La Diputación invierte 250.000 euros en las Salinas de Belinchón

La institución provincial rehabilitará un almacén del siglo XVIII para conservar y poner en valor este enclave histórico de Belinchón (Cuenca).

Tras las obras, se firmará un convenio con la empresa gestora para hacer visitable el complejo salinero y potenciar su uso cultural y turístico.

La Diputación de Cuenca invierte 250.000 euros en las Salinas de Belinchón
La Diputación de Cuenca invierte 250.000 euros en las Salinas de Belinchón

La Diputación de Cuenca va a destinar 250.000 euros a la rehabilitación de un almacén del siglo XVIII situado en el complejo de las Salinas de Belinchón, en el municipio de Belinchón, con el objetivo de conservar y poner en valor uno de los elementos más representativos del patrimonio industrial de la provincia. La actuación permitirá recuperar un inmueble histórico y avanzar en la apertura del enclave al público mediante un convenio de colaboración con la empresa gestora.

El presidente de la institución provincial, Álvaro Martínez Chana, visitó este miércoles el complejo salinero acompañado por la responsable de la empresa Salinas de Belinchón, María Ángeles Denche, con quien recorrió las instalaciones para conocer de primera mano el estado del edificio y los detalles técnicos de la intervención prevista.

Martínez Chana destacó que esta inversión “no solo supone la recuperación de un edificio histórico, sino también una apuesta decidida por la protección y difusión de nuestro patrimonio industrial, que forma parte de la identidad y de la memoria colectiva de la provincia”. Además, avanzó que, una vez finalizada la rehabilitación, se firmará un convenio de colaboración con la empresa para hacer visitable el complejo salinero, favoreciendo así su aprovechamiento cultural y turístico.

Un enclave clave en la historia económica de Cuenca

Las Salinas de Belinchón constituyen uno de los ejemplos más destacados del patrimonio provincial. En su época de máximo esplendor llegaron a producir entre 40.000 y 60.000 fanegas de sal al año, lo que equivale a más de dos millones de kilos anuales, una cifra que da idea de su relevancia económica histórica.

El origen de esta explotación se remonta a la época romana, tal y como evidencian los restos arqueológicos hallados en la zona y en municipios cercanos. A lo largo de los siglos, reyes, arzobispos y nobles gestionaron y comercializaron estas salinas, incrementando tanto las arcas reales como las de sus propietarios.

En 1146, el rey Alfonso VII donó las salinas al arzobispado de Toledo. Posteriormente, la Orden de Santiago llegó a percibir 400 florines de oro como cuota asignada. En 1564, el rey Felipe II se apropió de las salinas para sufragar los gastos militares derivados de la guerra en Flandes. Ya en 1873, pasaron a manos privadas tras su adquisición por el Marqués de Remisa.

La importancia económica de este enclave fue tal que en el siglo XVI la población de Belinchón era superior a la actual, impulsada por la riqueza que generaban la sal, el esparto y el espejuelo, los tres productos más relevantes de la zona.

Referencias literarias y presencia real

Las salinas son citadas por el Arcipreste de Hita en el Libro del Buen Amor, lo que evidencia su relevancia histórica y cultural. Ya en el siglo XIX, se construyó un balneario al que acudía la reina Isabel II, atraída por las propiedades terapéuticas de la sal. En la fachada de uno de los edificios todavía se conserva el escudo real, testimonio del pasado vinculado a la Corona.

En la actualidad, la empresa Salinas de Belinchón explota y comercializa la salmuera, una solución acuosa con 315 gramos de sal por litro y un 26% de salinidad, muy apreciada en sectores industriales como el químico, el textil y el alimentario.

Con esta actuación, la Diputación de Cuenca refuerza su compromiso con la conservación del patrimonio como recurso estratégico para el desarrollo cultural, turístico y económico del territorio, contribuyendo a diversificar la oferta provincial y a generar nuevas oportunidades en el medio rural.

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