"Es un atraco": clamor vecinal en Guadalajara contra la zona azul
Una protesta ciudadana convocada de forma anónima reunió este jueves a unas 400 personas en la plaza del Ayuntamiento de Guadalajara para rechazar la ampliación de la zona azul prevista para el próximo 18 de mayo y exigir más plazas de aparcamiento para residentes.
La movilización, pacífica y sin incidentes, transcurrió durante aproximadamente una hora con cánticos como "Manos arriba, esto es un atraco" y "Ayuntamiento escucha, mi sueldo no es tu hucha". La subdelegada del Gobierno en Guadalajara, Susana Cabellos, confirmó que la concentración no había sido comunicada oficialmente a la Subdelegación.
La plaza del Ayuntamiento de Guadalajara fue el escenario este jueves, 7 de mayo, de una protesta ciudadana contra la política de estacionamiento del consistorio. Unas 400 personas, según distintas estimaciones recogidas entre los asistentes, se congregaron a partir de las 19.30 horas para rechazar la ampliación de la zona azul prevista para el 18 de mayo y reclamar, al mismo tiempo, un mayor número de plazas de zona roja destinadas a residentes. La concentración, convocada de manera anónima a través de redes sociales y de carteles pegados en numerosos portales de viviendas, no contó con ningún tipo de organización formal ni fue comunicada previamente a las autoridades.
La protesta arrancó con una presencia todavía discreta de vecinos, aunque con el paso de los minutos la plaza fue llenándose de ciudadanos que expresaban su malestar ante los cambios previstos en la política de aparcamiento de la ciudad. Durante aproximadamente una hora, los asistentes corearon consignas que apuntaban directamente a la gestión municipal. "Basta de robar", "Manos arriba, esto es un atraco", "Más trabajar, menos recaudar" o "Ayuntamiento escucha, mi sueldo no es tu hucha" fueron algunos de los lemas más repetidos. También resonaron cánticos como "Más cordura, menos pintura" —en referencia a la proliferación de señalizaciones de colores en diversas calles— y el ya habitual "No queremos zona azul".
Entre los presentes pudieron verse algunas caras conocidas vinculadas al PSOE, varios concejales del Ayuntamiento y representantes sindicales, aunque la inmensa mayoría de quienes acudieron eran ciudadanos anónimos que preferían no identificarse públicamente. Muchos insistieron en desvincular la movilización de cualquier partido político y defendieron el carácter espontáneo de una convocatoria nacida, aseguraron, "del hartazgo de la calle".
Las quejas de los vecinos
Las críticas de los asistentes se centraron especialmente en la transformación de antiguos espacios gratuitos en zonas de pago, en la reducción de plazas para residentes en distintas áreas de la ciudad y en la combinación de uso entre residentes y no residentes en determinadas zonas. Algunos vecinos denunciaron además que las nuevas medidas complican la vida cotidiana en el centro urbano y obligan a dejar el vehículo cada vez más lejos de los domicilios.
"Nos están quitando las pocas plazas gratuitas que quedaban y obligando a pagar por ir a trabajar", lamentó una vecina del centro que prefería no dar su nombre. Otro asistente señaló que muchos trabajadores que se desplazan a diario a Madrid "necesitan dejar el coche durante horas y ahora eso supone un gasto imposible de asumir". "No se piensa en quienes vivimos aquí, solo en recaudar", criticó. Las quejas se orientaron, en definitiva, contra lo que los manifestantes calificaron de estrategia "puramente recaudatoria" por parte del Ayuntamiento.
Convocatoria sin comunicar a las autoridades
Pese a reunir a varios centenares de personas en pleno centro de la ciudad, la concentración se desarrolló sin incidentes y en un ambiente marcadamente vecinal. La subdelegada del Gobierno en Guadalajara, Susana Cabellos, confirmó en declaraciones previas a Europa Press que en la Subdelegación no constaba registrado ningún aviso formal sobre la movilización ciudadana.
La ausencia de convocatoria oficial no impidió que la protesta lograra una nutrida respuesta popular. La ampliación de la zona azul del 18 de mayo se perfila así como un foco de tensión social en la capital provincial, en un contexto en el que el debate sobre la política de aparcamiento urbano cobra cada vez mayor protagonismo en varias ciudades de Castilla-La Mancha.