Page vincula el desgaste del PSOE al clima de la política nacional

El presidente de Castilla-La Mancha atribuye a la política estatal los resultados autonómicos y afirma que la “marca PSOE está muy tocada”.

Cuestiona el mensaje de Pedro Sánchez sobre la movilización electoral, critica la fragmentación de la izquierda y aborda asuntos como el caso Lambán, la semilibertad de Txeroki y el procedimiento contra un exalto cargo policial.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, durante su entrevista este miércoles en 'El Hormiguero'
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, durante su entrevista este miércoles en 'El Hormiguero'

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, aseguró este miércoles que los resultados de las últimas elecciones autonómicas están condicionados “fundamentalmente” por la política nacional y por el deterioro de la marca del PSOE, en un contexto que definió como de “degradación” y “crispación” sin precedentes en la etapa democrática. Lo hizo durante una entrevista en el programa El Hormiguero, de Antena 3, donde analizó la situación interna de su partido, las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y diversos asuntos de actualidad política y judicial.

García-Page sostuvo que el impacto de la política estatal sobre los comicios territoriales es determinante. Recordó que, tras lograr la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha, el propio Sánchez le trasladó que “los candidatos aportamos un pelín al resultado, lo importante es la marca”. A partir de esa reflexión, el dirigente autonómico concluyó que el comportamiento electoral en comunidades y ayuntamientos depende en gran medida del contexto nacional.

“La marca está muy tocada” y el clima político

En su diagnóstico, el presidente castellanomanchego afirmó que la “marca PSOE está muy tocada” y que el país atraviesa “los peores niveles” políticos que ha visto “en democracia, en el punto más alejado de la Transición”. Defendió que España debería avanzar hacia mayores espacios de entendimiento y rebajar la tensión institucional.

“El ruido es de arriba abajo, la crispación no viene de abajo”, aseguró, en referencia a la dinámica política estatal. A su juicio, la estrategia actual pasa por “llevar a las dos Españas”, algo que calificó de “absolutamente nocivo” y que consideró una “artimaña” que alimenta la confrontación.

Dudas sobre la movilización electoral para las generales

Uno de los puntos más críticos de su intervención se centró en las recientes declaraciones de Pedro Sánchez sobre la necesidad de movilizar al electorado ante las próximas elecciones generales. García-Page mostró su desconcierto ante ese planteamiento.

“Está bien movilizarse para las generales, ¿y qué pasa con todas las demás? ¿Nos damos por perdidos?”, se preguntó. Según afirmó, el mensaje del líder socialista “ha sonado mal” y le gustaría que lo aclarara, porque —insistió— a él le resultó extraño.

En su opinión, plantear la movilización únicamente en clave de elecciones generales puede interpretarse como una desatención a los procesos autonómicos y municipales, donde el PSOE también gobierna o aspira a hacerlo. Sobre una eventual nueva candidatura de Sánchez, señaló que el presidente ha reiterado su intención de presentarse y advirtió de que, si no lo hiciera, “mucha gente pensaría que sale corriendo o que no quiere dar la cara”.

Fragmentación a la izquierda y escepticismo ante nuevas alianzas

Preguntado por la propuesta del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, de articular una unión de fuerzas a la izquierda del PSOE, García-Page se mostró escéptico. Recordó que ese espacio político se ha refundado “diez o doce veces” en democracia, lo que, a su juicio, revela la existencia de “algún problema estructural”.

En relación con las últimas iniciativas, ironizó al afirmar que “se ha venido a certificar que Sumar no sumó, porque si hay 14 izquierdas distintas…”. Consideró que el movimiento puede suponer “una puerta de salida” para figuras como Yolanda Díaz y anticipó una reorganización parlamentaria que podría desembocar en un grupo mixto heterogéneo: “No sé exactamente la mezcla que van a hacer”, señaló con tono crítico.

Sobre Rufián, reconoció su capacidad dialéctica “al menos dando mamporrazos”, aunque lamentó que no la ponga “al servicio de un proyecto constructivo”. También ironizó sobre su evolución política y cuestionó cómo puede defender simultáneamente “los intereses de un trabajador de Jaén o Ciudad Real” y “privilegios para los millonarios de Cataluña”.

El recuerdo de Lambán y la discrepancia interna

El presidente regional también abordó la polémica surgida en torno a comentarios sobre el expresidente aragonés Javier Lambán, recientemente fallecido. Confesó que le dolieron profundamente, no solo por la amistad que les unía, sino por el contexto de la enfermedad que padeció durante años.

“No se lo merece nadie. Es de las cosas más feas que he escuchado en mucho tiempo”, afirmó, subrayando que no deberían realizarse ese tipo de declaraciones sobre un compañero fallecido.

En cuanto a la vida interna del PSOE, defendió su derecho a expresar discrepancias y reivindicó la primacía del proyecto colectivo frente a los liderazgos personales. “Yo defiendo al PSOE, que está muy por encima de los dirigentes; no deben ser ni guerristas ni felipistas ni sanchistas”, sostuvo, advirtiendo de que reducir el partido a una sola figura supone “negar el proyecto”.

Defensa de Felipe González

García-Page salió también en defensa del expresidente del Gobierno Felipe González tras sus recientes críticas y su anuncio de que votaría en blanco si Sánchez volviera a ser candidato. “Felipe es un líder en mayúsculas y me duele una campaña tan gratuita, aunque se equivoque”, declaró.

A su entender, el Ejecutivo obtendría mejores resultados si escuchara la opinión del exmandatario, aunque matizó que no comparte necesariamente todas sus posiciones. Atribuyó parte de las críticas que recibe González a la “pura envidia” y afirmó que hay quienes “en la vida van a llegar a su nivel”.

Terrorismo, justicia e infraestructuras

En materia de actualidad judicial y penitenciaria, el presidente castellanomanchego se refirió al régimen de semilibertad concedido al etarra Txeroki. Reconoció que le duele “como español” y expresó su rechazo a que decisiones de este tipo puedan percibirse como fruto de un “mercadeo”. “No es lo mismo hacerlo por pasar página que por exigencia; no tiene un pase que en el mercado de la supervivencia esté la excarcelación de terroristas”, advirtió.

Respecto al procedimiento judicial abierto tras la denuncia por agresión sexual contra el exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, consideró que el hecho de que sea enjuiciado demuestra que “el sistema funciona”. También defendió al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, al señalar que no puede acusársele de complicidad sin pruebas y que toda acusación debe basarse en indicios, valorando además que haya expresado su disposición a dimitir si así lo solicita la víctima.

Por último, se mostró favorable a impulsar una reinversión en infraestructuras acorde con el crecimiento económico del país y celebró que España atraviese una etapa de expansión que requiera nuevas mejoras en ferrocarriles y carreteras.

En conjunto, García-Page trazó un diagnóstico crítico del momento político nacional, marcado —según describió— por la polarización, el desgaste de la marca socialista y la fragmentación del espacio progresista, al tiempo que reivindicó el diálogo, el entendimiento y una concepción del partido “muy por encima de los dirigentes”.

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