Biometano en Castilla-La Mancha: expertos ven la región idónea

Varios expertos en ingeniería química, desarrollo energético y agricultura han coincidido en señalar que Castilla-La Mancha reúne condiciones óptimas para el desarrollo de plantas de biometano, gracias a su elevado peso agroganadero y a la existencia de infraestructuras gasísticas que hacen viable su aprovechamiento.

La empresa Verdalia ya construye una instalación de este tipo en Villaluenga de la Sagra (Toledo), mientras el sector agrario defiende que se trata de "una cosa limpia que puede beneficiar a todo el mundo" y reclama un mayor esfuerzo divulgativo para vencer las resistencias sociales de los municipios afectados.

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El catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y decano de la Facultad de Ciencias y Tecnologías Químicas en Ciudad Real, Manuel Rodrigo, defendió esta semana que las plantas de biometano son una solución "no solo viable ambiental y económicamente, sino con todas las garantías de seguridad" para Castilla-La Mancha, una región que, a su juicio, está "especialmente bien posicionada" para liderar este tipo de infraestructuras energéticas por la abundancia de residuos agrícolas, agroforestales y ganaderos susceptibles de transformarse en combustible renovable.

Rodrigo explicó que el biometano es un gas obtenido mediante la degradación biológica de materia orgánica procedente de fuentes muy diversas: residuos agrícolas, ganaderos, forestales, industriales y lodos de depuradora. El proceso se basa en la acción de bacterias que descomponen esa materia en condiciones anaerobias, generando biogás —compuesto principalmente por metano, dióxido de carbono y otros gases—, que posteriormente se somete a un proceso de purificación para eliminar impurezas y obtener biometano apto para su uso como combustible.

El proceso, además, genera un subproducto llamado digestato, que puede emplearse como fertilizante o acondicionador del suelo. Según el catedrático, este elemento contribuye a mejorar la productividad agrícola y permite devolver al terreno parte de los nutrientes de la materia orgánica tratada, reduciendo así la dependencia de fertilizantes químicos y cerrando el ciclo de aprovechamiento de los residuos.

"Tenemos muchísimos residuos agrícolas, agroforestales que son susceptibles de ser tratados para generar biometano", subrayó Rodrigo, que añadió otro factor determinante para entender el auge de esta tecnología: la existencia previa de infraestructuras gasísticas en el territorio. "El boom del biometano se debe en gran parte a que ya existe esa infraestructura y hace viable económicamente su aprovechamiento", indicó.

Una energía renovable que gestiona residuos existentes

El director de Desarrollo de Proyectos de Verdalia, David García, incidió en que estas instalaciones no generan un problema nuevo, sino que dan respuesta a residuos que ya existen en el entorno. "Lo que hacen es, por un lado, tratar de buscar una solución que gestione esos residuos, y, por otro, aportar una energía renovable al sistema sustituyendo la energía fósil", señaló.

García destacó que las tecnologías disponibles permiten actualmente "una gestión absoluta y total tanto del impacto ambiental como del impacto sobre las personas del entorno, no solo a través de las tecnologías sino a través de los sistemas de control que establecen las administraciones públicas para asegurarse que esos sistemas funcionan". A su juicio, la clave está en la transparencia: "Lo que buscamos es una total transparencia y dar a conocer nuestro proyecto de la mejor manera para que la gente conozca exactamente cómo funciona".

Verdalia ya avanza en la construcción de una planta de biometano en Villaluenga de la Sagra (Toledo), y su estrategia pasa, según García, por mantener "una comunicación constante" con las administraciones regionales y locales, así como con los vecinos afectados. La compañía subraya que los camiones que transportan el residuo desde las granjas hasta la instalación están diseñados para evitar la salida de olores y no circulan por los centros urbanos. Dentro de la propia planta, el material se gestiona en espacios cerrados con presión negativa y tratamiento de olores para impedir que escapen al exterior.

El sector agrario, a favor: "Hay que convencer a la gente"

El presidente de la cooperativa agraria Avicon, Mario Contento, se mostró abiertamente favorable a la proliferación de estas instalaciones y replicó a quienes manifiestan rechazo: "Una planta de biometano es una cosa limpia si está bien hecha porque no hay olores ni nada de nada". Contento fue directo al describir el mecanismo: "Te van a retirar los estiércoles, van a sacar el metano y lo que tengan que sacar, van a sacar de todo".

El representante de Avicon llamó a mirar al exterior como referencia. Estas plantas se han extendido por toda Europa y en España han proliferado especialmente en Cataluña, donde, a juicio de Contento, "no pasa absolutamente nada". "No sé por qué aquí la gente se ha puesto en contra porque puede ser incluso bueno para el medio ambiente", lamentó.

Desde Avicon, aseguró, harán "todo lo posible" para apoyar la instalación de este tipo de plantas en la región. La responsabilidad, añadió, pasa ahora por la pedagogía: "Creo que hay que intentar convencer a la gente de que es un beneficio".

El respaldo técnico, empresarial y agrario al biometano llega en un momento en que la transición energética sitúa las energías renovables de origen orgánico en el centro del debate sobre el modelo productivo de regiones con fuerte componente agropecuario como Castilla-La Mancha, cuya capacidad para convertir sus propios residuos en recursos energéticos podría representar tanto una ventaja competitiva como una vía de reducción de emisiones a escala local.

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