"No es una mina de oro": La Junta pide no dilapidar el agua del Tajo
Castilla-La Mancha no espera mayor demanda del Levante tras las borrascas y reclama cambiar las reglas del trasvase.
La consejera Mercedes Gómez defiende una gestión “muchísimo más sostenible” de la cabecera del Tajo y cuestiona la visita de eurodiputados a Cabañeros, donde insta a los propietarios privados a asumir el control de ungulados.
La consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez, ha pedido este miércoles en Toledo no “dilapidar” el agua de los embalses de cabecera del Tajo y avanzar hacia una gestión “muchísimo más sostenible” del trasvase Tajo-Segura, al tiempo que ha asegurado que el Gobierno regional no espera una mayor demanda del Levante tras las últimas borrascas porque las derivaciones están “regladas”.
Gómez ha realizado estas declaraciones antes de inaugurar en Toledo el II Seminario Canteras, Bio-Geodiversidad y Desarrollo Rural, donde ha defendido que la derivación de agua al Levante responde a unas reglas de explotación vigentes que, aunque no son del agrado del Ejecutivo autonómico, establecen los volúmenes de desembalse en función del nivel de los embalses.
La consejera ha subrayado que a la Junta le gustaría que esas reglas “ya se hubiesen modificado” para evitar situaciones como la actual, con los embalses en nivel 1 y la posibilidad de autorizar un trasvase mensual de 60 hectómetros cúbicos.
Gestión del trasvase y reglas de explotación
“A nosotros lo que nos gustaría es que ya se hubiesen modificado las reglas de explotación y que no estuviésemos en una situación como la que encontramos ahora mismo”, ha afirmado, recordando que el pasado mes de marzo ya están firmados 27 hectómetros cúbicos y que, en caso de aprobarse un nuevo envío de 60 hectómetros cúbicos, no podría producirse antes de abril, cuando se reúna la Comisión de Explotación del trasvase.
Será en esa reunión, ha explicado, cuando se determine el volumen definitivo “dependiendo de la situación en la que se encuentren los embalses”.
Gómez ha insistido en que los embalses de cabecera no deben concebirse únicamente como infraestructuras para enviar agua al trasvase, sino también como un recurso clave para el desarrollo socioeconómico de la cuenca cedente, en referencia a Castilla-La Mancha. “Es lo más importante”, ha remarcado.
En este sentido, ha lamentado que a día de hoy no esté suficientemente claro cuál es el volumen de desembalse adecuado ni si las demandas están “suficientemente acompañadas” por las necesidades de la cuenca cedente.
“No pensar que es una mina de oro”
La titular de Desarrollo Sostenible ha asegurado que su departamento trabaja aportando documentación técnica para demostrar que los embalses de cabecera pueden gestionarse de forma “muchísimo más sostenible”.
“No solo pensar: tengo una mina de oro y voy a ver cómo la dilapido”, ha señalado, rechazando una visión que, a su juicio, prioriza el envío masivo de recursos frente a la planificación a largo plazo.
Bajo su punto de vista, no se trata de “dilapidar todo y el que venga detrás que se busque la vida”, sino de organizar mejor cómo deben gestionarse los trasvases y de qué manera se garantiza el equilibrio entre territorios.
Finalmente, ha añadido que el Levante, en lugar de “aplaudir” la posibilidad de mayores envíos tras el aumento de reservas por las lluvias, debería “organizarse mejor” para disponer de recursos más cercanos, “como es el mar”, en alusión a alternativas como la desalación.
Cabañeros y la visita de eurodiputados
En otro orden de asuntos, la consejera se ha referido a la visita de varios eurodiputados al Parque Nacional de Cabañeros, asegurando que el Gobierno regional “no entiende muy bien el sentir” de esa iniciativa y defendiendo que son los titulares de fincas privadas quienes deben presentar los planes para el control de ungulados.
Gómez ha explicado que en el Parque Nacional de Cabañeros solo el seis por ciento de la superficie es pública, siendo el resto de titularidad privada, por lo que la responsabilidad directa sobre gran parte del territorio recae en sus propietarios.
“La responsabilidad en este caso es de la Administración General del Estado, que es quien gestiona el seis por ciento del Parque Nacional. El resto corresponde a los particulares”, ha indicado, añadiendo que estos disponen de instrumentos “perfectamente tipificados” para llevar a cabo el control de ungulados.
Planes de control de ungulados
La consejera ha detallado que el Ejecutivo autonómico está trabajando en la aprobación de los planes de control de ungulados que se están presentando a título particular. Incluso, ha señalado, ya ha habido “algún propietario” que ha firmado un convenio tanto con la Administración General del Estado como con el Gobierno regional para que se apruebe su plan y ejercer un control sobre la población de caza mayor en sus fincas.
Aunque ha agradecido la visita de los parlamentarios europeos —“siempre es positivo que pisen el terreno y conozcan mejor lo que sucede en los territorios”—, ha pedido que revisen la situación “con ojos críticos” y analicen exactamente qué ocurre, evitando generalizar problemas puntuales.
Gómez ha defendido que Cabañeros es “uno de los parques más emblemáticos” del centro de la Península Ibérica y que en él se están desarrollando numerosas acciones para proteger este espacio natural.
No obstante, ha insistido en que lo más importante es que los propietarios de fincas privadas presenten sus planes de control y que tanto la Administración General del Estado como las comunidades autónomas valoren si cumplen los requisitos necesarios.
El objetivo final, ha concluido, es reducir la población de ciervos en aquellas zonas donde exista una sobrepoblación que pueda estar causando daños a la flora y a otras especies de fauna de este enclave emblemático.