Cuenca acoge el primer congreso nacional de incendios forestales
Cuenca reúne a un centenar de especialistas de toda España para homogeneizar métodos de análisis de causas en un sector que afronta incendios cada vez más rápidos y destructivos.
Los agentes, reunidos hasta el 29 de abril, trabajan en el análisis del delito de incendio forestal, la colaboración con la justicia y el método de evidencias físicas para descifrar los vestigios que deja el fuego.
Un centenar de agentes medioambientales y forestales de toda España se congregaron esta semana en Cuenca para participar en las I Jornadas Nacionales de Investigación de Incendios Forestales, organizadas por la Asociación de Personal de la Administración de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha (APAM-CLM) y que se prolongarán hasta el 29 de abril. El encuentro, concebido como el primer congreso de la historia reciente sobre esta materia a nivel nacional, busca unificar criterios, consolidar metodologías y definir líneas maestras de actuación entre los profesionales del sector.
El portavoz de APAM-CLM, Alfredo Poveda, explicó que el programa de trabajo se articula en torno a tres ejes fundamentales: el análisis del delito de incendio forestal dentro del Código Penal, la colaboración de los agentes con la administración de justicia, y el estudio de los vestigios físicos que deja el fuego. "Estamos analizando la colaboración con la administración de justicia y, sobre todo, se va a trabajar en el análisis de las causas de las evidencias físicas, es decir, en el método de evidencias físicas que hay que aplicar para leer los vestigios del incendio", subrayó Poveda.
Un problema de fragmentación nacional
La iniciativa nace de una realidad constatada en el sector: incluso dentro de una misma comunidad autónoma, existen diferencias significativas en los enfoques y protocolos de investigación. Esta dispersión metodológica dificulta tanto la resolución de los casos como la colaboración entre cuerpos de distintas regiones. Según precisó APAM-CLM en nota de prensa, las jornadas se plantean como una oportunidad estratégica para homogeneizar conocimientos, compartir buenas prácticas y crear una red sólida de profesionales especializados en la investigación de causas.
La necesidad de coordinación se hace más urgente en un contexto marcado por un cambio radical en la naturaleza de los incendios. El congreso pretende asentar conciencia entre las brigadas de investigación sobre el nuevo escenario al que se enfrentan: fuegos más rápidos, más destructivos, más imprevisibles, con mayor complejidad de análisis y de difícil trazabilidad. "La investigación de estos incendios exige una actualización técnica, científica y operativa, así como una coordinación estatal real y efectiva", advirtieron desde la asociación.
Drones, cámaras térmicas y cadena de custodia
A preguntas de los medios de comunicación, Poveda también abordó el papel de las nuevas tecnologías en la investigación. Confirmó que ya se emplean drones y cámaras térmicas, "muy importantes para incendios provocados por imprudencias", y destacó la relevancia del levantamiento de muestras y de su correcta custodia como pilares del proceso investigador. El portavoz insistió en trasladar a las administraciones que "cuanto más conocimiento y formación y mayores medios técnicos tengamos, los resultados son más esperanzadores y óptimos".
Por su parte, la presidenta de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales (AEAFMA), Ingrid Guerrero, puso el acento en la dimensión social del trabajo de estos profesionales. Guerrero hizo hincapié en la importancia de que la ciudadanía conozca la labor que desempeñan "y que crean en nosotros", recordando que los agentes ostentan la categoría de Policía Medioambiental, una condición que, a su juicio, no siempre recibe el reconocimiento público que merece.
Una cita que aspira a consolidarse
Las I Jornadas Nacionales de Investigación de Incendios Forestales se celebran en un momento en que la presión sobre los cuerpos especializados no ha dejado de crecer. La sucesión de grandes incendios en los últimos años —varios de ellos en Castilla-La Mancha— ha evidenciado la necesidad de contar con estructuras de investigación más robustas, capaces de determinar con precisión las causas de los siniestros y de apoyar con rigor las actuaciones judiciales posteriores. El congreso de Cuenca aspira a convertirse en el foro de referencia permanente de una especialidad que, según sus impulsores, ya no puede seguir funcionando sin una hoja de ruta común para toda España.