Rodolfo Sancho confiesa tras año y medio oculto: abandona a Daniel en prisión

El padre del asesino de Edwin Arrieta ha roto su silencio y ha hablado muy claro de la relación actual con su hijo y del porqué de su no regreso a Tailandia.
En el fotomontaje en imágenes de archivo Silvia Bronchalo, Daniel Sancho y Rodolfo Sancho
En el fotomontaje en imágenes de archivo Silvia Bronchalo, Daniel Sancho y Rodolfo Sancho

Según recoge EsDiario, el caso Daniel Sancho sigue sacudiendo a la opinión pública española, pero ahora es su padre quien vuelve al foco mediático con una revelación que no ha pasado desapercibida. Rodolfo Sancho ha explicado el motivo por el que lleva más de un año sin visitar a su hijo en la cárcel de Tailandia, una decisión que vuelve a poner en primer plano la compleja estrategia de la familia en uno de los procesos judiciales más mediáticos de la última década.

Desde el asesinato del cirujano colombiano Edwin Arrieta en agosto de 2023, el actor se convirtió en un protagonista involuntario del drama, acompañando a su hijo en los primeros compases del proceso y defendiendo públicamente su presunción de inocencia. Sin embargo, el paso del tiempo y la evolución del caso han ido marcando distancias.

Según ha explicado el propio Rodolfo Sancho, su ausencia en la prisión tailandesa no responde a un abandono personal, sino a una decisión estratégica y emocional. El actor sostiene que las visitas constantes pueden ser contraproducentes en el proceso judicial y que, además, la situación psicológica y mediática es extremadamente compleja. Su presencia, asegura, podría añadir más presión a Daniel en un entorno ya marcado por la vigilancia internacional y el escrutinio mediático constante.

En el entorno del actor se insiste en que el contacto con su hijo se mantiene por otras vías, y que la estrategia legal se centra en evitar movimientos que puedan ser utilizados en su contra durante el proceso judicial. Y coincide, tal y cómo hemos contado en ESdiario, con la aparición a escena de la madre de Daniel, Silvia Brochalo, que por dinero concedió dos entrevistas a ¡De Viernes! de Telecinco.

El asesinato de Edwin Arrieta, que conmocionó a España y América Latina, sigue siendo objeto de debate mediático, documental y judicial. Daniel Sancho fue detenido tras confesar los hechos, que incluyeron el descuartizamiento del cuerpo, y el caso ha sido objeto de un seguimiento global sin precedentes.

En ese contexto, cualquier movimiento de la familia es interpretado bajo una lupa política, mediática y social. La figura de Rodolfo Sancho ha oscilado entre el padre que intenta proteger a su hijo y el personaje mediático que ha participado en entrevistas y documentales, alimentando también la controversia pública.

La explicación del actor ha dividido a la opinión pública. Para algunos, se trata de una estrategia comprensible en un caso judicial extremadamente sensible. Para otros, el distanciamiento físico con su hijo en prisión proyecta una imagen fría que contrasta con el discurso público de apoyo incondicional.

En cualquier caso, el silencio y las ausencias pesan. En un caso donde cada gesto se interpreta como una declaración política, mediática o moral, la decisión de no visitar a Daniel durante más de un año se convierte en un mensaje en sí mismo.

El caso Sancho no es solo un proceso judicial, sino una tragedia familiar expuesta a la mirada mundial. La figura del padre, atrapado entre la defensa pública, la estrategia legal y el juicio social, resume el drama de una historia que sigue sin cerrarse.

Rodolfo Sancho ha querido marcar distancias sin romper vínculos, pero su explicación llega en un momento en que el interés mediático vuelve a dispararse. Y en una España que sigue pendiente del juicio, cualquier palabra del actor se convierte en munición para el debate público.

Porque en el caso Daniel Sancho, el silencio nunca ha sido realmente silencio. Y cada ausencia, cada gesto y cada declaración forman parte de un relato que todavía está lejos de su desenlace final.

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