La Archidiócesis de Toledo impulsa su Sínodo con las XIV Jornadas de Pastoral

Las XIV Jornadas Diocesanas de Pastoral han congregado a más de 300 participantes en Toledo para profundizar en el proceso sinodal como vía de renovación espiritual y revitalización de la Iglesia diocesana.
La Archidiócesis de Toledo impulsa su Sínodo con las XIV Jornadas de Pastoral
La Archidiócesis de Toledo impulsa su Sínodo con las XIV Jornadas de Pastoral

Las XIV Jornadas Diocesanas de Pastoral se han celebrado los días 30 y 31 de enero en Toledo, con sedes en el Colegio Diocesano “Nuestra Señora de los Infantes” y la Parroquia de San Julián, reuniendo a más de 300 personas procedentes de todas las realidades de la Archidiócesis de Toledo. El encuentro ha congregado a sacerdotes, miembros de la vida consagrada y laicos en el marco del XXVI Sínodo Diocesano, con el objetivo de reflexionar y profundizar en el proceso sinodal como instrumento de renovación espiritual y revitalización eclesial.

Desde la organización se ha destacado que estas jornadas constituyen un tiempo privilegiado de discernimiento, orientado a descubrir lo que el Espíritu Santo suscita en la Iglesia de Toledo ante los desafíos actuales. En este sentido, se reafirmaron las bases y actitudes fundamentales del proceso sinodal, entendido como un camino de comunión, formación, oración y convivencia que busca fortalecer la vida pastoral de toda la Archidiócesis.

Llamamiento a “caminar juntos con Cristo”

La inauguración de las jornadas estuvo presidida por el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, quien estuvo acompañado por el obispo auxiliar y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Francisco César García Magán. Durante su intervención, el arzobispo animó a los participantes a “caminar juntos con Cristo, volviendo al amor primero”, recordando que “la sinodalidad está en la Iglesia desde el primer momento” y forma parte de su identidad más profunda.

La sinodalidad como modo de ser Iglesia

El ponente principal de esta edición ha sido Luis Marín de San Martín, subsecretario del Sínodo de los Obispos, quien el sábado presentó el Documento Final del Sínodo y ofreció orientaciones para su aplicación en la Archidiócesis de Toledo. El prelado subrayó que el proceso diocesano coincide con la fase de implementación del Sínodo universal y afirmó que la sinodalidad “es un modo de ser Iglesia, la Iglesia de Jesús”, teniendo como modelo la Trinidad.

En sus intervenciones, monseñor Marín de San Martín advirtió de que ante el Sínodo se puede ser “muro o cauce”, alertando de que “podemos frustrar la gracia de Dios siendo muros”. En cambio, señaló que este camino de renovación espiritual conduce a participar en Cristo y en la comunión con los hermanos, asentándose sobre tres claves fundamentales: comunión, participación y misión.

Asimismo, insistió en la importancia de leer y profundizar en el Documento Final, al considerarlo fruto de “escucha, participación y magisterio pontificio”. Definió el proceso sinodal como “un acontecimiento del Espíritu Santo” que requiere humildad, recordando que “solo el corazón humilde es capaz de abrirse a las maravillas de Dios”. También animó a cuidar la dimensión orante para que la oración comunitaria “empape todo” y permita escuchar la pregunta del Espíritu: “¿Qué quiere el Señor de nosotros hoy?”.

Impulso misionero y atención a las periferias

El subsecretario del Sínodo subrayó que “la sinodalidad no es un fin en sí mismo”, sino que debe remitir a la misión y a la evangelización, impulsando a la Iglesia a “salir a los márgenes”. Para ello, consideró imprescindible la formación en todos los niveles, el cuidado de los sacramentos de iniciación cristiana y la renovación de lenguajes y presencias.

En referencia específica al Sínodo Diocesano de Toledo, recalcó que debe ser un instrumento de revitalización en el que la caridad sea la clave, sin olvidar a los pobres ni a quienes viven en la periferia. En este contexto, desglosó los cuatro principios que deben guiar el proceso: el todo es superior a la parte; el tiempo es superior al espacio; la unidad prevalece sobre el conflicto; y la realidad es más importante que la idea. También señaló a la parroquia como lugar privilegiado para realizar una lectura orante de los signos de los tiempos.

Monseñor Marín concluyó alertando frente al peligro del pesimismo, la tentación de la rutina y las opciones de retaguardia, animando a recuperar posiciones de vanguardia fundamentadas en la fuerza del Espíritu. Según indicó, solo así será posible un entusiasmo vocacional, un testimonio dinámico y creativo de la fe y una Iglesia creíble en el momento actual de la historia.

Actividades litúrgicas y culturales

Tras las ponencias, el salón de actos del Colegio “Nuestra Señora de los Infantes” acogió el musical “Más Allá”, dirigido por Rogelio Cabado, una obra de 20 minutos creada para conmemorar el centenario del instituto secular Alianza en Jesús por María. El musical busca conectar con las inquietudes de los jóvenes a través de una historia de esperanza y búsqueda de la felicidad.

El sábado se celebró también la Santa Misa, amenizada por los Cantos de la Capilla Diocesana, en la que el arzobispo de Toledo destacó que la Iglesia de Toledo es una de las que más ha potenciado históricamente los concilios y los procesos sinodales.

Una jornada inicial marcada por el testimonio

Las jornadas comenzaron el viernes con la mesa redonda “Luces de Esperanza”, en la que compartieron su testimonio realidades como el Colegio de la Consolación, Familia Anawin, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, los Retiros de Emaús y la Parroquia de San Juan de la Cruz. Tras la Eucaristía en la Parroquia de San Julián, se celebró una Hora Santa organizada por los jóvenes de la Archidiócesis.

En el cierre de la jornada, el delegado episcopal del Sínodo Diocesano, don Enrique del Álamo, informó de la existencia de 450 grupos sinodales en la Archidiócesis, integrados por personas que “creen que la sinodalidad no es un eslogan, sino el camino que Dios quiere: escuchar y caminar juntos con Cristo”.

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