Las exportaciones de Castilla-La Mancha crecerán un 8,4% hasta 12.100 millones
Las exportaciones de Castilla-La Mancha alcanzarán los 12.100 millones de euros en 2026, un 8,4 % más que el año anterior, según las previsiones del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). El crecimiento, que casi dobla al del ejercicio precedente, estará impulsado por sectores emergentes como el cobre, el caucho y la energía.
El director territorial del ICEX en Castilla-La Mancha, Pedro Antonio Morejón, presentó este miércoles el informe La economía internacional de Castilla-La Mancha 2025-2026. ¿Nuevos actores a escena?, en el que advirtió de que el escenario global sigue siendo de "máxima incertidumbre", marcado por la guerra comercial impulsada por Estados Unidos, los conflictos bélicos "cronificados" y la creciente fragmentación de los mercados internacionales.
El director territorial del ICEX en Castilla-La Mancha, Pedro Antonio Morejón, presentó este miércoles en Toledo las conclusiones de su informe anual sobre economía internacional, que arrojan una previsión de exportaciones regionales de 12.100 millones de euros al cierre de 2026. La cifra supone un incremento del 8,4 % respecto a 2025 y un ritmo de crecimiento que duplica al del año anterior, según el propio Morejón, quien calificó la actividad económica de la región de "enorme fortaleza" pese al turbulento entorno geopolítico mundial.
En el plano nacional, las previsiones del ICEX sitúan las exportaciones españolas en torno a los 397.200 millones de euros, un 2,6 % más, mientras que las importaciones se reducirán hasta los 432.100 millones, un 2,7 % menos. En Castilla-La Mancha, las importaciones también descenderán ligeramente, un 0,5 %, hasta los 17.700 millones de euros, lo que permitirá reducir el déficit comercial regional en cerca de 1.000 millones, hasta situarlo en torno a los 5.600 millones de euros.
Toledo y Guadalajara, los motores del crecimiento
El comportamiento exportador no será homogéneo entre las cinco provincias. Toledo liderará el avance con un crecimiento previsto del 20,9 %, hasta los 4.060 millones de euros, seguida de Guadalajara, que subirá un 15,2 % hasta los 3.540 millones. En ambos casos, Morejón atribuyó la fortaleza exportadora a la alta diversificación de su tejido productivo, lo que las hace menos vulnerables a las turbulencias de un mercado concreto.
Ciudad Real registrará una subida más moderada, del 5,6 %, hasta los 2.500 millones, apoyada en la recuperación del sector agroalimentario y en la irrupción del sector energético, con el hidrógeno como exponente emergente.
El panorama es bien distinto para Albacete y Cuenca. La provincia albaceteña verá caer sus exportaciones un 12,6 %, hasta los 1.380 millones, penalizada por la debilidad del calzado y las dificultades para colocar componentes de automoción en mercados europeos como Alemania. Cuenca sufrirá el descenso más acusado, del 21,2 %, hasta los 620 millones, como consecuencia directa de la erradicación de la peste porcina en China, que ha eliminado uno de sus principales destinos para la carne.
Sectores ganadores y perdedores
Entre los motores del crecimiento exportador regional destacan en el primer trimestre de 2026 las máquinas y aparatos mecánicos (+13,6 %), los aparatos y materiales eléctricos (+10,1 %) y el cobre y sus manufacturas, así como el caucho. Por el contrario, bebidas —incluido el vino— registraron una caída del 7,9 % en sus ventas exteriores.
Morejón situó los sectores tradicionales —el vino, los bienes de equipo y la automoción— en "una situación muy complicada". El calzado, por su parte, atraviesa "dificultades" agravadas por los aranceles impuestos por Estados Unidos. En 2025 exportaron unas 6.735 empresas castellanomanchegas, de las cuales una de cada cuatro lo hizo de manera regular. El director territorial del ICEX subrayó que las compañías que consolidan su actividad exportadora durante tres o cuatro años tienden a mantenerla de forma sostenida.
China, el gran reto; Portugal, el gran comprador
En cuanto a los mercados de destino, Portugal sigue siendo el principal comprador de productos castellanomanchegos, con un alza prevista de casi el 16 %. Le siguen Francia, Alemania e Italia, que completan el podio europeo.
Más allá de Europa, China escala hasta el quinto puesto con un incremento proyectado del 46 % —tras haber crecido ya un 50 % en los últimos años—, desbancando a un Reino Unido que retrocede un 11 %. En América Latina, México lidera con un avance del 62 %. En Oriente Medio, Arabia Saudí experimenta el mayor salto, con un alza superior al 90 %, mientras que Emiratos Árabes Unidos sube más de un 20 %. En el continente africano, Egipto despunta con un crecimiento del 116 %.
Sobre China, Morejón consideró que debe mirarse con "una sensación de miedo y de reto", pues representa "una puerta que se ha abierto en los últimos años" y cuyo potencial aún no está agotado. También resaltó la importancia estratégica del acuerdo Mercosur, con mercados como Argentina y el propio México.
Un escenario geopolítico "muy inestable y volátil"
El informe describe un entorno marcado por múltiples focos de incertidumbre que condicionan la actividad exportadora regional y mundial. La guerra comercial global liderada por Estados Unidos contra China y Europa, el conflicto bélico en el Golfo Pérsico y los reiterados bloqueos del estrecho de Ormuz, así como la guerra en Ucrania, conforman un tablero geopolítico que Morejón calificó de "muy inestable y volátil".
A estos factores se suma la amenaza de un rebrote inflacionista que podría condicionar las políticas monetarias del Banco Central Europeo (BCE) y de la Reserva Federal estadounidense (FED), el nuevo paradigma de gasto en defensa en detrimento del Estado del Bienestar, y el creciente protagonismo del denominado G2 —la dupla Estados Unidos-China— y del bloque BRICS+, que agrupa a Brasil, Rusia, India, Irán y países como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.
A pesar de todo, Morejón subrayó que las previsiones "se van comportando bien" y que la presión sobre los precios de los bienes comercializables todavía no resulta "preocupante". La reorganización de las cadenas internacionales de suministro y el avance del proteccionismo configuran un entorno más exigente, pero la diversificación de mercados y sectores que exhiben las exportaciones castellanomanchegas apunta a una capacidad de adaptación que el propio ICEX valora como una fortaleza estructural de la región.