El verdadero motor de CLM

Lo que Emiliano García-Page no te cuenta: el verdadero motor de Castilla-La Mancha

El relato oficial que la dirección del PSOE de Castilla-La Mancha difunde masivamente dibuja una región idílica: una autonomía que supuestamente bate récords macroeconómicos gracias a un "milagro de gestión" exclusivo de Emiliano García-Page. 

Sin embargo, al abrir los libros de cuentas de la Intervención General del Estado, las auditorías de la Cámara de Cuentas y las estadísticas sectoriales, la realidad es radicalmente distinta. Castilla-La Mancha no experimenta ningún milagro regional; está sostenida financieramente por una inyección histórica y sin precedentes del Gobierno de España de Pedro Sánchez y de la Unión Europea. 

Mientras el discurso oficial del Gobierno Regional se centra de forma estéril en marcar distancias con el proyecto federal y buscar el aplauso de los marcos conservadores, los datos contables demuestran que es el "escudo social" de la Moncloa el que evita el colapso de nuestra tierra.

El mito de la independencia económica de la Junta se desmorona ante el último informe de la Cámara de Cuentas de Castilla-La Mancha. La dependencia de los fondos exteriores es absoluta: el 58% de todo el presupuesto de la Junta procede directamente del Sistema de Financiación Autonómica controlado por el Gobierno central. 

A esto se suma un 8,48% de recursos inyectados por la Unión Europea (fondos estructurales FEDER y NextGenerationEU) y un alarmante 24,40% cubierto mediante endeudamiento público. Lo que produce la Junta por sí misma a través de tributos propios, tasas y precios públicos es una cifra residual. 

Tanto es el desajuste que la propia Cámara de Cuentas aplicó un varapalo contable al Ejecutivo regional, rebajando en 48,2 millones de euros el resultado presupuestario positivo que la Junta había presentado originalmente en sus balances.

Para calibrar la magnitud del soporte de la Moncloa, los datos oficiales de la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha, basados en las auditorías de la Secretaría de Estado de Hacienda, ofrecen una comparación histórica inapelable. Bajo el mandato de Pedro Sánchez, la región ha recibido un montante acumulado de más de 46.000 millones de euros. 

Esta cantidad masiva incluye los recursos del sistema ordinario de financiación y fondos extraordinarios de cohesión. Supone, en la práctica, 12.500 millones de euros más de lo que percibió la región bajo el Ejecutivo del Partido Popular de Mariano Rajoy; lo que representa un incremento neto del 40,5%. 

Las entregas a cuenta anuales directas del Ministerio de Hacienda han tocado su techo histórico al alcanzar los 7.445 millones de euros en un solo ejercicio, frente a los apenas 4.900 millones anuales de la etapa del PP.

La gran contradicción política y moral para la militancia de izquierdas es constatar cómo, disponiendo de 12.500 millones de euros extra en la caja de la Junta, los indicadores sociales sitúan a Castilla-La Mancha en el furgón de cola del bienestar en España. 

Según el informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN), el 34,2% de la población regional —719.000 personas— está en riesgo de pobreza o exclusión social, siendo la segunda comunidad autónoma con mayor índice de pobreza de todo el país. Además, el 43,4% de los niños y jóvenes sufre este riesgo. 

La Red EAPN denuncia abiertamente que la Junta aprovechó el Ingreso Mínimo Vital del Estado para desmantelar el 93% de las ayudas de su propia Renta Mínima autonómica, pasando de proteger a 10.000 familias a poco más de 700, con el único fin de ahorrar fondos propios en lugar de complementar la ayuda estatal.

En los servicios públicos básicos, la inyección estatal tampoco se traduce en mejoras estructurales. El Ministerio de Sanidad sitúa de forma crónica a Castilla-La Mancha a la cabeza del país con tiempos medios de espera para operarse que superan los 140 días, reteniendo a más de 36.000 pacientes. Para maquillar el colapso, el SESCAM deriva de forma sistemática millones de euros a clínicas privadas concertadas. 

Al mismo tiempo, en educación, los sindicatos denuncian que la Junta mantiene blindadas las ratios neoliberales de 30 alumnos por aula en la ESO y 32 en Bachillerato. Son las mismas ratios y deficiencias heredadas directamente de los recortes del PP del año 2012. 

Desgraciadamente, la realidad demuestra que el cambio espectacular que necesitaba nuestra tierra no se ha dado; la diferencia real entre la etapa de María Dolores de Cospedal y la gestión actual es pírrica si se compara con los recursos históricos de los que se ha dispuesto. El listón no puede estar en hacerlo algo mejor que la derecha, sino en transformar la región por completo.

El dato que quiebra por completo el relato oficial es el exilio laboral. El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) sitúa a Castilla-La Mancha como la segunda comunidad con el peor saldo neto negativo en movilidad geográfica de toda España, con una pérdida de 57.244 contratos que registra una fuga masiva de trabajadores hacia la Comunidad de Madrid. 

Nuestra región asume el coste de criar y educar a su juventud para terminar exportando su fuerza laboral debido a la falta de empleos estables y a la flagrante negativa de la Junta a aplicar la Ley de Vivienda estatal para frenar los alquileres, lo que hunde la tasa de emancipación juvenil a un pírrico 11,2%, según el Consejo de la Juventud de España. 

Frente a esta parálisis regional, es la agenda federal del PSOE la que sostiene a las familias mediante las subidas del SMI, la reforma laboral, la revalorización de las pensiones y medidas directas como las becas del Ministerio de Educación para más de 43.000 estudiantes de la región o la gratuidad de los abonos de transporte.

Quien intente negar esta realidad no me estará rebatiendo a mí: estará rebatiendo las estadísticas oficiales del propio Gobierno de España y de los auditores públicos. Y es que, por desgracia, Emiliano García-Page ha demostrado no ser un líder abierto a escuchar las críticas de los suyos. 

Elevo esta queja a los medios de comunicación porque es, literalmente, la única vía que nos dejas para poder hacerlo. Y aclaro con total rotundidad que no hablo por mí: ni he buscado, ni busco, ni buscaré jamás ningún tipo de interés personal en forma de cargo público u orgánico. El sillón no es algo que me haya movido nunca; el cargo no hace a la persona ni es lo verdaderamente importante.

A mí lo que me mueve —y lo que nos mueve a muchos— es el socialismo transformador, el socialismo útil, el de ideas y realidades palpables que cambian el mundo y hacen la vida de los trabajadores más digna, más humana y más posibilista. Ese es el socialismo real. 

Por desgracia, en la gestión de Emiliano García-Page veo mucha pandereta, mucha publicidad institucional y mucha verborrea mediática, pero luego los datos fríos del desempleo, la pobreza y las listas de espera demuestran que los hechos van por otro camino.

Todo esto alimenta cada día más mi pesimismo y la nula confianza que me despiertan tanto Emiliano García-Page como el PP y Vox en Castilla-La Mancha. Escribo estas líneas con total indignación, tristeza y una profunda preocupación porque constato a diario una realidad incontestable en la calle. 

Quienes votan al PSOE en nuestra región lo hacen divididos en tres realidades muy claras: primero, los socialistas de toda la vida, de carné o de principios, que votan al puño y a la rosa con orgullo; segundo, aquellos ciudadanos que recurren al voto del miedo, apoyando nuestras siglas simplemente porque no quieren ver gobernar al PP y a Vox. 

Y tercero, un amplio sector que, aun sintiéndose de izquierdas, está profundamente descontento con el PSOE de la región pero entiende que la ley electoral penaliza la división, por lo que votar a otras fuerzas progresistas minoritarias equivaldría a tirar su papeleta a la basura. 

Ninguno de estos tres perfiles vota convencido por la gestión o la figura de Emiliano García-Page, y eso es algo que debería encender todas las alarmas en la cúpula. En la calle el clamor es evidente; los vecinos me repiten "con Emiliano no", me preguntan cuándo se le va a exigir responsabilidades orgánicas o cuestionan directamente si este presidente es de verdad del PSOE o si comparte más principios con la oposición.

Mi nombre no importa; me da exactamente igual estar o no estar en una foto o en una reunión. Lo que me importa es la total ausencia de un líder regional capaz de bajarse del coche oficial y acercarse, aunque sea una vez al año, a las agrupaciones locales a escuchar a la gente. 

Escribo esto por solidaridad con tantos compañeros y compañeras anónimos que no tienen la facilidad para expresarse en artículos de prensa, o que no están tan metidos en el día a día de la fontanería política, pero que aman estas siglas y sólo piden el derecho a debatir libremente en una reunión puntual en su pueblo o ciudad. 

Menos mal que en Castilla-La Mancha aún nos quedan faros de democracia interna como la agrupación del PSOE de Toledo capital, un espacio vivo donde todavía hay reuniones, donde se debate de verdad y donde la militancia puede expresarse. Desgraciadamente, esto es una excepción: en gran parte de la región, demasiadas agrupaciones locales permanecen cerradas a calicanto, convertidas en despachos de asentimiento inercial.

Ante ese aislamiento de la cúpula, acudo a la prensa local. Lo hago por una convicción profunda que comparto con la base histórica de este partido: porque para mí, y para muchos, el socialismo sigue siendo, por encima de todo, libertad. Y la libertad empieza por tener la valentía de ser la voz de los que no la tienen y exigirle de frente al poder una escucha real para poder transformar nuestra tierra. 

Por favor, hagan llegar este texto a la Ejecutiva Regional y a compañeros como Pablo Bellido o Darío Dolz, a ver si se ilustran y asumen de una vez en qué nos afecta positivamente la gestión del Gobierno central al que tanto atacan e ignoran. Un Ejecutivo, el de la nación, que no tendrá la culpa de derrota electoral alguna pues, que yo sepa, Pedro Sánchez no gobierna ni Cuenca ni Castilla-La Mancha. 

Por eso, y contestando al secretario de Organización del PSOE de Castilla-La Mancha ante las declaraciones oficiales afirmando que García-Page es el único y mejor candidato posible, creo sinceramente que está bastante equivocado. Me molesta profundamente ver cómo se pasa el día con Paco Núñez en la boca, repitiendo su nombre de forma sistemática y aburrida. 

La política, cuando se ostenta la responsabilidad de gobernar, no consiste en hacerle la oposición a la oposición ni en pedir el voto argumentando que el rival es peor o agitando el viejo espantapájaros de "cuidado, que llegan los otros". Ese es un discurso que la ciudadanía ya no compra, no se traga y termina echándote a la cara. 

La verdadera razón para votar al PSOE debe nacer de una gestión propia excelente, transformadora y demostrable, no del miedo al contrario. Lo mínimo que debería hacer la dirección es escuchar a la calle, porque dentro de esa misma calle está la militancia y muchos no compartimos sus palabras. 

Y mientras constato esto, veo con perplejidad cómo Emiliano García-Page sigue hablando mal y a destiempo de un asunto en el que no tiene competencias como es el de Ceuta, haciendo el juego a marcos que no nos pertenecen. Quizás ha llegado la hora de que alguien lo diga, aunque sea yo respondiendo exclusivamente por mí. 

No me manda, ni me guía, ni me ordena absolutamente nadie; jamás lo permitiría y si repite como candidato Emiliano García-Page, por desgracia habrá que taparse la nariz mientras metemos el voto en la urna. Una pena.

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