Más de mil personas claman en Cuenca contra seis plantas de biogás

Vecinos y colectivos se movilizan en Carrascosa del Campo contra varios proyectos en la comarca, alertando de riesgos ambientales, económicos y sociales. Reclaman un modelo rural sostenible y participativo.

Más de mil personas claman en Carrascosa del Campo (Cuenca) contra seis plantas de biogás
Más de mil personas claman en Carrascosa del Campo (Cuenca) contra seis plantas de biogás

Más de un millar de personas —entre vecinos, agricultores, familias y colectivos sociales de distintos puntos de la provincia— se han manifestado este sábado en Carrascosa del Campo (Campos del Paraíso, Cuenca) para mostrar su rechazo a los proyectos de plantas de biogás previstos en el municipio y su entorno, en una protesta que los organizadores consideran un “punto de inflexión” en la defensa del medio rural.

La movilización, convocada por la Asociación Vecinal Campos del Paraíso Comunidad Rural y respaldada por unas cuarenta asociaciones, ha recorrido las calles de esta pedanía conquense en un ambiente reivindicativo y emocional, con mensajes centrados en la defensa del territorio, la salud y el futuro de los pueblos.

Durante la jornada, los asistentes han denunciado la implantación de seis proyectos de plantas de biogás en la comarca: tres en Campos del Paraíso, uno en Huelves y dos en Tarancón. Según han expuesto, estos planes han generado una creciente preocupación por su posible impacto ambiental, el aumento del tráfico pesado y las consecuencias sobre la calidad de vida.

“Nuestros pueblos no son espacios vacíos”

El acto ha culminado con la lectura de un manifiesto por parte de representantes de distintas generaciones —un niño, un agricultor y una vecina— que han trasladado un mensaje contundente: “Campos del Paraíso y su comarca no son espacios vacíos. Aquí vive gente. Con nuestro futuro no se negocia”.

El texto advierte de que estos proyectos “no son un hecho aislado”, sino parte de un modelo que, según denuncian, ha tratado históricamente a los pueblos como “territorios disponibles para asumir impactos, mientras los beneficios se concentran lejos”.

En este sentido, los vecinos han enumerado los riesgos asociados a estas instalaciones: posible contaminación del suelo y acuíferos, emisiones de gases y olores, incremento del tráfico pesado y un deterioro general del entorno y de la calidad de vida.

Un movimiento transversal y creciente

Antes del inicio de la marcha, los portavoces del movimiento han subrayado el carácter transversal de la protesta. El presidente de la asociación vecinal, Carlos Muñoz, ha afirmado que “esto no va de estar en contra de nada, va de defender lo que somos”, insistiendo en que los pueblos no pueden convertirse en espacios donde otros deciden sin contar con quienes los habitan.

Por su parte, la presidenta de Pueblos Vivos Cuenca, Remedios Bobillo, ha advertido de que estos proyectos se están concentrando en zonas rurales “sin un debate suficiente y sin tener en cuenta el impacto acumulado en el territorio”.

Desde el ámbito ecologista, el portavoz de Ecologistas en Acción Manchuela, Toni Jorge, ha añadido que “no se puede hablar de transición ecológica si no se hace con criterios de sostenibilidad real y de justicia territorial”.

Un documental para visibilizar el conflicto

La jornada ha comenzado con el visionado del teaser del documental ‘Extraños en el Paraíso’, un proyecto centrado en el impacto de este tipo de iniciativas en el medio rural.

El productor ejecutivo, Saúl Sánchez Román, ha explicado que la obra busca mostrar “lo que muchas veces no se ve: cómo estos proyectos afectan a la vida cotidiana de los pueblos y a su identidad”, subrayando que no se trata solo de una cuestión técnica o energética, sino también “de personas, de territorio y de futuro”.

Impacto económico y “efecto llamada”

El manifiesto vecinal también pone el foco en el plano económico, señalando que estas instalaciones generan “escasos beneficios locales”, con empleos limitados y especializados, mientras los efectos negativos recaen principalmente sobre la población.

Asimismo, advierte del denominado “efecto llamada”, que podría favorecer la instalación de macrogranjas o la llegada de residuos de otros territorios, convirtiendo a estas zonas en centros receptores y alterando su equilibrio social y ambiental.

Los organizadores han destacado la alta participación y diversidad de perfiles —jóvenes, mayores, agricultores y familias— como reflejo de un movimiento que continúa creciendo en la provincia de Cuenca.

En este contexto, han asegurado que la movilización marca “un punto de inflexión” y han avanzado que seguirán impulsando acciones para defender un modelo de desarrollo rural “justo, sostenible y compatible con la vida en los pueblos”.

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