El IMV protege a 51.000 menores en Castilla-La Mancha

El Ingreso Mínimo Vital alcanzó en enero de 2026 a 35.681 hogares de la región, con una cuantía media de 465 euros por unidad familiar. Más de 51.800 beneficiarios fueron menores de edad, confirmando el peso de esta prestación en la lucha contra la pobreza infantil.
El autobús del Ingreso Mínimo Vital (IMV) que estuvo recorriendo España para informar a posibles beneficiarios de la prestación - EFE/Jesús Monroy
El autobús del Ingreso Mínimo Vital (IMV) que estuvo recorriendo España para informar a posibles beneficiarios de la prestación - EFE/Jesús Monroy

El Ingreso Mínimo Vital (IMV) llegó en enero de 2026 a 35.681 hogares de Castilla-La Mancha, que agrupan a 118.640 personas beneficiarias, de las cuales 51.843 son menores de edad, lo que representa en torno al 43% del total, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

La estadística oficial refleja que en la comunidad autónoma la cuantía media mensual por hogar se situó en 465,47 euros, mientras que la media por beneficiario fue de 139,99 euros, cifras que confirman el papel del IMV como red básica de protección frente a la vulnerabilidad económica.

A escala nacional, el Ingreso Mínimo Vital alcanzó en enero a 798.312 hogares, en los que viven 2.441.675 personas. De ese total, más de un millón son niños, niñas y adolescentes, en concreto 1.001.789 menores, lo que consolida el marcado perfil familiar de la prestación. La cuantía media estatal se elevó hasta 546,8 euros mensuales por hogar, con una nómina global superior a los 457,7 millones de euros.

Desde el pasado mes de enero, las prestaciones del IMV en alta se han revalorizado un 11,4%, de acuerdo con el Real Decreto-ley que incluye la actualización de las pensiones del sistema de la Seguridad Social, de Clases Pasivas del Estado y de otras prestaciones públicas para 2026. Esta medida da cumplimiento a lo previsto en el Real Decreto-ley 2/2023 y a la recomendación decimoquinta del Pacto de Toledo, orientada a garantizar la suficiencia de las prestaciones para asegurar ingresos dignos.

En términos de evolución interanual, en enero de 2026 se contabilizaron 126.463 prestaciones activas más que un año antes, lo que supone un incremento del 18,8% en el número de hogares protegidos. El aumento es similar al registrado entre los beneficiarios, que crecieron un 19,1%, con 391.133 personas más respecto a enero de 2025.

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha subrayado que “el incremento cercano al 19% en el número de hogares protegidos en el último año refleja que el IMV está llegando cada vez a más familias y reforzando la red de seguridad frente a la vulnerabilidad”. La ministra ha destacado además la flexibilidad de la prestación, definida como “una política viva que evoluciona para dar una respuesta eficaz a las distintas situaciones de vulnerabilidad”.

El perfil del IMV es también mayoritariamente femenino. Según el Ministerio, alrededor del 68% de los titulares de la prestación son mujeres (542.509), mientras que el 53,4% de los beneficiarios, 1.304.395 personas, también son mujeres. Desde su puesta en marcha en 2020, el Ingreso Mínimo Vital ha protegido a cerca de 3,4 millones de personas en todo el país.

Protección reforzada a la infancia

El Ingreso Mínimo Vital se consolida como una herramienta clave en la lucha contra la pobreza infantil, ya que la cuantía de la prestación se incrementa en función del número de menores que integran la unidad de convivencia. En la actualidad, el 41% del total de beneficiarios del IMV son menores de edad, lo que equivale a 1.001.789 niños, niñas y adolescentes protegidos.

Durante el primer mes del año, más de dos tercios de los hogares cubiertos por el IMV, un total de 552.281 familias (el 69,1% del total), convivían con menores de edad. Dentro de este grupo, 135.204 eran hogares monoparentales, uno de los perfiles con mayor riesgo de vulnerabilidad económica.

En palabras de la ministra, “el Ingreso Mínimo Vital está siendo una herramienta eficaz para reducir la pobreza infantil, protegiendo a más de un millón de niños y niñas”. Saiz ha añadido que los últimos datos de la Encuesta de Condiciones de Vida confirman una mejora de los indicadores de pobreza, especialmente infantil, y de desigualdad, gracias al refuerzo de la protección social.

El papel del Complemento de Ayuda para la Infancia

El Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI) refuerza la cobertura del IMV mediante un apoyo económico adicional por cada hijo o hija a cargo. En enero, 552.300 hogares recibieron este complemento, con una ayuda media de 66 euros por menor y de 119,7 euros por hogar con menores.

Las cuantías del CAPI varían en función de la edad de los hijos: 115 euros mensuales para menores de 0 a 3 años, 80,5 euros entre 3 y 6 años y 57,5 euros para edades comprendidas entre los 6 y los 18 años. Además, este complemento puede percibirse de manera independiente al IMV, ya que cuenta con umbrales de renta más amplios.

De este modo, el CAPI no solo protege a familias en situación de pobreza severa, sino que también alcanza a hogares con rentas bajas o moderadas. Como ejemplo, puede solicitarlo una familia formada por dos adultos y dos menores con ingresos de hasta 4.841,8 euros mensuales, ampliando de forma significativa la red de protección frente a la pobreza infantil.

El Ingreso Mínimo Vital y los jóvenes

La edad media de los beneficiarios del IMV se sitúa en 28,4 años, lo que pone de relieve su importancia como sostén para jóvenes en situación de exclusión social. Si se excluye a los titulares de la prestación, la edad media desciende hasta 20,1 años.

Las mejoras introducidas en el diseño del IMV han facilitado el acceso de personas jóvenes en situación de vulnerabilidad. Entre ellas, la posibilidad de solicitar la prestación a partir de los 18 años, o en el caso de menores emancipados con hijos a cargo, así como la reducción del período de vida independiente exigido a los menores de 30 años, que ha pasado de tres a dos años.

Requisitos, compatibilidad y revisión de la prestación

El Ingreso Mínimo Vital es una prestación de la Seguridad Social que garantiza un nivel mínimo de ingresos a los hogares vulnerables y que se puso en marcha hace más de cinco años. Se configura como un derecho subjetivo, adaptado a la realidad de cada unidad de convivencia, y es un instrumento clave contra la pobreza y la exclusión social.

Para acceder al IMV es necesario haber residido legalmente en España de forma efectiva y continuada durante al menos el año anterior. La residencia se acredita mediante la inscripción en el registro central de extranjeros en el caso de ciudadanos comunitarios y suizos, o con la correspondiente autorización administrativa para personas de terceros países. El domicilio se verifica con certificado de empadronamiento, y la unidad de convivencia con libro de familia, certificados del registro civil o datos padronales.

Además, tanto la persona solicitante como el resto de miembros del hogar deben encontrarse en situación de vulnerabilidad económica, sin ingresos ni patrimonio suficientes. El IMV es compatible con rentas del trabajo e incluye incentivos para favorecer la inserción laboral y la mejora de las condiciones de vida.

Por último, el nuevo sistema de doble revisión de ingresos permite a las familias conocer con antelación la actualización de su prestación. Desde el pasado mes de mayo, los beneficiarios saben si, en función de los ingresos del año anterior, su ayuda se incrementará, se reducirá o se extinguirá, aportando mayor certidumbre y transparencia al sistema.

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