Más de 24.000 firmas exigen activar la Ley ELA en Castilla-La Mancha

Un joven de Talavera impulsa una campaña para reclamar ayudas urgentes a la dependencia.

Denuncia que la norma ya se aplica en otras regiones mientras en Castilla-La Mancha sigue sin desarrollarse.

“Los cuidados dignos no deberían depender del código postal”: Álvaro, el joven de Talavera de la Reina (Toledo) con enfermedad degenerativa que pide activar la Ley ELA en Castilla-La Mancha.
“Los cuidados dignos no deberían depender del código postal”: Álvaro, el joven de Talavera de la Reina (Toledo) con enfermedad degenerativa que pide activar la Ley ELA en Castilla-La Mancha.

Álvaro González, un joven de 34 años de Talavera de la Reina (Toledo) con distrofia muscular de Duchenne, ha impulsado una campaña que ya suma más de 24.000 firmas en Change.org para reclamar a la Junta de Castilla-La Mancha la activación urgente de la conocida como Ley ELA, con el objetivo de acceder a ayudas que garanticen cuidados dignos, asistencia personal y apoyo a las familias.

El afectado explica que su enfermedad, de carácter degenerativo, le obliga a depender de otra persona de forma constante para realizar tareas básicas del día a día. “Para moverme, vestirme, cambiar de postura, ir al médico o cualquier cosa básica, necesito la ayuda constante de otra persona”, señala.

En su caso, los cuidados recaen casi exclusivamente en su madre, quien ha tenido que renunciar a una vida laboral estable para atenderle. “No puede tener un trabajo porque tiene que dejarlo todo para cuidarme. Y creo que mi madre también merece poder trabajar y tener un poco de aire”, afirma.

Aunque la Ley ELA ya ha sido aprobada a nivel nacional con el objetivo de garantizar cuidados dignos, asistencia personal y apoyo a personas con enfermedades neuromusculares y grandes dependencias, su desarrollo práctico depende de las comunidades autónomas.

Retraso en Castilla-La Mancha

Según denuncia Álvaro, mientras en otras regiones la normativa ya ha comenzado a aplicarse, en Castilla-La Mancha aún no se ha activado, lo que mantiene a numerosos afectados en una situación de espera. “Aquí seguimos esperando y no podemos esperar más”, subraya.

El joven insiste en que esta demora tiene consecuencias directas en su vida y en la de su entorno más cercano. “Unos meses de espera suponen mucha diferencia. Necesito tener ya un poco más de independencia. Y mi madre necesita tener ya un poco de aire y tiempo para ella”, explica.

En este sentido, recalca que no se trata de privilegios, sino de garantizar derechos fundamentales: “Estamos hablando de derechos básicos, cuidados dignos y apoyo a las familias que conviven con la dependencia”.

Apoyo ciudadano creciente

La petición ha logrado un amplio respaldo social, superando ya las 24.000 firmas y sumando testimonios de ciudadanos que reclaman una aplicación efectiva de la ley. “¿De qué sirve hacer la Ley ELA y prometer, si luego no se activa? Es vergonzoso”, señala Silvia, una de las firmantes.

El propio Álvaro concluye su llamamiento apelando a la empatía y a la universalidad de la situación: “Nadie elige necesitar cuidados para vivir, pero cualquiera puede necesitarlos algún día”.

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