UPA alerta de precios de ruina para el olivar de Castilla-La Mancha

El olivar se ha convertido en el primer cultivo de Castilla-La Mancha por extensión, pero los agricultores afrontan una campaña marcada por precios que no cubren los costes de producción: el aceite cotiza esta semana entre los 3,05 y los 3,47 euros por kilo, muy lejos de los 5 euros que UPA estima necesarios para no perder dinero.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de Castilla-La Mancha ha reclamado al Ministerio de Agricultura medidas urgentes de regulación del mercado y ha denunciado una "campaña de desinformación" promovida por grandes envasadores que anuncian una cosecha histórica en un año en que los olivos han sufrido, según la organización, otro final de primavera y verano "extremadamente seco y caluroso".

UPA alerta de precios de ruina para el olivar de Castilla-La Mancha

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de Castilla-La Mancha mostró este lunes su "decepción" tras el balance de la última campaña de olivar, en la que el cultivo ha consolidado su posición como el primero de la región por superficie pero ha encadenado otro ejercicio con precios en origen que, a juicio de la organización, conducen a las explotaciones a la ruina. Esta semana, el aceite de oliva virgen extra (AOVE) se cotizaba en la región a 3,47 euros el kilo y el lampante a 3,05 euros, mientras UPA cifra en 5 euros el umbral mínimo para cubrir los costes de producción.

La organización agraria destacó el fuerte dinamismo comercial del aceite de oliva español, tanto en el mercado nacional como en el exterior, pero advirtió que esa bonanza exportadora no se traslada al precio en origen. "Debemos convertirnos en líderes en la puesta en marcha de medidas de futuro, ya que somos líderes en muchos otros ámbitos del cultivo", afirmó UPA, que apostó por el control de rendimientos y la vigilancia de la especulación como ejes de actuación inmediata.

Desinformación sobre la cosecha

UPA denunció la existencia de una "enorme campaña de desinformación" impulsada por empresas envasadoras y exportadoras, que están extendiendo la previsión de una cosecha histórica con el efecto de presionar a la baja los precios. La organización rechazó ese diagnóstico para el caso de Castilla-La Mancha: los olivos han vuelto a sufrir, "un año más", condiciones de sequía y calor extremas al final de la primavera y durante el verano, lo que compromete la producción esperada.

La organización agraria ya ha trasladado al Ministerio de Agricultura un conjunto de propuestas en el marco de la norma de comercialización y de la regulación prevista en el artículo 167 bis del sector. Entre las medidas planteadas figuran la retirada de producto hasta la campaña siguiente, su destino a uso no alimentario en situaciones de exceso de oferta, la regulación del rendimiento de extracción de aceite, la fijación de un rendimiento máximo de aceituna por hectárea y la planificación de la producción mediante la cosecha temprana.

Más control sobre los grandes envasadores

UPA reclamó también un control "exhaustivo" sobre los grandes operadores del sector, con inspecciones in situ a partir de un determinado tamaño de empresa y según criterios de análisis de riesgo. La organización subrayó que es necesario establecer mecanismos que penalicen la apuesta por aceites de menor calidad: "Una tonelada de AOVE no puede valer lo mismo que una tonelada de lampante. Desde UPA siempre hemos considerado que las explotaciones familiares deben diferenciarse por la calidad."

La organización advirtió además del riesgo de que la Administración caiga en la tentación de escuchar a quienes, a su juicio, son "los culpables del funcionamiento anómalo del mercado", es decir, los grandes envasadores, cuyo objetivo sería, según UPA, mantener "un sector de volumen y no de calidad y valor". En ese sentido, alertó de que apostar únicamente por la retirada de una cantidad determinada de aceite, sin abordar el resto de medidas del preámbulo del Real Decreto 84/2021, sería "lo más sencillo, pero no lo más eficaz".

Una demanda con respaldo en los datos

El peso creciente del olivar en la economía agraria regional refuerza la urgencia de las reivindicaciones de UPA. El cultivo se ha convertido ya en el primero de Castilla-La Mancha por extensión, superando al resto de cultivos leñosos y consolidando una posición de liderazgo que, según la organización, obliga a exigir también liderazgo en la protección de precios y en las políticas sectoriales. Las campañas de promoción del consumo y las valoraciones positivas sobre la calidad del aceite regional contrastan, a juicio de UPA, con una estructura de mercado que sigue favoreciendo a los intermediarios frente al productor.