Fiorella, primera trans extranjera en cambiar nombre y sexo en Castilla-La Mancha

Fiorella Sánchez, residente en Guadalajara con cinco años de arraigo en España, se ha convertido en la primera mujer trans extranjera en lograr el cambio de nombre y de la mención relativa al sexo en sus documentos de identidad en Castilla-La Mancha. El proceso, que describe como "bastante largo" y "desgastante", culminó meses después de que el Ministerio del Interior aprobara el protocolo que lo hace posible para ciudadanas extranjeras.

"Te frustra mucho porque tienes que ir aclarando en todos lados: por favor, este dice acá tal nombre, pero yo soy Fiorella", relata. Para ella, el cambio va "mucho más allá" de un trámite administrativo: representa un reconocimiento personal y, a la vez, un precedente que puede facilitar el camino a otras personas trans extranjeras en situación económica más vulnerable.

Fiorella Sánchez, primera trans extranjera en cambiar nombre y sexo en Castilla-La Mancha
Fiorella Sánchez, primera trans extranjera en cambiar nombre y sexo en Castilla-La Mancha

Fiorella Sánchez logró modificar su nombre y la mención relativa a su sexo en su documentación de identidad tras meses de gestiones ante distintas administraciones, convirtiéndose en la primera mujer trans extranjera en alcanzar este reconocimiento en Castilla-La Mancha. Residente en Guadalajara capital, lleva cinco años en España y describió a EFE el proceso como "bastante largo" y "desgastante", marcado por el desconocimiento de las propias instituciones sobre la normativa que debían aplicar.

La modificación de su documentación tiene consecuencias directas en aspectos cotidianos que, durante años, le generaron obstáculos en el empleo, la atención sanitaria y cualquier trámite en el que debía presentar sus papeles. "Te frustra mucho porque tienes que ir aclarando en todos lados: por favor, este dice acá tal nombre, pero yo soy Fiorella", explicó.

Uno de esos episodios quedó grabado con especial nitidez. Sánchez había superado un proceso de selección para incorporarse a una empresa de logística, pero al presentar su documentación se señaló que el nombre no coincidía con su apariencia. Tras explicar su situación, recibió una negativa en cuestión de minutos. "Diez minutos después, rechazada", recuerda.

Un protocolo nuevo con una administración sin rodaje

Sus gestiones comenzaron tras la aprobación del protocolo policial de rectificación de sexo en documentos expedidos a personas extranjeras, impulsado por el Ministerio del Interior el 13 de julio del pasado año. Sin embargo, la norma en vigor no se tradujo de forma inmediata en un procedimiento fluido. Sánchez tuvo que dedicar días a visitas a la Subdelegación del Gobierno en Guadalajara y a correos electrónicos para informarse, y relata que durante buena parte del proceso fue ella misma quien tuvo que poner al corriente a los organismos públicos sobre la normativa que estos debían aplicar.

"Ha sido bastante largo, desgastante, la verdad, porque si bien había una ley, no se podía aplicar. La Administración tenía mucho desconocimiento", relató.

El coste económico, un obstáculo añadido

Uno de los trámites obligatorios fue la obtención de un documento consular que acreditara las circunstancias relativas al cambio de nombre en su país de origen. Ese certificado le supuso un desembolso de 100 euros, una cantidad que Sánchez considera "difícil de asumir" para personas en situaciones económicas más precarias.

Según indica, la Administración se comprometió a intentar agilizar estos procedimientos y a realizar directamente determinadas consultas consulares, de modo que quienes inicien este trámite en el futuro no tengan que correr con esos gastos. "Lo vamos a tratar de agilizar" para que no sea "tan tedioso como es ahora", resumió el compromiso que dice haber recibido durante su tramitación.

"Esto les va a abrir el camino"

Sánchez confía en que su caso sirva de referencia para simplificar los futuros trámites y evitar que otras personas trans extranjeras tengan que repetir el mismo nivel de insistencia que ella mantuvo durante meses. Piensa especialmente en quienes enfrentan mayores dificultades económicas, sociales o laborales y para quienes la discrepancia entre identidad y documentación puede resultar un obstáculo aún más difícil de sortear.

"Yo creo que esto les va a abrir el camino", señaló. Para ella, haber conseguido que sus documentos reflejen su nombre y su identidad supone sentirse "más cómoda" y más segura de sí misma, pero insiste en que el significado del logro trasciende su caso individual. Se trata, a su juicio, de un avance para el conjunto de la comunidad trans extranjera que reside en Castilla-La Mancha.

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