Navahermosa recupera a su vecino muerto en Ezkaba tras 83 años

El Instituto Navarro de la Memoria y la Sociedad de Ciencias Aranzadi han exhumado esta semana junto al Fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba (Navarra), los restos de Mariano Sánchez Menor, jornalero natural de Navahermosa (Toledo) que falleció preso el 25 de marzo de 1943 con tan solo 28 años, enfermo de tuberculosis.

Su hijo, Mariano Sánchez Gómez, promotor de la exhumación, ha podido inhumar a su padre 83 años después en el cementerio de Navahermosa, la localidad toledana de la que Sánchez Menor nunca regresó tras ser capturado por los sublevados en abril de 1938 durante la Guerra Civil.

Navahermosa recupera a su vecino muerto en Ezkaba tras 83 años
Navahermosa recupera a su vecino muerto en Ezkaba tras 83 años

El Departamento de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera del Gobierno de Navarra, a través del Instituto Navarro de la Memoria y con el trabajo técnico de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, exhumó esta semana los restos mortales de Mariano Sánchez Menor en el Cementerio de las Botellas, ubicado en la ladera norte del monte Ezkaba, junto al Fuerte de San Cristóbal, en el término municipal de Berrioplano (Navarra). La exhumación se realizó a solicitud de su familia, y culminó con el traslado de sus restos al cementerio de Navahermosa (Toledo), donde fue inhumado 83 años después de su muerte.

Sánchez Menor era jornalero y militante de las Juventudes Socialistas. Tenía 28 años cuando murió. Estaba casado con Rita Gómez, con la que tuvo un hijo que apenas pudo conocer. Ese hijo, Mariano Sánchez Gómez, ha sido el promotor de la exhumación y quien ha podido, por fin, dar sepultura a su padre en el pueblo de donde era oriundo.

Una vida truncada por la sublevación

A Sánchez Menor le sorprendió el golpe militar de julio de 1936 mientras realizaba el servicio militar en un regimiento de infantería que respetó su adhesión al poder legalmente constituido, la II República. Permaneció en el bando republicano hasta que fue capturado por los sublevados en abril de 1938. Poco después fue sometido a un consejo de guerra celebrado en Plasencia (Cáceres), que lo condenó a 25 años de reclusión mayor por el delito de "adhesión a la rebelión", una acusación que, en la lógica invertida del régimen franquista, aplicaban quienes se habían sublevado contra el orden constitucional a quienes lo habían defendido.

Su periplo penitenciario no se conoce por completo. Sí consta que estuvo recluido en el Fuerte de San Cristóbal entre junio y noviembre de 1939, tras lo cual fue trasladado a la prisión central de Orduña (Bizkaia) y al Hospital Penitenciario de El Carmelo, en Bilbao. El 22 de diciembre de 1941 regresó al Fuerte de San Cristóbal, donde falleció el 25 de marzo de 1943, víctima de la tuberculosis, enfermedad que se cebó con centenares de presos en aquellas condiciones.

El Cementerio de las Botellas

Sánchez Menor fue enterrado en el llamado Cementerio de las Botellas, un espacio construido en la ladera norte del monte Ezkaba precisamente para dar solución al alarmante número de muertes que se producían en el fuerte. La escasísima alimentación, la humedad, el frío, la falta de higiene y las plagas generaron una mortandad sin precedentes, con las enfermedades infecciosas —y en especial la tuberculosis— como causa principal de defunción. La mayoría de los presos eran varones jóvenes que, en condiciones normales, nunca habrían llegado a enfermar de gravedad.

En un primer momento, los fallecidos eran enterrados en los cementerios de las pequeñas localidades de la Cendea de Ansoáin, hasta que la falta de espacio obligó a las autoridades militares a habilitar un cementerio propio junto al fuerte. A partir de mayo de 1942 y hasta el 3 de julio de 1945, un total de 131 presos fueron sepultados en ese lugar. Su nombre singular —Cementerio de las Botellas— proviene de la práctica del capellán del fuerte, que introducía los datos personales de cada difunto en una botella de vidrio que colocaba entre sus piernas antes de darles sepultura. Gracias a esa costumbre, la mayoría de las víctimas han podido ser identificadas décadas después, entre ellas Mariano Sánchez Menor.

Una campaña de recuperación iniciada en 2007

Las labores de exhumación en este enclave arrancaron en 2007, impulsadas por la Asociación Txinparta-Fuerte de San Cristóbal Red de Memoria Colectiva, la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA 36) y la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Ese primer año se recuperaron cinco cuerpos; en 2010, otros 37; dos más en 2012 y uno en 2013. A los 45 presos exhumados durante aquella primera fase se añaden ahora tres casos más: Francisco Mira Pons, en agosto de 2023; Antonio Ferrer Molina, en noviembre de 2024; y, esta semana, Mariano Sánchez Menor.

El Instituto Navarro de la Memoria ha subrayado la importancia de la colaboración ciudadana en este proceso, tanto para la localización de posibles fosas como para encontrar familiares de represaliados cuyos perfiles genéticos puedan permitir nuevas identificaciones. La historia de Sánchez Menor, un jornalero toledano que salió a hacer la mili en 1936 y nunca volvió a casa, es también la historia de miles de familias de Castilla-La Mancha que aún esperan noticias de los suyos.

Familiares de Manuel Sánchez en el lugar de la exhumación

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