Makoke y su episodio con Kiko: "Llamé a la policía. Pensaba que me mataba"
Según recoge Lecturas, Ocho años después de su mediática separación y tras ser juzgada por un supuesto delito de alzamiento de bienes junto a su ex marido, Makoke (56 años) se ha armado de valor para narrar con lujo de detalles cómo fue su vida al lado de Kiko Matamoros (68 años). 20 años de relación en los que vivió episodios muy desagradables.
"Quiero cerrar este capítulo de mi vida para siempre. Voy a contar lo que he vivido durante 20 años. Basta ya de tener miedo. Se que las represalias van a ser grandes pero no voy a sufrir más. Todas las personas que hemos estado a su lado somos unas víctimas, todas: desde sus mujeres hasta sus hijos", afirmaba Makoke con contundencia durante su entrevista con Santi Acosta.
El antes y después al lado de Kiko Matamoros
"Nos conocemos en 1998 y él se puso en contacto conmigo para ser mi representante. En esa época él estaba casado pero había mucho tonteo. El 14 de agosto fuimos a 'Tómbola' y esa noche nos liamos. Yo era consciente de que estaba casado y al día siguiente le dije que no quería saber nada y de repente un día vino y me dijo que se había separado. Que se había enamorado de mí".
"Nos fuimos a vivir juntos en seguida. Yo ya estaba separada y vivía con mi hijo. En enero o febrero se vino Diego a vivir con nosotros y me quedé embarazada (...) Los siete, ocho primeros años de nuestra relación fueron muy buenos. Yo era la mejor madre del mundo, la mejor persona del mundo... No teníamos problemas ni conflictos. Vivíamos en casa, Diego vivía con nosotros, Laura venía los fines de semana, nos íbamos a veranear a Zahara de los Atunes... Muchos años muy felices. Ha sido una historia de amor muy bonita. Me decía constantemente que el amor lo había conocido conmigo y yo me lo creí porque cuando tu estás enamorada te lo crees todo".
Makoke sufrió la muerte de su padre y no se sintió apoyada por el padre de su hija. "Estuve en el tanatorio, volví al hotel a las 8 y estaba dormido. Le dije que me abrazara y se fue a desayunar. Me quedé llorando (...) Estaba con todos los problemas económicos de los boxeadores, fue horrible".
"Todas nuestras peleas venían cuando salíamos de fiesta, que lo hacíamos mucho porque se pensaba que yo miraba a otros hombres. Tenía que ir mirando para abajo. Tengo un grupo de amigas que se iban de viaje y decía que salían para zorrear. Yo nunca salía con ellas. Nosotros teníamos un código de pareja por el que ninguno salía solo (...) "Mi entorno me advertía de lo que pasaba. Mis amigas siempre me decían que no era ni medio normal como me trataba y como me ninguneaba. Yo le defendía diciendo que era muy celoso".
Tras una discusión Makoke decidió viajar a Ibiza, viaje donde se produce la conocida infidelidad que provoca su primera separación. "Me llama mi amiga diciéndome que estaba en Marbella con tres tías, me cogí a mi hija y me fui. Esta es mi primera separación. Me hacía hasta responsable de su glaucoma por lo de Ibiza".
"Salimos una Nochevieja y tuvimos una pelea porque se pensaba que me miraba con todos los tíos hasta que un día llegó una pelea que se le fue de las manos. Estábamos en la discoteca Buda con Arantxa de Benito y Guti y alguien le llama "cornudo". Se fue para él, se enzarzaron, al otro le echaron... Ese día fue de los peores episodios de mi vida".
"Estaba fuera de sí. Cogió el coche por la carretera de La Coruña a 200 por hora, le decía que nos íbamos a matar y decía '¡me da igual!' (...) Llegamos a casa, le dije que se calmara porque los niños estaban dormidos. Me cogió de los pelos... muy desagradable. Horrible. Muy mal. Yo lo único que quería es que los niños no se despertaran, él me decía que todo era por mi culpa que cuando me estaba follando al otro no me importaba mi hija".
"Pensaba que me mataba porque estaba fuera de sí. Intenté llamar a la policía y me arrancó el teléfono para que no llamara, me tiró al suelo y me puso el pie en la cara diciéndome si había visto lo que había liado por follarme a un tío. Logro que me suelte y llamo a la Guardia Civil desde el salón".
"Le dije que había llamado, que se fuera. Y me dijo que le daba igual que le llevasen detenido. Mi hijo Javi se despertó y bajó asustado cuando estaba allí la policía, cuando los agentes vieron cómo estaba todo en casa se lo llevaron detenido".
"A mí me reconoce un médico porque tenía desgarros en el cuello y en la cara, tenía marcas, pero no presenté denuncia porque no quería perjudicar al padre de mi hija. Cuando le soltaron y volvió a casa no paraba de llorar, lloraba como un niño pequeño, yo hasta le entendía, él estaba intentando superar la infidelidad y además yo le quería, no quería nada malo para él".
"Cuando se filtra este episodio, Mila Ximénez se pone en contacto conmigo pero no se lo cuento todo. Hice lo que me pidió el corazón, lo hice con amor. Y claro que te arrepientes porque eso era nuestra relación. Una mierda". "Siempre discutíamos por lo mismo, en mi casa ni siquiera se podía nombrar Ibiza. Él siempre me ha metido en la cabeza que yo le había destrozado la vida. En todo ese tiempo yo tenía un sentimiento de culpa tan grande que no era capaz de ver la manipulación a la que me tenía sometida. Yo lucho por lo nuestro hasta tal punto que le digo que me quiero casar con él".
"Me pide que me case con él en un viaje a París, y durante ese viaje yo descubro que está tonteando con una tal Ana. Yo le perdono porque me dice que con esa chica no había pasado nada, que solo había tonteado con ella por venganza, porque tenía una espina clavada por lo mío con el chico de Ibiza. Entonces él empieza a reconquistarme y una de las cosas que hace para que se me pasara el cabreo fue hacerse el famoso tatuaje de 'I will wait for you', aunque él dijera que no era por mí. Esa frase era por nuestra canción".
Un año después descubre que una chica le pedía dinero por unas fotos. "Le llamo y le digo que se vaya, que no le quiero volver a ver en mi vida. Me cuenta que no ha habido nada y me daba igual, que encima le daba dinero de mi madre (...) En 'Gran Hermano' abrí los ojos, fue como un bálsamo. A partir de ahí dije que para atrás ni para coger impulso".
El escándalo de Mar Flores: la venganza
"Ella era su cuñada y que Kiko hubiera dejado a su hermana hizo que no pudiera seguir con él como representante. Yo lo entiendo. Pero Kiko es muy vengativo y nunca perdonó a Mar que le dejara porque él defiende que le sacó a flote".
"Esas fotos las tenía Kiko en su despacho. Llamó a su hermano y, con otra persona que es anónima, organizaron la venta de las fotos. Él no asume nunca nada, echa toda la culpa a Coto y no fue así (...) Nada más coger el dinero, lo primero que hizo fue comprarse un coche".
Su desagradable desencuentro con Marián Flores
"Tanto mi ex marido como su ex mujer nos lo pusieron muy difícil. Yo en ese momento pensaba que Kiko había sido franco y no quería engañar a su mujer. Él me contaba que su relación era un fail, no se querían, que había tenido otras amantes. Quería estar con sus hijos pero que no tenían relación marital".
"Marián se puso en contacto conmigo, me dejaba mensajes. Tuvimos un altercado en la calle, me increpaba, y mensajes en el contestador. Fue muy duro. Yo creo que fue el producto de una mujer despechada por cuatro hijos y la disculpo, pero en un principio fue muy dura contra mi".
Kiko Matamoros no tarda en reaccionar
En un momento de la entrevista Lydia Lozano, una de las colaboradoras del programa, expresaba que Kiko le estaba escribiendo para añadir su versión: "Lo está viendo y está diciendo jajajajaa que diga dónde está la herencia de su madre y cómo la ha cobrado. Su madre le debió dar 3.000 euros", decía esta, que aseguraba estar “aquí como una telégrafa".