Acusados de explotación sexual niegan coacciones y dicen que todo fue voluntario

Los seis acusados por presunta trata y explotación sexual de mujeres colombianas han negado los hechos en el inicio del juicio en la Audiencia Provincial de Toledo. Afirman que las víctimas ejercían la prostitución por decisión propia, sin control ni coacciones, y que solo mediaron en ayudas económicas y alquileres de habitaciones.
Los acusados por explotación sexual en Toledo durante el juicio en la Audiencia Provincial - EP
Los acusados por explotación sexual en Toledo durante el juicio en la Audiencia Provincial - EP

El juicio por presunta explotación sexual y trata de seres humanos que se celebra en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Toledo ha arrancado con todos los acusados negando las acusaciones y defendiendo que las mujeres actuaron en todo momento de manera independiente.

Los acusados rechazan cualquier coacción y aseguran que las mujeres actuaban libremente

Los seis procesados —O.O.O.R., J.J.R., A.K.P.N., G.A.O.G., L.M.M.L. y J.A.F.M.— negaron haber traído a varias mujeres desde Colombia a España para explotarlas sexualmente. Defendieron que quienes ejercían la prostitución lo hacían “por voluntad propia” y gestionaban de manera autónoma su actividad.

El primero en declarar fue O.O.O.R., quien dijo conocer a algunas de las víctimas porque eran amigas suyas. Afirmó haber prestado dinero para el viaje a “una o dos” mujeres, sin exigirles ningún incremento en la devolución. Sostuvo que todas ellas ya ejercían la prostitución en Colombia y que, una vez en España, alquilaban habitaciones sin que él supiera en detalle su actividad. Según su versión, ellas mismas publicaban los anuncios en Internet y “era su decisión” continuar con la prostitución.

Explicó que las únicas normas del piso se referían a la limpieza, evitar ruidos y no consumir drogas. Aseguró que cada mujer tenía llaves del domicilio y plena libertad de entrada y salida. También rechazó que en un piso anterior en Algeciras se ejerciera la prostitución, como sostiene la Fiscalía. Sobre los más de cien gramos de cocaína hallados en el inmueble de Toledo, reconoció ser el propietario de la droga, pero negó que estuviera destinada a la venta o a las mujeres que ejercían.

La acusada A.K.P.N., pareja de O.O.O.R., admitió que en el piso de la Avenida del Río Boladiez se ejercía la prostitución, del que ella figuraba como titular del contrato. Sin embargo, rechazó haber gestionado pagos al principal acusado, tal como indicaron las víctimas, y afirmó no tener trato con ellas ni conocimiento de los billetes de avión. Sobre la droga incautada, dijo que sabía que su pareja consumía cocaína, pero desconocía la cantidad.

Declaraciones sobre la llegada desde Colombia

El acusado J.J.R., hermano de O.O.O.R., reconoció haber vivido con él en un piso de la calle Guadarrama. Relató que cuando volvió de Colombia trajo consigo a su pareja de entonces, una joven de 17 años que ejercía la prostitución en su país, pero aseguró que la trasladó por motivos sentimentales y no para continuar con la actividad. Afirmó haber pagado el billete de avión y negó cualquier deuda con su hermano. “La que es puta es puta y se basta sola. Es falso que yo le obligara”, declaró. Dijo dedicarse exclusivamente a la música durante su estancia en España y atribuyó la denuncia de la joven a problemas sentimentales.

Por su parte, G.A.O.G., que ejercía la prostitución en el piso de la Avenida Boladiez, relató que cada mujer tenía una habitación individual y pagaba según el tiempo de estancia. Aseguró no controlar la actividad de nadie y justificó que ayudaba en tareas domésticas por iniciativa propia. Insistió en que todas gestionaban su publicidad en Internet de manera autónoma y que nunca hubo presiones. Respecto a la droga, afirmó que eran los propios clientes quienes la aportaban.

Los acusados L.M.M.L. y J.A.F.M. declararon haber residido en el piso de Algeciras alquilado por O.O.O.R. La primera negó que allí se ejerciera la prostitución, aunque reconoció haber conocido a algunas de las víctimas. El segundo aseguró que mientras él vivió en ese piso “no fue nadie” a prostituirse, aunque sí conocía a dos de las mujeres, una procedente de Colombia y otra vista en el inmueble “de paso”.

La primera víctima admite el préstamo pero niega coacciones

La primera víctima en testificar reconoció que O.O.O.R. le prestó 3.000 euros para viajar a España y que él le habló de la posibilidad de ejercer la prostitución, algo que aceptó “por voluntad propia”. Afirmó que la deuda no aumentó y que solo enviaba dinero para amortizar el préstamo. Sostuvo quedarse íntegramente con lo que ganaba y negó haber sufrido amenazas o coacciones.

Relató que al llegar se hospedó inicialmente en un piso en Algeciras donde también ejerció la prostitución, y que más tarde estuvo en un piso de Cuenca, igualmente “libremente”.

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