Muere un inspector ex-GEO por un disparo fortuito en Guadalajara
Un inspector de la Policía Nacional, Luis A. P., de 48 años, murió este fin de semana en Guadalajara tras recibir un disparo accidental de su propia arma reglamentaria durante una intervención policial. El agente, que portaba la pistola sujeta en la pierna, falleció solo y sin poder recibir asistencia a tiempo.
El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, confirmó este lunes el fallecimiento en una comparecencia ante los medios celebrada en Toledo. "Fue un accidente y hasta ahí es donde puedo decir", afirmó el representante del Ejecutivo central en la región.
Un inspector de la Policía Nacional, Luis A. P., de 48 años, falleció este fin de semana en Guadalajara a consecuencia de un disparo accidental producido con su propia arma reglamentaria mientras se encontraba en el transcurso de una intervención policial. El agente, que en el momento del suceso estaba destinado en la Brigada Operativa de Apoyo (BOA) con base en Madrid, murió solo, sin poder recibir socorro ni desplazarse a un centro sanitario a tiempo. La noticia fue adelantada por el diario El Mundo y confirmada el lunes por las autoridades.
El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, compareció este lunes ante los medios de comunicación en Toledo para confirmar oficialmente el fallecimiento. El representante del Ejecutivo central en la región fue parco en detalles pero contundente en el fondo: el agente "estaba en una misión especial en otro cuerpo, en otras dependencias y accidentalmente se le disparó la pistola que llevaba en una pierna". "Fue un accidente y hasta ahí es donde puedo decir", remarcó Sabrido.
En un primer momento circuló la información errónea de que los hechos habían ocurrido en el domicilio del agente, extremo que fue posteriormente desmentido por las mismas fuentes que adelantaron la noticia.
Una trayectoria vinculada al GEO
Luis A. P. era un veterano del cuerpo con más de dos décadas de servicio. Ingresó en la Escala Básica de la Policía Nacional en 2002 y ascendió a inspector en 2024, el último escalón de una carrera marcada por la especialización y la exigencia. Durante parte de su trayectoria profesional formó parte del Grupo Especial de Operaciones (GEO), la unidad más selectiva y operativamente exigente de la Policía Nacional, cuyo acceso requiere superar pruebas físicas, psicológicas y de destreza entre las más duras del cuerpo. En el momento de su muerte se encontraba destinado en la BOA, unidad de apoyo operativo con sede en Madrid, aunque desarrollaba una misión especial en otra dependencia policial, según confirmó la Delegación del Gobierno.
Las circunstancias del disparo
Los primeros indicios apuntan a que el disparo se produjo cuando el inspector accedía a su vehículo con el arma introducida en el pantalón. Según las hipótesis iniciales manejadas por los investigadores, la pistola podría haber estado cargada y sin el seguro activado en ese momento, lo que habría propiciado el accionamiento involuntario del arma al realizar algún movimiento brusco.
El proyectil impactó en la arteria femoral, una herida de extrema gravedad que provoca una hemorragia masiva de rápida evolución. El agente se encontraba solo en el lugar cuando se produjo el accidente, circunstancia que resultó determinante para el fatal desenlace: no logró pedir socorro, no pudo desplazarse hasta un vehículo para acudir a un centro sanitario y tampoco disponía de un torniquete, instrumento que, de haber estado al alcance, podría haber contenido la hemorragia durante los primeros minutos críticos. Fue hallado tiempo después, cuando ya no había posibilidad alguna de intervención médica eficaz.
El delegado del Gobierno ratificó en sus declaraciones que el arma "se accionó de manera fortuita" cuando el agente la portaba sujeta en la pierna, y subrayó en todo momento el carácter accidental del suceso.
Duelo en el cuerpo
La noticia causó una profunda conmoción entre los compañeros del inspector, que expresaron su consternación en diversos grupos policiales a través de mensajes en los que destacaron tanto su profesionalidad como su calidad humana. La pérdida de un agente con el perfil de Luis A. P. —veterano, especializado y recientemente ascendido— acentuó el impacto del fallecimiento entre quienes compartieron con él años de servicio.
El suceso ha reabierto el debate recurrente en los cuerpos de seguridad sobre los protocolos de portación de armas reglamentarias fuera del servicio y sobre la disponibilidad de material de primeros auxilios —en particular, torniquetes— entre los agentes durante las intervenciones. La investigación de los hechos está en manos de las autoridades competentes, que deberán determinar las circunstancias exactas que rodearon el disparo y si se cumplieron en todo momento los procedimientos establecidos de seguridad en el manejo del arma reglamentaria.