardiente diversas coronas de flores, entre ellas las enviadas por la Fundación Francisco Umbral y por el rey Juan Carlos, quien además remitió otra a los allegados del periodista Fernando Ónega, fallecido recientemente.

El recuerdo de la familia y sus raíces en Castilla-La Mancha

La familia del periodista también ha participado en la despedida. Su hermana, Angelina (Angelines) del Pozo, ha recordado el fuerte vínculo que mantenía con Madrid, ciudad en la que desarrolló gran parte de su trayectoria.

Según explicó, el reconocimiento de la capital “está correspondiendo a lo que él quería”, ya que Madrid era para él “su vida”. Aun así, subrayó que siempre mantuvo muy presente su origen en Castilla-La Mancha, que llevaba “en el corazón” pese a su intensa relación con la capital.

En términos similares se expresó su primo Joaquín Racionero Page, quien evocó las tertulias literarias que el periodista solía celebrar en su restaurante madrileño El Tormo. “Era algo muy particular, un poco bohemio, un poco locuelo”, recordó, destacando también su carácter generoso: a menudo llegaba con “poco dinero a final de mes porque se lo daba a todo el mundo”.

Un cronista clave de la Transición

Las figuras políticas que acudieron a la capilla ardiente coincidieron en subrayar la relevancia de Del Pozo en la historia reciente del periodismo español.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, trasladó su pésame a la familia y a los profesionales de la comunicación y lo definió como “un periodista, columnista y analista excelente”, capaz de convertir una columna en literatura. A su juicio, “es muy difícil entender la Transición y el periodismo en las últimas décadas sin Raúl del Pozo”, una figura “difícil de repetir”.

Feijóo recordó además una de las expresiones más conocidas del periodista —“¡Viva el vino!”—, que interpretó como reflejo de una personalidad vitalista, positiva, educada y simpática.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, quien había hablado con él recientemente, destacó su sentido del humor y su carácter independiente. “Es una pérdida importante para el periodismo español y para la gente que se siente muy libre”, afirmó.

Por su parte, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso aseguró que, además de gran profesional, era “muy buena gente y muy buen amigo”, mientras que el coordinador general del PP, Elías Bendodo, subrayó su capacidad para conectar con el sentir de la calle.

“Una figura gigantesca” para Madrid

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, definió al periodista como “una figura extraordinaria y gigantesca” que “vivió cuatro, cinco y seis vidas en una sola”. Según destacó, fue “el gran cronista de Madrid”, capaz de retratar España con acierto desde su doble faceta de reportero y columnista.

El regidor también adelantó que la ciudad le rendirá un homenaje, aunque sin concretar todavía si se materializará, por ejemplo, con una calle con su nombre.

Desde la oposición municipal, la portavoz socialista Reyes Maroto consideró un “honor” que su capilla ardiente se instalara en la Casa de la Villa y afirmó que con su fallecimiento “se apaga un gran periodista” que supo convertir la política en literatura y la columna en un género mayor, dejando un legado imborrable.

El reconocimiento de sus colegas

Compañeros y amigos del mundo del periodismo recordaron también su personalidad singular y su influencia en varias generaciones de profesionales.

El periodista José María García, amigo personal, lo definió como “diferente, grande y libre” y afirmó que “en su profesión era un auténtico número uno”.

El director de El Español, Pedro J. Ramírez, lo describió como “más grande que la vida” y “un personaje en el que cabía todo”, recordando que “todo ha pasado por Raúl” y que fue “el más reportero de los columnistas y el más columnista de los reporteros”.

En la misma línea, el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte señaló que “era un señor y se ha ido como un señor”, un “triunfador, coqueto, elegante, guapo y querido” que se sentía especialmente satisfecho de que los periodistas jóvenes también le admiraran.

La periodista Ana Rosa Quintana lamentó la pérdida de un amigo “irrepetible”, al que definió como cronista de la Transición, escritor y poeta, alguien que vivió intensamente y con una enorme red de contactos.

También Pilar Cernuda lo calificó como “periodista en estado puro” y “genio humanamente”, una persona excepcional de la que muchos aprendieron tanto en lo profesional como en lo personal. “Se ha bebido la vida a chorros”, afirmó.

Un hombre de múltiples vidas

Entre los testimonios más personales destacó el del militar y exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, quien recordó que Del Pozo fue su maestro en Uclés (Cuenca). “Es un hombre que no es normal. Tantas vidas en una sola persona y todas tan fructíferas”, afirmó, subrayando su faceta de escritor, periodista, compañero y amigo, además de su carácter divertido.

La artista Massiel, que le conoció en 1966, también quiso despedirse de quien definió como “un amigo” con “una pluma y una memoria maravillosa”, describiéndolo como “un hombre de larga vida, amplia cultura y muy guapo”.

Por su parte, la presentadora Marta Flich lo recordó como “un todoterreno y un auténtico genio”, capaz de hacer “lo imposible”, mientras que la presidenta de honor del Club Siglo XXI, Paloma Segrelles, lo definió como “un gran hombre y un hombre bueno”, algo “difícil de encontrar”.

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