Un cambio posible para CLM
Un cambio posible para Castilla-La Mancha desde un prisma progresista
Dicen que nuestra tierra es un lugar donde las tradiciones y las costumbres nos empujan a ser meros guardianes de las esencias de un tiempo pasado; una época donde fuimos territorio de nobles, hidalgos y cunas de buen abolengo, con señores reinando sobre latifundios trabajados por un campesinado humilde y desposeído. Yo me niego a aceptar que Castilla-La Mancha siga arrastrando los estigmas del inmovilismo o siendo el blanco de chanzas y chistes fáciles que caricaturizan a provincias como Albacete. Nuestra realidad es radicalmente distinta.
Me niego, con la misma firmeza, a resignarme a tener políticos sin altura de miras. Líderes que utilizan nuestra comunidad como un simple ariete contra otras autonomías en lugar de proyectarla como una verdadera fuente de oportunidades, desterrando de una vez por todas los debates estériles que nos empequeñecen como sociedad.
Parálisis autonómica frente al impulso estatal
Es incuestionable que hemos avanzado en la creación de empresas y en la consolidación de un tejido productivo que ha permitido expandir el PIB paulatinamente. Sin embargo, la gestión del Ejecutivo autonómico desluce este esfuerzo. Hoy crecemos más por el empuje de las políticas del Gobierno Central y la inyección de los fondos europeos que por la pericia de una Junta de Comunidades desgastada.
Para colmo de males, Emiliano García-Page ha convertido nuestra tierra en una zona de constante discordia en lugar de concordia. No nos merecemos esta parálisis institucional cuando contamos con un capital humano extraordinario, plenamente capacitado para liderar el crecimiento en todos los ámbitos.
El panorama se vuelve aún más desolador al mirar a la acera de enfrente. Contamos con una oposición tan estéril como pueril, incapaz de aportar una sola alternativa constructiva más allá de las sonrisas de quien no comprende la complejidad de la gestión pública, liderada por un perfil tan improductivo como el de Paco Núñez.
La necesidad inapelable de un relevo
Ni un modelo ni el otro sirven a los intereses del futuro. Emiliano García-Page se muestra hoy como un político amortizado, disruptivo y problemático, cuyas constantes salidas de tono traicionan los principios fundamentales de la socialdemocracia moderna. Ha dejado de ser ese líder capaz de cohesionar a la militancia socialista, abriendo un debate tan incómodo como urgente: la necesidad imperiosa de dar un giro total a las políticas del PSOE en nuestra región. Esto pasa de forma inexorable por renovar el proyecto y articular una candidatura que conecte de verdad con el sentir de la calle.
Como militante, no puedo dejar de reprochar sus reacciones de este mismo miércoles. Tras escuchar al secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su entrevista en Mañaneros 360 conducida por Jesús Cintora y Esther Palomera, Emiliano García-Page ha vuelto a salir a la palestra para desgastar las alianzas parlamentarias que sostienen los avances sociales del país. Por ello, le exijo al presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha respeto a formaciones políticas como EH-Bildu. Este partido está demostrando una utilidad real para la mayoría de los españoles a través de la negociación de políticas públicas, resultando bastante más constructiva para la gobernabilidad que sus declaraciones desestabilizadoras o el bloqueo sistemático de la derecha y la extrema derecha de PP y Vox.
En el seno de nuestras agrupaciones, muchos compañeros me hablan con acierto de la conveniencia de una salida negociada y de consenso. Un acuerdo que evite un proceso de primarias que pudiera reabrir heridas orgánicas a menos de un año de las elecciones autonómicas. No les falta parte de razón. Sin embargo, las pregunta clave son otras: ¿está Emiliano García-Page dispuesto a dar un paso al lado por el bien del partido? ¿La actual Ejecutiva Regional del PSOE de Castilla-La Mancha estaría dispuesta a aceptar este escenario?
De no ser así, deberemos apelar a la militancia e ir a primarias algo que a mí jamás me ha dado miedo porque tener miedo a la democracia nunca puede ser una opción para un socialista. Llegados a este punto, quisiera recordar a todos y cada uno de los miembros de la ejecutiva regional empezando por Emiliano García-Page, secretario general, y por Sergio Gutiérrez Prieto, secretario de organización regional, que quienes mandamos en el partido somos los militantes. Punto.
Ojalá acertemos con la persona que encabece la lista del PSOE en nuestra región. De lo contrario, nos situaremos a las puertas de uno de los mayores episodios de retroceso político y social de nuestra comunidad autónoma. Estamos a tiempo de evitarlo.
El problema evidente es que, a tenor de lo que observo en la calle hablando con los votantes socialistas, Emiliano García-Page ya no es la persona que merezca encabezar la candidatura del PSOE en la cita electoral de 2027. Por ello, creo que es el momento de que dé un paso al lado antes de que sea tarde y el daño para este proyecto sea irreversible.
Su continua deslealtad no debe tener un pase más por parte de la militancia y de Ferraz.