Cae la banda fantasma que robó 500.000 euros en joyas por España
La Policía Nacional, en colaboración con la Polizia di Stato italiana, ha desarticulado una célula de cuatro mujeres de origen italiano especializadas en el hurto de mantas de joyas en joyerías de toda España, con Albacete entre los municipios afectados. Las detenidas acumulan 21 hechos delictivos esclarecidos con un botín estimado en más de 500.000 euros.
El grupo operaba como una banda fantasma: no se alojaban en hoteles, cambiaban de vehículo y de teléfono en cada desplazamiento desde Italia y evitaban tocar objetos en los establecimientos para no dejar huellas. Fueron arrestadas el 31 de marzo en Palencia cuando se disponían a cometer nuevos robos.
La Policía Nacional detuvo el pasado 31 de marzo en Palencia a cuatro ciudadanas italianas integrantes de una célula criminal itinerante dedicada durante años al hurto sistemático de joyas en establecimientos de toda la geografía española, entre ellos varios ubicados en Albacete. La operación, ejecutada de forma conjunta con la Polizia di Stato de Italia, puso fin a una actividad delictiva que suma 21 hechos esclarecidos y un botín estimado en más de 500.000 euros en joyas.
Las investigaciones arrancaron al detectarse, a lo largo de los últimos años, un patrón de hurtos con un modus operandi singular y perfectamente perfilado. Una pareja de mujeres accedía a la joyería y solicitaba ver distintas piezas. Cuando el empleado desplegaba los productos sobre las mantas de joyería —y no podía prestar atención simultánea a todos los artículos expuestos—, una de ellas sustraía una manta completa ocultándola en un pañuelo o en el interior de un bolso. A continuación, ambas abandonaban el establecimiento con total calma, sin levantar sospechas.
El rastro de 2012 que reactivó la investigación
El punto de inflexión llegó al analizar casos similares de años anteriores. Los agentes localizaron un hurto cometido en 2012 en Zaragoza en el que fue detenida una ciudadana italiana cuyas características físicas coincidían plenamente con las de una de las principales sospechosas de los hechos más recientes. Ese dato abrió un canal permanente de cooperación policial con la Polizia di Stato, a través del cual se confirmó que la mujer formaba parte de un peligroso grupo criminal activo en joyerías de toda Europa.
A partir de ahí, la investigación se centró en localizar y neutralizar al grupo. La tarea no era sencilla: las integrantes de la célula actuaban, según la Policía Nacional, "como fantasmas". Durante los hurtos, evitaban manipular cualquier objeto para no dejar huellas dactilares y utilizaban prendas a modo de disfraz para dificultar su identificación ante las cámaras de seguridad.
Campañas de cuatro o cinco días con cientos de kilómetros de distancia
La logística del grupo respondía a una estrategia de evasión minuciosa. No se registraban en ningún hotel y cambiaban de vehículo y de teléfono en cada viaje a España desde Italia. Operaban en lo que los investigadores describen como "campañas delictivas" de cuatro o cinco días: recorrían cientos de kilómetros para llegar a la localidad donde se encontraba la joyería objetivo, cometían el hurto y se alejaban de inmediato hacia una ciudad diferente —situada entre 100 y 400 kilómetros del lugar del delito— para pernoctar. El objetivo era el mismo en todos los casos: impedir cualquier vínculo entre ellas y la infracción cometida.
El análisis de la información facilitada por las autoridades italianas permitió a los investigadores identificar ese patrón de hospedaje: cada vez que se perpetraba un hurto, a una distancia de entre 100 y 400 kilómetros del lugar del delito se hospedaba un ciudadano italiano que podría tratarse del consorte de la principal investigada. Con ese hilo, los agentes fueron asociando nuevos hechos delictivos al grupo y solicitaron a las autoridades italianas una Orden Europea de Investigación para proceder a la localización de los sospechosos en Italia.
La detención en Palencia
El 30 de marzo, los servicios de inteligencia detectaron la presencia de los cuatro investigados en territorio español con la intención, según la Policía Nacional, de perpetrar nuevos hurtos. Al día siguiente, el dispositivo policial logró la detención simultánea de las cuatro integrantes de la célula en Palencia.
Entre las pertenencias intervenidas se hallaron prendas identificadas como las utilizadas en la comisión de los delitos precedentes y 4.000 euros en efectivo. De forma paralela, se ejecutó una diligencia de entrada y registro en el domicilio de uno de los principales encartados en Italia.
Los hechos esclarecidos se distribuyen por doce provincias: Asturias, Logroño, Murcia, Palencia, Valencia, Almería, Albacete, Badajoz, Alicante, Sevilla, Castellón y Granada, con algunos de los delitos atribuidos cometidos hace casi una década. La magnitud del operativo y la sofisticación del grupo han llevado a los investigadores a calificar esta desarticulación como uno de los casos más complejos en la persecución de este tipo de delincuencia itinerante en España.