La Roda y el profesor José Fajardo dan nombre a dos nuevos hongos

El municipio rodense y el docente José Fajardo dan nombre a sendas variedades del género Picoa descritas en una revista internacional.

El hallazgo, en el que han participado expertos vinculados a la provincia, refuerza el peso de Albacete en la investigación micológica mundial.

José Fajardo Rodríguez, profesor de la Universidad Popular de Albacete y miembro del IEA
José Fajardo Rodríguez, profesor de la Universidad Popular de Albacete y miembro del IEA

El municipio de La Roda (Albacete) y el profesor José Fajardo Rodríguez, miembro del Instituto de Estudios Albacetenses ‘Don Juan Manuel’ (IEA), han quedado inmortalizados en la nomenclatura científica de dos nuevas especies de hongos recientemente descritas en una publicación internacional especializada, en un hecho poco habitual en el ámbito científico y que sitúa a la provincia en el mapa de la investigación micológica.

Así lo ha dado a conocer la Diputación de Albacete en una nota de prensa en la que subraya el carácter extraordinario de este reconocimiento. Habitualmente, las nuevas especies se bautizan atendiendo a características morfológicas, genéticas o ambientales, y solo en contadas ocasiones reciben el nombre de personas como homenaje a su trayectoria y compromiso con la divulgación científica y la naturaleza.

En este caso, una de las especies ha sido dedicada a José Fajardo Rodríguez, profesor de la Universidad Popular de Albacete y miembro del IEA, en reconocimiento a su labor continuada en favor del mundo rural y del conocimiento del medio natural. El hongo ha sido denominado ‘Picoa fajardoi’, como muestra de agradecimiento a años de trabajo, divulgación y compromiso con el entorno.

Un reconocimiento ligado al territorio

Otra de las especies descubiertas ha sido nombrada ‘Picoa rodensis’, en alusión directa a La Roda (Albacete), municipio donde fueron recogidos los ejemplares que han permitido su descripción científica. Con ello, se refuerza el vínculo entre el patrimonio natural de la provincia y la investigación internacional, poniendo en valor la riqueza micológica del territorio.

Además, el estudio describe una tercera especie, ‘Picoa montechii’, dedicada a un micólogo italiano. En este caso, la conexión con la provincia radica en que los ejemplares utilizados para su identificación fueron recolectados en la pedanía albacetense de Vandelaras de Abajo (Albacete).

Hongos subterráneos con papel clave en ecosistemas áridos

Las especies descritas pertenecen al género Picoa, un grupo de hongos conocidos popularmente como monegrillos. Se trata de organismos que crecen bajo tierra, de forma similar a las trufas, y que mantienen una relación simbiótica beneficiosa con plantas mediterráneas como las jaras.

Gracias a esta colaboración natural, tanto el hongo como la planta pueden sobrevivir en condiciones climáticas difíciles, propias de ambientes áridos y semiáridos. Esta relación ecológica resulta esencial para la estabilidad de determinados ecosistemas mediterráneos, como los presentes en amplias zonas de la provincia de Albacete.

Un estudio internacional con participación albacetense

El trabajo científico titulado ‘The Genus Picoa’, firmado por los investigadores Pablo Alvarado, Aurelia Paz, Claude Lavoise y Nicolas Van Vooren, ha sido publicado en la revista especializada Journal of Fungi. En él se revisa en profundidad este género y se describen 19 especies en total, 17 de ellas nuevas para la ciencia, lo que supone una aportación de gran relevancia en el ámbito micológico internacional.

En la investigación han participado también dos miembros de la Sociedad Micológica de Albacete: el rodense Emilio J. Salvador Fernández y José Luis Escobar Atienza, natural de Vandelaras de Abajo (Albacete). Ambos figuran como autores de las especies nombradas y fueron quienes propusieron sus denominaciones científicas, resultando clave su colaboración para que el nombre de la provincia de Albacete quede vinculado a este avance científico.

Con este reconocimiento, tanto una localidad como un divulgador albacetense pasan a formar parte de la nomenclatura internacional de la biodiversidad, en un ejemplo de cómo la investigación y el compromiso con el medio natural pueden trascender fronteras.

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