Castilla-La Mancha autoriza enterramientos por la enfermedad de Newcastle
La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha habilitado esta medida de emergencia para limitar el movimiento de vehículos en las zonas restringidas. La resolución entró en vigor este martes tras su publicación en el DOCM.
Los enterramientos deberán cumplir estrictas condiciones sanitarias y de seguridad, incluyendo distancias mínimas a núcleos de población, cauces de agua y tendidos eléctricos. La enfermedad de Newcastle, aunque transmisible a humanos en casos excepcionales, no representa riesgo para la cadena alimentaria comercial.
La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha autorizó este martes el enterramiento in situ de cadáveres de aves, estiércol, yacija y otras materias contumaces en las explotaciones avícolas comerciales ubicadas en las zonas restringidas por la enfermedad de Newcastle. La medida, publicada en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) y con entrada en vigor inmediata, tiene como objetivo reducir al mínimo el tránsito de vehículos en un contexto de alerta epidemiológica activa.
La resolución, firmada por la Dirección General de Ordenación Agropecuaria, establece un protocolo detallado de obligado cumplimiento para todos los enterramientos que se realicen al amparo de esta autorización.
Condiciones para los enterramientos
Los enterramientos deberán efectuarse dentro del vallado perimetral de la explotación o, en su defecto, en una parcela vallada con acceso restringido. La norma fija distancias mínimas de seguridad que cualquier fosa deberá respetar: al menos 500 metros de núcleos de población, de suministros de agua potable y de tendidos eléctricos o parques eólicos, y un mínimo de 50 metros de cursos de agua.
El procedimiento técnico también está regulado en detalle. Los cadáveres depositados en la fosa deberán ser rociados con cal viva entre capa y capa, distribuida de forma uniforme. El fondo y los laterales de la excavación deberán estar cubiertos con un material que impida la filtración de efluentes al subsuelo, y el cierre de la fosa requerirá una cubierta mínima de 1,5 metros de tierra.
Una vez sellada, el área perimetral será rociada con un desinfectante adecuado, la fosa quedará vallada y su acceso estará prohibido para impedir la entrada de perros, gatos u otros animales. Todo el material y los equipos empleados en las operaciones deberán ser apropiadamente desinfectados.
Explotaciones fuera del perímetro
En los casos en que la fosa de enterramiento deba situarse fuera de la propia explotación, la resolución exige que su emplazamiento se aleje en la mayor medida posible de caminos públicos, corrientes y superficies de agua, viviendas y otras explotaciones ganaderas. También deberá ubicarse fuera de hábitats o elementos geomorfológicos bajo protección especial.
Qué es la enfermedad de Newcastle
La enfermedad de Newcastle es una afección vírica de alta contagiosidad que afecta a las aves. Se transmite por contacto directo entre animales, a través de secreciones respiratorias y heces, y también mediante jaulas, vehículos, ropa y material contaminado. Los signos clínicos —que pueden ser de naturaleza respiratoria, nerviosa o digestiva— varían en función de la cepa del virus y de la especie de ave infectada. Las cepas más virulentas pueden provocar una mortalidad elevada en las parvadas afectadas, según advierte la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
Aunque el virus puede transmitirse a humanos, su relevancia para la salud pública es muy limitada: solo en casos excepcionales provoca una conjuntivitis leve o síntomas similares a los de la gripe en personas que hayan manipulado aves infectadas, según precisa el Consejo General de Colegios Veterinarios. La enfermedad no representa riesgo alguno para el consumo de carne o huevos procedentes de circuitos comerciales.